Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
Mostrando entradas con la etiqueta Pound. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pound. Mostrar todas las entradas
POUND EN LA CARCEL
De El espía de Justo Navarro, p.140
Lo sacaron de la tumba de hierro el 18 de junio, un domingo, y, al cabo de tres días, poco a poco resucitó otra ve Lo trasladaron a una tienda grande y piramidal para oficiales delincuentes, en la zona de la enfermería Fue un ascenso: ahora era un criminal aristócrata Tenía tela metálica contra los mosquitos en las ventanas, y estaba rodeado de gráficos y mapas con manchas de café Un olivo se alzaba frente a la tienda Como un reflejo del agujero mental de Pound, la pirámide de lona se abría al cielo en el techo Se veían mariposas blancas en junio, y estrellas La tienda era un observatorio astronómico Besó la tierra después de dormir sobre cemento, bendita Itaha
Se impuso un régimen de ejercicio diario Del mango de una escoba hizo una raqueta de tenis, un taco de billar, un florete, un bate de béisboL Bateó piedras pisanas Fue en Metato mosquetero campeón deportivo, avejentado, viejo Pidió permiso para usar una máquina de escribir y consiguió una Remington Standard que por las noches no usaba nadie Habia empezado a escribir un canto en papel liigiénico Cada noche, después del toque de queda, la Remington Standard de la farmacia del DTC empezaba a fabricar versos de Pound, y Pound tecleaba impcruosamente y cantaba las palabras que iba tec1eando Las teclas golpeaban como mates en un partido de tenis, porque se aprende a escribir como se aprende a jugar al tenis, dijo un día. Dejó de teclear y oyó al grillo. Sé bienvenido, mi grillo, grillo mío, pero no cantes después del toque de queda, viola da gamba, Mozart, tecleó,
140
SALO
De El espía, de Justo Navarro, p. 95-96
Apareció Mussolini entre los paracaidistas que lo rescataban y los carabineros que lo vigilaban. Lo filmaban dos cámaras. Pueden hacer de mí lo que quieran, dijo Mussolini, y entre los paracaidistas y los carabineros había una felicidad de fiesta de fin de la temporada de esquí, pero en septiembre, sin nieve. Mussolini vestía un elegante y acorazado abrigo negro con las solapas levantadas, cruzado, y un sombrero negro, quizá para disimular la semejanza entre la cabeza y la mole del hotel. Parecía exhausto, libre de un peso que aún lo cansaba, algo alegre, pero decepcionado lastimado y humillado. El día antes había pedido una pistola a la camarera del hotel, Lisetta, se llamaba, y, a falta de pistola, con una cuchilla de afeitar se había abierto la muñeca izquierda. Eso no lo contó la emocionante, vibrante, palpitante voz del locutor en el noticiario que Pound vio en el Cinema Grifone de Rapallo. El capitán de las SS Otto Skorzeny montó a Mussolini en un monomotor biplaza Fieseler Storch, rumbo a Pratica di Mare, donde esperaba un Heinkel para el trayecto Viena-Múnich. Cuando el piloto personal del general Student, el capitán Gerlach, vio que el SS Skorzeny quería subir con Mussolini al monomotor se resistió. El Fieseler Storch es un biplaza protestó. El gigantesco oficial de las SS no cabía en la avioneta. Pero subió, medio cuerpo fuera de la carlinga, como una robusta joroba con cabeza y gorra de las SS en la espalda de Mussolini. Los carabineros que habían vigilado al prisionero empujaron la avioneta para que despegara con el Duce en fuga. Mussolini se sujetaba el sombrero para que no se lo llevara el viento. Se dirigía a fundar en el despacho de Hitler la Repubblica Sociale Italiana, RSI.
Apareció Mussolini entre los paracaidistas que lo rescataban y los carabineros que lo vigilaban. Lo filmaban dos cámaras. Pueden hacer de mí lo que quieran, dijo Mussolini, y entre los paracaidistas y los carabineros había una felicidad de fiesta de fin de la temporada de esquí, pero en septiembre, sin nieve. Mussolini vestía un elegante y acorazado abrigo negro con las solapas levantadas, cruzado, y un sombrero negro, quizá para disimular la semejanza entre la cabeza y la mole del hotel. Parecía exhausto, libre de un peso que aún lo cansaba, algo alegre, pero decepcionado lastimado y humillado. El día antes había pedido una pistola a la camarera del hotel, Lisetta, se llamaba, y, a falta de pistola, con una cuchilla de afeitar se había abierto la muñeca izquierda. Eso no lo contó la emocionante, vibrante, palpitante voz del locutor en el noticiario que Pound vio en el Cinema Grifone de Rapallo. El capitán de las SS Otto Skorzeny montó a Mussolini en un monomotor biplaza Fieseler Storch, rumbo a Pratica di Mare, donde esperaba un Heinkel para el trayecto Viena-Múnich. Cuando el piloto personal del general Student, el capitán Gerlach, vio que el SS Skorzeny quería subir con Mussolini al monomotor se resistió. El Fieseler Storch es un biplaza protestó. El gigantesco oficial de las SS no cabía en la avioneta. Pero subió, medio cuerpo fuera de la carlinga, como una robusta joroba con cabeza y gorra de las SS en la espalda de Mussolini. Los carabineros que habían vigilado al prisionero empujaron la avioneta para que despegara con el Duce en fuga. Mussolini se sujetaba el sombrero para que no se lo llevara el viento. Se dirigía a fundar en el despacho de Hitler la Repubblica Sociale Italiana, RSI.
SALO O LA FUNDACION DE LA REPUBLICA SOCIAL ITALIANA
De El espía, de Justo Navarro, p. 97
El capitán de las SS Otto Skorzeny montó a Mussolini en un monomotor biplaza Fieseler Storch, rumbo a Pratica di Mare, donde esperaba un Heinkel para el trayecto Viena-Múnich. Cuando el piloto personal del general Student, el capitán Gerlach, vio que el SS Skorzeny quería subir con Mussolini al monomotor se resistió. El Fieseler Storch es un biplaza protestó. El gigantesco oficial de las SS no cabía en la avioneta. Pero subió, medio cuerpo fuera de la carlinga, como una robusta joroba con cabeza y gorra de las SS en la espalda de Mussolini. Los carabineros que habían vigilado al prisionero empujaron la avioneta para que despegara con el Duce en fuga. Mussolini se sujetaba el sombrero para que no se lo llevara el viento. Se dirigía a fundar en el despacho de Hitler la Repubblica Sociale Italiana, RSI.
POUND FRENTE A LA MUERTE DE JAMES JOYCE
De El espía, de Justo Navarro, p.48
Cuando James Joyce se murió en Zúrich el 13 de enero de 1941, Pound ya tenía su micrófono y lloró a Joyce el día 23 en una charla radiofónica desde Radio Roma: Joyce y Joyce, James y William, Ulises y Lord Haw-Haw, la fatalidad Joyce. Que su espíritu se encuentre con Rabelais, que las copas no estén nunca vacías, brindó Pound ante el micrófono en su primera emisión memorable. Una vez Joyce, James, había escrito una carta a un periódico, hacía mucho, en 1925. Pound me ayudó de todas las formas posibles frente a dificultades verdaderamente grandes durante siete años, antes de que lo conociera en persona, y desde entonces siempre ha estado dispuesto a darme consejo y aprecio, que yo estimo en gran medida por venir de una inteligencia de semejante discernimiento y brillantez, dijo James Joyce.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
WIKIPEDIA
Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia


