La intriga del funeral inconveniente, Eduardo Mendoza, p. 50
—Te pondré un ejemplo para que lo entiendas. Durante siglos, la Iglesia envió misioneros al Extremo Oriente para sembrar en aquellas remotas tierras la semilla de la verdadera fe. Con resultados poco satisfactorios. Los japoneses son de natural reacios a todo cuanto viene del extranjero, por lo cual, apenas un misionero ponía el pie en su país, lo liquidaban. Ya sabes cómo eran de hábiles con la catana: sacar, tajar y envainar en un abrir y cerrar de ojos. De este modo, muchos mártires alcanzaron la gloria. Hoy en día, las cosas han cambiado y con ellas el método de penetración: el año pasado, y cito una información aparecida en el Financial Times, la Santa Sede firmó un acuerdo con la casa Toyota, en virtud del cual un uno por ciento de los vehículos sale de fábrica con la medalla de san Cristóbal en el salpicadero. Si tienes en cuenta el volumen de exportación de esta marca de automóviles, verás que es un paso gante. Y una prueba más de la resistencia apostólica- ¿Lo has entendido ahora?
—No. señor —dijo Ramoncito Valenzuela.
que no había entendido el cortés rechazo del prelado




























