Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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ExPAÑA


La verdad de la patria, Ferlosio, p. 9

Puede que la de Rafael Sánchez Ferlosio -la de los llamados «niños de la guerra»- sea la primera generación de intelectuales y escritores españoles que se desentendió de España como patria. La primera que no quiso saber nada de España como «problema», y a la que la misma España ni le dolía ni le dejaba de doler, simplemente se la repampinflaba.Así dicho, puede que esto suene demasiado chocante y hasta un punto provocador, pero, hechas las correspondientes matizaciones, se ajusta bastante bien a la realidad de los hechos. Educados y crecidos en el franquismo, esos «niños de la guerra» padecieron en carne propia, durante sus años de formación, la exaltación partidaria de la más rancia ideología nacional, y fueron la primera generación para la que los símbolos y distintivos patrióticos -la bandera y el himno, por supuesto, pero también Don Pelayo, el Cid Campeador y Agustina de Aragón, el flamenco, la jota, los toros, el pasodoble, la paella, todo el beaterio nacionalcatólico, El Escorial y hasta la mismísima Giralda de Sevilla- quedaron indeleblemente impregnados de la refitolera fraseología de un régimen autárquico, vengativo, zafio y anacrónico, entre cuyos daños más prolongados se cuenta el quizá irreparable desapego de muchos españoles respecto de todos esos símbolos y distintivos, y hasta de la misma palabra «España», y la noción que de ella se desprende.


CHIVATOS ESPAÑOLES

El vano ayer, Isaac Rosa, p. 77
El chivato español es muy gregario. Varios individuos pueden formar, por estrecha cohabitación, una banda compuesta por 150 o 200 animales que se reconocen entre ellos probablemente por el sentido del olfato, que está muy desarrollado. Por otro lado, existe entre los miembros de una misma banda una gran facilidad para comunicarse entre ellos. Cuando un chivato se halla delante de un cebo, lo examina, lo estudia largamente, lo olfatea, observa los alrededores y finalmente decide si pueden consumirlo o no sus semejantes. En caso de duda, les comunica sus recelos y, para evitar cualquier equivocación por su parte, deposita en la superficie del cebo orina o excrementos. De esta forma los chivatos inexpertos están protegidos de los accidentes.
Sus espacios naturales de desenvolvimiento son variados. En realidad existen pocos hábitat donde no pueda desarrollarse una comunidad de chivatos; incluso se han hallado restos fósiles  de chivatos en condiciones adversas, como las alturas andinas (ruinas de la civilización incaica) o el círculo polar antártico (base científica francesa Dumont d'Urville, 140° de longitud este, donde la acción invisible de un chivato motivó en 1993 el relevo del profesor Bayrou por uso inapropiado de las comunicaciones vía satélite).
En la actualidad y entre nosotros, su espacio preferente es el centro de trabajo, donde la desintegración de los lazos de solidaridad de clase, la devaluación de las condiciones laborales y la acción decidida de los departamentos de personal han favorecido la aparición de un caldo de cultivo ideal, en el que los chivatos crecen y se reproducen en la horizontalidad y la verticalidad de las empresas, causando enfrentamientos, disoluciones, intrigas y una general desconfianza defensiva que impide acciones conjuntas del cuerpo asalariado. Aunque suele ser identificado y aislado, el chivato se beneficia de la alta movilidad laboral y de las inevitables relaciones de poder que se forman en la conspiración de pasillos, recreos de café y lealtades variables.

Pese a su preferencia por el centro de trabajo, el chivato no ha desaparecido de otros hábitats en los que su presencia es endémica, tales corno los centros escolares (donde podemos hallar ejemplares cachorros que ya prometen una memorable madurez, alentados por ciertos miembros incautos del cuerpo docente que no son conscientes del monstruo que están creando, y pese a las represalias ejemplarizantes que sufren por parte de los alumnos: la conocida fórmula "chivato paga el plato" que incluye castigos corporales a merced de la cruel imaginación infantil), las comunidades de vecinos (donde, junto a ejemplares ya identificados, como la "vecina cotilla de patio" o el "vecino-mirilla", reina sin discusión el tipo "portero': tradicionalmente considerado como la especie de chivato por antonomasia, y tradicionalmente aprovechado por su potencial informativo por las autoridades, aunque hoy en retroceso por la proliferación de porteros electrónicos y el recorte de gastos en las comunidades), el colectivo de taxistas (esos hombres ociosos que en las paradas empujan el vehículo en punto muerto y leen prensa deportiva pasada de fecha no pueden tramar nada bueno) y, por supuesto, ciertas alturas biológicas cuyo estudio escapa a nuestro alcance, tales como la comunidad política y la periodística
(En la foto Bowie como Judas en la última tentación de Cristo)

