Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia artificial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inteligencia artificial. Mostrar todas las entradas

LA INTELIGENCIA DE LA IA


El ángel de la Inteligencia Artificial, Agustín Fernández Mallo, p. 211

No hay conocimiento de que nadie ni nada haya creado o diseñado jamás un ser o un objeto más inteligente que ese creador o diseñador. En efecto, ya hemos comentado capítulos atrás que no hay prueba alguna de que el homo sapiens haya incrementado su inteligencia, ni mucho menos que nuestra civilización sea más inteligente que otras anteriores, por muy antiguas que éstas sean. ¿Alguien puede asegurar hoy que es más inteligente que Aristóteles, o más inteligente que quien creó una piedra para cortar la piel de los animales, o más inteligente que quien creó el sistema de escritura cuneiforme? En realidad, esas preguntas ya vienen con trampa desde su formulación porque nadie ha creado jamás nada por sí mismo, toda invención responde, en directo o en diferido, y en mayor o menor medida, a un trabajo que excede propio sujeto creador —lo cual no implica, por supuesto su legítimo derecho de autoría—. El constante crecimiento de la inteligencia individual es una apariencia generada por el aumento del conocimiento colectivo, derivado a su vez del crecimiento de lo que acabamos de denominar la era de la Humanidad. Porque ningún progenitor crea un hijo más individualmente inteligente que lo ya individualmente inteligente era el progenitor de origen. Esta idea ya fue puesta en evidencia por uno de los padres de la computación, el matemático John von Neumann, cuando dijo que, en caso de poder darse una procreación entre máquinas tal que diera lugar a una maquina nueva, la máquina madre debería ser necesariamente más compleja que la creada; concretamente: “la organización sintetizadora ha de ser por necesidad más compleja, de un orden superior a la organización sintetizada”.


INCIPIT 1.659. EL ANGEL DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL / AGUSTIN FERNANDEZ MALLO


PARTE I

Teología

BREVE APROXIMACIÓN  A LA IDEA DE ÁNGEL CAÍDO

 La tecnología en general, y en particular la Inteligencia Artificial (IA de aquí en adelante) en cualesquiera de sus etapas y modalidades, constituye un ámbito del conocimiento y creación humanos que con una fuerza que sólo puede calificarse de primigenia se ha convertido en una fuente de mitos contemporáneos, miedos y místicas exaltaciones, cuando no en una suerte de neorreligión.

Nos proponemos ver el fenómeno Inteligencia Artificial como si fuera por primera vez, no atendiendo exactamente a sus específicos análisis tecnológicos –de los cuales ya existen magníficos textos analíticos y descriptivos– sino como un vasto territorio cuyas fronteras y límites comprenden dentro de sí a lo humano; no en vano, la IA, al menos hasta la fecha, está hecha por humanos, no por otra clase de seres. Para ello, nos valdremos de diferentes dimensiones, tales como teología, antropología, física y metafísica. Lo que entre todos estamos inventando es una ciencia todavía sin nombre, la cual, en mayor o menor medida, es motivo de fascinación en todo subconjunto social. Es por ello que hablamos de tentativas, ensayos y aproximaciones, no de certezas.


IA


Madre de corazón atómico, Fernández Mallo, p.112

Por otra parte, nunca me interesó la religión como verdad, tan sólo como relato y proyección antropológica. Técnicamente, la mente paranoica es aquella que tras todo signo de duda encuentra una mano oculta, una conspiración universal que, de manera supuesta, le sobrepasa. Desde este punto de vista, la religión, ya sea occidental, oriental, sincrética o de tipo new age, es la teoría de la conspiración más grande jamás contada, y el creyente, un perfecto paranoico inducido. Todo ello, y habida cuenta de que el humano es un ser religioso en sí mismo -no se conoce cultura que no rinda culto a alguna clase de experiencia transcendente-, da como resultante ese carácter de incompletitud emocional del cual la humanidad al completo participamos. La actual fascinación y simultáneo temor ante la Inteligencia Artificial no responde sino a ese mismo mecanismo religioso: crear un ente superior en el cual verter todo lo que por nosotros mismos no podemos resolver. Dar algo para recibir algo, una economía netamente religiosa.


WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia