Entrará en los anales
Aquí me paro, Javier Marías, p. 297
La figura de Eduardo Mendoza pasará
a los anales de la literatura española, sino de la entera sociedad. Nunca se ha
visto nada igual en ella a punto de cumplir setenta años, de los cuales lleva
treinta y ocho como autor publicado y querido; haber debutado con una novela de
enorme éxito público y crítico, La verdad sobre el caso Savolta, que además ha
quedado como la más decisiva renovadora de nuestras letras a la muerte de Franco;
tras haber visto su larga trayectoria acompañada de ventas masivas que se han
mantenido hasta su obra más reciente, El enredo de la bolsa y la vida; tras ser
elogiado de manera constante por las reseñas más visibles (las de prensa) y
también por los estudios universitarios de varios países, y contar sus novelas
con numerosísimas traducciones a los principales idiomas así como a los más
improbables (doy por hecho que están incluidos el vietnamita y el macedonio),
resulta ser un escritor al que sus colegas, lejos de tenerle la tirria que en
nuestro territorio se profesa a cualquiera, pero sobre todo al que destaca y
ensombrece a los demás. lo admirarnos profunda y confesamente. Y no sólo eso:
también los periodistas, columnistas y tertulianos -gente proclive a encontrar
defectos y a poner a caldo al transeúnte- hablan bien de él y de su obra con la
mayor simpatía. Y no sólo eso: en un país
en el que a los individuos les suele reventar que triunfe alguien, aunque se dedique
a algo que ellos nunca han tenido intención dc probar -recuerdo que mi padre
decía que la verdadera envidia no es la de los colegas, comprensible, sino la del ama de casa a la que pone negra
que un torero corte orejas, aunque ella jamás haya albergado el propósito de
saltar a una ruedo-, resulta que hasta las amas de casa adoran a Mendoza y
celebran sus hazañas.


















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