Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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PEPIN BELLO Y JUAN BENET
Los anaglifos son pequeños poemas divertidos de esos españoles presurrealistas de la Residencia de Estudiantes. Repetían palabra, tenían que incorporar la palabra gallina y se salía por donde se quisiera. Pepín Bello le mandaba algunos a su amigo Ignacio Sánchez Mejías: "El pin, el pan, el pun, la gallina y el comandante". Eran españoles de la risa, de la alegría sin canciones, sin himnos, que pasaban de los lieder de Wagner a la voz de Manuel Torres. El llanto no tardaría en llegar. Ni por ésas, el soltero profesional, el bueno de Pepín, perdió su sentido del humor, sus ganas de jugar ni su pulcra modestia.El AVE llegaba a Barcelona y en Madrid se recordaba a Pepín entre amigos. Les gustaba viajar en tren, incluso imaginar que viajaban en trenes inventados. Afición que siguió hasta los años de amistad con Juan Benet en los que, como niños muy serios, se disponían al viaje a ninguna parte, pero con revisor.
JUAN BENET Y PEPIN BELLO
-¿A quién recuerda con más cariño?
A Juan Benet. Con Benet tuve una relación fraternal. Sus novelas nunca me han interesado. El siempre me decía para provocarme: “He publicado otro tostón”. Tenía un modo de escribir que se me cae de las manos, pero era un sabio y una gran persona.
-Sin embargo Benet dijo más de una vez que le consideraba su maestro.
Pues no sé por qué. Quizá porque me quería entrañablemente. JB lo hacía todo bien, era un apersona inigualable. Y uno de los grandes ingenieros de la historia de España.
-Sin embrago le interesaba más la literatura.
Miren, una presa no se hace por afición. En su intimidad supongo que le interesaba más la literatura. Entre los ingenieros le tenían un respeto enorme.
-Lo conoció antes de que publicase nada.
Desde el principio Benet, cuando aún no había escrito nada, ya me pareció un gran valor, y me quedó claro que aquel joven iba a conseguir lo que quisiera.
-¿Perdió usted un poco el interés después de la guerra por el mundo cultural, y por la literatura?
El interés nunca se pierde. Sólo el entusiasmo. Como les he dicho, a quien más veía era a JB, porque era muy amigo mío, y primo de Fernando Chueca, gran amigo también. Benet tenía una cabeza que había que descubrirse delante de él. Tenía una inteligencia fenomenal. Al mismo tiempo estaba escribiendo una novela, como construía una de las presas más grandes de Europa, como la presa de El Atazar.
[…]
A Sánchez Mazas lo traté con cierta intermitencia. Era muy brillante y un gran periodista. Un gran escritor, de otro tiempo. A mi querido JB le gustaba mucho Sánchez Mazas como articulista.
En: Conversaciones con Pepín Bello, p.177
A Juan Benet. Con Benet tuve una relación fraternal. Sus novelas nunca me han interesado. El siempre me decía para provocarme: “He publicado otro tostón”. Tenía un modo de escribir que se me cae de las manos, pero era un sabio y una gran persona.
-Sin embargo Benet dijo más de una vez que le consideraba su maestro.
Pues no sé por qué. Quizá porque me quería entrañablemente. JB lo hacía todo bien, era un apersona inigualable. Y uno de los grandes ingenieros de la historia de España.
-Sin embrago le interesaba más la literatura.
Miren, una presa no se hace por afición. En su intimidad supongo que le interesaba más la literatura. Entre los ingenieros le tenían un respeto enorme.
-Lo conoció antes de que publicase nada.
Desde el principio Benet, cuando aún no había escrito nada, ya me pareció un gran valor, y me quedó claro que aquel joven iba a conseguir lo que quisiera.
-¿Perdió usted un poco el interés después de la guerra por el mundo cultural, y por la literatura?
El interés nunca se pierde. Sólo el entusiasmo. Como les he dicho, a quien más veía era a JB, porque era muy amigo mío, y primo de Fernando Chueca, gran amigo también. Benet tenía una cabeza que había que descubrirse delante de él. Tenía una inteligencia fenomenal. Al mismo tiempo estaba escribiendo una novela, como construía una de las presas más grandes de Europa, como la presa de El Atazar.
[…]
A Sánchez Mazas lo traté con cierta intermitencia. Era muy brillante y un gran periodista. Un gran escritor, de otro tiempo. A mi querido JB le gustaba mucho Sánchez Mazas como articulista.
En: Conversaciones con Pepín Bello, p.177
PEPIN BELLO Y DON JUAN

-¿A quién recuerda con más cariño?
A Juan Benet. Con Benet tuve una relación fraternal. Sus novelas nunca me han interesado. El siempre me decía para provocarme: “He publicado otro tostón”. Tenía un modo de escribir que se me cae de las manos, pero era un sabio y una gran persona.
-Sin embargo Benet dijo más de una vez que le consideraba su maestro.
Pues no sé por qué. Quizá porque me quería entrañablemente. JB lo hacía todo bien, era un apersona inigualable. Y uno de los grandes ingenieros de la historia de España.
-Sin embargo le interesaba más la literatura.
Miren, una presa no se hace por afición. En su intimidad supongo que le interesaba más la literatura. Entre los ingenieros le tenían un respeto enorme.
-Lo conoció antes de que publicase nada.
Desde el principio Benet, cuando aún no había escrito nada, ya me pareció un gran valor, y me quedó claro que aquel joven iba a conseguir lo que quisiera.
-¿Perdió usted un poco el interés después de la guerra por el mundo cultural, y por la literatura?
El interés nunca se pierde. Sólo el entusiasmo. Como les he dicho, a quien más veía era a JB, porque era muy amigo mío, y primo de Fernando Chueca, gran amigo también. Benet tenía una cabeza que había que descubrirse delante de él. Tenía una inteligencia fenomenal. Al mismo tiempo estaba escribiendo una novela, como construía una de las presas más grandes de Europa, como la presa de El Atazar.
[…]
A Sánchez Mazas lo traté con cierta intermitencia. Era muy brillante y un gran periodista. Un gran escritor, de otro tiempo. A mi querido JB le gustaba mucho Sánchez Mazas como articulista.
En: Conversaciones con Pepín Bello, p.177
A Juan Benet. Con Benet tuve una relación fraternal. Sus novelas nunca me han interesado. El siempre me decía para provocarme: “He publicado otro tostón”. Tenía un modo de escribir que se me cae de las manos, pero era un sabio y una gran persona.
-Sin embargo Benet dijo más de una vez que le consideraba su maestro.
Pues no sé por qué. Quizá porque me quería entrañablemente. JB lo hacía todo bien, era un apersona inigualable. Y uno de los grandes ingenieros de la historia de España.
-Sin embargo le interesaba más la literatura.
Miren, una presa no se hace por afición. En su intimidad supongo que le interesaba más la literatura. Entre los ingenieros le tenían un respeto enorme.
-Lo conoció antes de que publicase nada.
Desde el principio Benet, cuando aún no había escrito nada, ya me pareció un gran valor, y me quedó claro que aquel joven iba a conseguir lo que quisiera.
-¿Perdió usted un poco el interés después de la guerra por el mundo cultural, y por la literatura?
El interés nunca se pierde. Sólo el entusiasmo. Como les he dicho, a quien más veía era a JB, porque era muy amigo mío, y primo de Fernando Chueca, gran amigo también. Benet tenía una cabeza que había que descubrirse delante de él. Tenía una inteligencia fenomenal. Al mismo tiempo estaba escribiendo una novela, como construía una de las presas más grandes de Europa, como la presa de El Atazar.
[…]
A Sánchez Mazas lo traté con cierta intermitencia. Era muy brillante y un gran periodista. Un gran escritor, de otro tiempo. A mi querido JB le gustaba mucho Sánchez Mazas como articulista.
En: Conversaciones con Pepín Bello, p.177
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