Te quiero más que a la salvación de mi alma

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Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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EL TESTAMENTO DEL DOCTOR CORDELIER

De Chet Baker piensa en su arte, p. 308-309
   «Los libros tienen su destino», les dice Nabokov a sus alumnos. Y sí. Los libros tienen su propia suerte, una vida independiente, propia. Los libros tienen, como decía Augusto Monterroso, sus propios hados y su propio sino, y a veces éste pasa por llevar a la vida real lo que antes narró el autor. Pudo ser perfectamente el caso de R. L. Stevenson y su Dr. Jekyll. La escena tiene lugar en Upolu, Samoa, 1894. El escritor, al que los nativos llaman Tusitala, baja a la bodega de su casa a buscar una botella de su borgoña favorito, la descorcha en la cocina, y de repente llama a gritos a su mujer. «¿Qué me pasa, qué es esto tan extraño, algo me ha cambiado la cara?»Un ataque cerebral. Cae al suelo. «Trigerrun», dice misteriosamente Tusitala con sus ojos muy abiertos, y muere un par de horas después.



INCIPIT 260. LAS TRIBULACIONES DE UNJOVEN INDOLENTE / RL STEVENSON

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En el que Juan siembra vientos

Juan Varey Nicholson era estúpido; sin embargo, otros más estúpidos que él se pavonean en el Parlamento y sejactan de ser los autores de la posición elevada que alcanzan. Desde la infancia, Juan tuvo propensiones a la obesidad, y desde la infancia vio la vida humana con ojos alegres, sin detenerse a examinar el fondo de las cosas. Acaso esta actitud encierre la causa original de sus desdichas. Fuera de ello, la filosofía nada nos dice acerca de la vida de Juanito Nicholson: pero la superstición aventura una explicación más afirmativa, asegurando que Juanito Nicholson era detestado por los dioses.

SOBRE EL DOCTOR CORDELIER


De El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde Apéndice III. Imágenes de abyección (Nota sobre la filmografía de Jeckyll y Hyde), p. 218-219
Pero la mejor aportación del cine europeo a Jeckyll y Hyde es el film de Jean Rendir, desgraciadamente no muy conocido, El testamento del doctor Cordlier. Rendir es uno de los más grandes artistas del cine mundial de todos los tiempos y dirigió esta película al final de su carrera, en 1959, justo el mismo año en que produjo La comida en la hierba, de la que es complemento intelectua1.
En La comida sobre la hierba el conjuro pagano de la flauta de Pan despierta el instinto de vida en un grupo de comensales y lo hace prevalecer jubilosamente, en el multicolor escenario de un paisaje campestre, sobre la maraña de convenciones burguesas que generan el malestar de la civilización. La película El testamento del Dr. Cordelier, filmada en blanco y negro, describe el destino contrario al que lleva el retorno de lo reprimido cuando no es la vida sino una razón egoísta quien busca satisfacerlo.
La acción no se sitúa en el Londres de la época victoriana, sino en el París actual, y sin embargo, pese a esa y otras libertades, la película es la más fiej al espiritu de la novela de Stevenson de cuantas han sido producidas. Un reputado psiquiatra, el Dr. Cordelier, experimenta en sí mismo sobre el alma y logra materializar su parte instintiva en un abyecto doble de sí llamado Opale, más joven y ágil, pero de deforme y repulsiva apariencia, con ropas colgantes y cabeza ladeada, Los experimentos de Cordelier, cuya personalidad dual encarnó con gran lucidez el actor Jean Louis Barrault, inquietan a dos amigos suyos, el notario Joly y el también psiquiatra Severin que representan igual que él, aunque menos arriesgadamente, la hipócrita combinación de oportunismo e intolerancia de la clase burguesa. Los desmanes de Opale degeneran en crímenes y escapan al control de Cordelier, quien se ve obligado a ponerles fin suicidándose. La lección moral implícita del film, que probablemente no hubiera rechazado Stevenson, es que sólo la humilde y sencilla naturaleza sabe satisfacernos. Cuando no es ella, sino el orgullo y la hipocresía quienes dan secreta y calculadamente rienda suelta al instinto reprimido, la consecuencia inevitable es, dicho en términos freudianos, que el impulso tanático prevalece sobre el erótico, desencadenando la tragedia.

SOBRE STEVENSON

De La infancia perdida y otros ensayos, de Graham. Greene, p. 79

DE LAS PLUMAS AL HIERRO
A la reputación de Stevenson le ha perjudicado su muerte temprana quizá más que cualquier otra causa. Murió tan sólo a los cuarenta y cuatro y dejó lo que principalmente viene a ser un gran número de obras juveniles. Por alegre, brillante y perpetuamente atractiva que pueda ser su obra, posee una madurez espuria que oculta el hecho de que, como los demás hombres, Stevenson estaba evolucionando. En realidad sólo en Los últimos seis años de su vida —los años de Samoa— su talento bellamente acicalado empezó a despojarse de sus finuras engañosas y a enseñar el granito que había debajo

INCIPIT 17. EL DINAMITERO / ROBERT LOUIS STEVENSON


En la ciudad de los encuentros, la Bagdad de Occidente, y, para ser más preciso, en la maplia acera norte de Leicester Square, se encontraron dos jóvenes de veinticinco o veintiseis años que no se habían visto desde hacía mucho tiempo. El primero, de aire elegante y vestido a la última. titubeó antes de reconocer a su amigo, tan raído y pobre lo veía.

-¡Pero si es Paul Somerset¡-exclamó.

-Sí, Paul Somerset -contestó el otro- o lo que queda de él después de un amerecida experiencia de pobreza y abogacía.Pero usted, Challoner, no ha cambiado en nada, y puede decirse, sin exagerar que el tiempo no le ha dejado una sola arruga en la frente serena.

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