LA TRANSICION

El Sistema, Ricardo Menéndez Salmón, p. 53-53
Las diecisiete Sustancias de Realidad mantienen entre sí una cohesión forzada, aunque felizmente funcional. Hace décadas, tras la muerte del Rector (términos corno Tirano o Conductor han sido borrados de la historiografía realista), sus hombres de confianza, herederos de cuarenta años de oligarquía, realizaron una pirueta de riesgo, pero que ha merecido las alabanzas de los Ideólogos.
Fue voluntad del Rector que un Rey heredara la dirección de la isla, pero que afrontara dicha dirección como un figurante, vale decir corno un hombre de paja, un estafermo de prestigio, un factótum edulcorado. Los logros de esa operación quedarían en la contabilidad del Rey, en su haber innegociable, prestigiarían su figura. A cambio, y al amparo de las nuevas formas, los hombres del Rector disfrutarían de una vejez tranquila y subterráneamente, que es corno se consolida el Sistema, sus ideas pervivirían. El efecto de esta reelaboración es tan polémico como eficaz.
Por un lado, Realidad conserva, como genotipo indestructible, las cualidades que el Rector quiso para la isla; por otro, las Sustancias, articuladas en torno a una disciplina plural, han podido organizar un atisbo de independencia. Todos han salido ganando con la operación salvo la Verdad Histórica, flor expuesta a multitud de vientos e inexistente más que como símbolo.

Los conflictos se han resuelto sin excesivo encono, aunque las peculiaridades de algunas de las Sustancias de Realidad han creado fracturas que durante décadas han conmovido sus cimientos. Se ha pagado con sangre en ocasiones; en otras, con el sometimiento a una casta de poderosos. No en vano, el mandarinato es la profesión de fe más enraizada en suelo realista. Escapar a su sombra a estas alturas de la Historia Nueva (o de la Poshistoria: el Narrador no acaba de acostumbrarse a la nueva nomenclatura) se antoja una operación, si no imposible, complejísima. 

LA LOGICA ESTA EN DESUSO

El secreto de la modelo extraviada, Eduardo Mendoza, p. 267
-Es un buen chaval. Como jefe, me respeta; como persona, me estima; como ideólogo, me admira; pero como travestí, me zurra. Cada cosa en su sitio. No le falta razón, no creas. A mí no me hace gracia, pero estoy totalmente de acuerdo con el principio y muchas veces me he pronunciado a favor del exterminio de los entes antisociales. En el nuevo Estado no hay lugar para tipos como yo. Ni como tú, dicho sea sin ánimo de ofender. Somos parásitos, gérmenes sociales, desechos humanos, residuos tóxicos de una época arcaica. En apariencia, inofensivos; en la práctica, peligrosos; no a largo sino a medio plazo, y si no, a corto, da lo mismo. El enemigo fuerte ataca de frente y combatirlo es fácil; el débil, en cambio, es tortuoso, se vale de argucias y contra él no hay defensa.
Como hablaba y corría al mismo tiempo, hubo de parar y apoyarse en un muro para recuperar el aliento. Le di unos golpecitos en la espalda.
-¿Estás bien? -le pregunté cuando se hubo serenado-. De la cabeza, quiero decir.

-Ya sé lo que piensas -dijo-. Y eso mismo prueba lo acertado de mi aseveración. En el mundo de la lógica, negar es afirmar. Pero la lógica está en desuso. El pensamiento está en desuso. Todo está en desuso. Sin que nos demos cuenta, bajo la apariencia de libertad de expresión, nos han borrado de la cabeza las pocas ideas sólidas que tuvimos en un tiempo. Ahora todo es ligereza y olvido. La novia de un torero y santa Teresa de Jesús valen lo mismo en el mercado de la frivolidad. Si hicieras una encuesta por la calle, ¿cuánta gente se acordaría de los Principios Fundamentales del Movimiento? ¿A dónde fue a parar la gratitud debida a aquel gran hombre? Mientras él vivió, toda la noche estaba encendida la lucecita de su despacho en la ventana de El Pardo. Entonces España dormía tranquila, sabiéndose vigilada y protegida. Y luego, cuando empezaban las rebajas en El Corte Inglés, el Caudillo siempre era el primero en cruzar la puerta, ilusionado ... ¿A dónde han ido a parar los ideales?

ESPAÑA

El secreto de la modelo extraviada, Eduardo Mendoza, p. 264-265
¡Nunca debimos abandonar la Edad Media! España se desmorona y nadie mueve un dedo para defenderla. Aún diré más: todos cooperan a su desmoronamiento. A sabiendas o por dejación, todos coadyuvan a debilitar y, en última instancia, a destruir el Estado. Inclusive el Estado participa en esta labor perniciosa. Actualmente en España no manda el Gobierno ni los partidos. Manda la quinta columna. Es un término militar. En boca de otro podría parecer pedante, pero yo lo puedo usar porque soy coronel. La quinta columna. Y ahora te pregunto: si metes una columna podrida en un cesto de manzanas, ¿qué ocurre? Lo de siempre: al cabo de poco todas las manzanas están agusanadas, y cuando las manzanas están agusanadas, la única solución razonable es ponerlas contra la pared y fusilarlas. De la misma manera, una nación o país, como prefieras llamarlo, si no tiene un Estado fuerte es como un cesto de manzanas o, mejor dicho, como un cesto de gusanos, antes de manzanas. Verás, en la China milenaria ... no la fábrica de porquerías que es ahora, sino la China antigua, la milenaria, todos, empezando por el sabio Confucio, consideraban el Estado como la reencarnación del cielo en la tierra. El emperador también, pero para ellos el emperador era la reencarnación del Estado. No sé si me explico con claridad, a veces con las cosas de la China me hago un bollo. Bueno, pues como te digo, en la China, hace miles y miles de años, la burocracia era la columna vertebral del Estado. Si el Estado era la encarnación del cielo, la burocracia era la reencarnación del orden del universo, con sus galaxias y sus quásares. Los burócratas eran más importantes que los nobles o los sacerdotes o los militares. Los burócratas eran lo más. Y dentro de la burocracia, ¿cuál dirías que era el cargo más elevado? Seguramente me dirás: el ministro de Economía, o el jefe de las Fuerzas Armadas. Pues no, señor. ¿Cuál dirías tú que era el funcionario de más categoría?
-No caigo -admití.

-El verdugo -dijo él-. Y detrás del verdugo, en segundo lugar, el encargado de las velas en el palacio imperial. De las velas y las palmatorias. 

EXPAÑA

Resumen de Una vida absolutamente maravillosa, de Vila-Matas

Un país que dilapidó el tiempo del esplendor amasando infortunios. Un país de tertulias. Un país fuera del tiempo. Con verdaderas masas de fumadores llenando las terrazas de invierno, esperando a los chinos. No supimos ser prósperos y ahora cualquiera endereza el entuerto. Un país de vociferantes en podios de cáscaras de gambas. Lo único bueno es que ya podemos  irnos de puente eterno. Ha terminado ocurriéndonos lo que Michon dice que le pasó a  Rimbaud: murió de la misma mano de aquellos cuyo trabajo lo enriquecían; se habia enriquecido con una muerte suntuosa, sangrienta romo la de un rey al que inmolan sus súbditos; sólo fue rico en oro, y de eso murió. 

JAMESIANA

De De París a los Pirineos, p. 101-102
San Sebastián es una estación balnearia muy animada, y aparece en las guías como el Biarritz o el Brighton de España. Por supuesto tiene una parte nueva con el estilo elegante de provincias (cafés con estuco nuevo, barberías y apartamentos de alquiler) dando a un paseo marítimo ajardinado y a una encantadora bahía, encerrada entre cumbres fortificadas con un estrecho pórtico abierto al océano. Pero estuve paseando dos o tres horas y le dediqué casi toda mi atención al barrio antiguo, la ciudad propiamente dicha, que tiene una gran puerta que reprueba con la mirada al puerto y desde la que se tiene una perspectiva de llamativas fachadas, balcones y toldos coronada por una estrecha franja de cielo. Aquí el color local era más vivo y los modales más simples. Aquí también había una iglesia con una florida fachada jesuita y un interior impregnado de catolicismo español3. Había una imagen de la Virgen de tamaño natural colocada sobre una mesa detrás del altar mayor (parecía haber salido a pasear en una procesión) que examiné con todo interés. Me pareció una heroína, una española de pies a cabeza, una realidad tan perfecta como Don Quijote o Santa Teresa. Estaba vestida con un esplendor extraordinario de encajes, brocados y joyas, su peinado y rostro eran finísimos y era evidente que respondería a su nombre si se le hablara. Componiendo el título más majestuoso que pude pensar me dirigí a ella como Doña María del Santo Oficio; a lo que se volvió hacia la gran iglesia perfumada en penumbra para ver si estábamos solos, bajó la mirada y extendió la mano para que la besara. Era el sentimiento del catolicismo hispano; oscuro pero engalanado, emocional como una mujer y mecánico como una muñeca. Al instante me dio miedo y me escabullí. No recuperé el ánimo hasta que después tuve la satisfacción de oír que alguien se dirigía a mí como «caballero», Me saludó con este epíteto un niña harapiento con ajos enfermizos y un cigarrillo en los labios que me invitó a lanzar una moneda al mar para que él se tirara a sacarla; e incluso con estas limitaciones, la sensación pareció haber merecido el coste de mi excursión. Consideré más amable, en reconocimiento, hacer que el niño sólo se tirase al suelo.

ESPAÑA. DE JAIME GIL DE BIEDMA A JUAN FERRATE


De Cartas y artículos, de Juan Ferraté y Jaime Gil de Biedma, p.62
En todo ello quizá influya el rumbo que está tomando nuestro país, que me resulta poco apetecible y que me hace temer que dentro de unos años seré un ente anacrónico. Parece que España, que es un país feudal que no ha tenido feudalismo, y un país burgués que jamás ha hecho la revolución burguesa, se prepara a ser un país neocapitalista sin gran capitalismo. Vamos a la economía de consumo, pero de un consumo mínimo: nuestro porvenir consiste en convertirnos en el menos desarrollado de los países desarrollados. Es decir: adquiriremos nuevas miserias y nuevos defectos sin perder ninguno de los antiguos. Creo que hemos entrado resueltamente por ese camino y ni siquiera la inmediata caída de Franco y un colapso político -cosas una y otra, casi por completo improbables- nos salvarían ya: el «milagro español» está en marcha y participaremos de la prosperidad europea a escala española; tendremos una prosperidad pequeña, bastante sórdida, pero que permitirá a todo quisque hablar con aire de superioridad de la falta de libertad y la falta de automóviles en las democracias populares.
Perdona el estado de ánimo un tanto gloomy con que he empezado la carta.

INCIPIT 49. ESPAÑA / MANUEL VILAS

1.EL NOEVI O LA TECNOLOGIA DE LA REPETICION
Se trata de un procedimiento de "resurrección" de la verdad a partir de lo que pensaron los otros, nuestros semejantes. Su nombre técnico es Negativo Objetivable de Experiencia Vital, conocido como el Noevi. Pocas psicologías son capaces de soportar impertérritas el Noevi. Sin duda, se trata del método de tortura más importante de la historia de la humanidad. El Noevi consiste básicamente en el almacenamieto, archivo, procesamiento y selección de millones de horas de conversaciones. Todo surgió cuando Elmer Canter comenzó a investigar lo que él llamaba los negativos de la vida, es decir, aquellos sentimientos que acompañarond e forma invisible a la vida de una persona. canter era, en el fondo, un filósofo melancólico. Pensaba que la vida de una persona no bastaba en sí misma, ni bastaba con la conciencia de sí que esa vida generaba. Quiso saber qué pensaban los demás de la vida del semejante. El propio Elmer Canter comenzóa a grabar de forma delictiva (de forma "vampírica", lo llamaría él) conversaciones en las que sabía que su nombre y su persona serían objeto de comentarios. Puso micrófonos en lugares donde se reunía su propia familia, o amigos, o colegas de profesión (Elmer era profesor de teología). En la cocina de su cuñado puso un micrófono. Puso otro en casa de unos amigos. Otro en la sala de Juntas y en algún despacho de la Universidad en la que trabajaba. A Elmer no le intersaba el espionaje, no, Elmer era un teólogo de formación, noun periosista ni un aprovechado. No, él estaba invetigando la verdad, un raro campo de investigación

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