La dificultad del fantasma, Leila Guerriero, p. 15
Vive con su madre, que consume
cantidades brutales de alcohol y pastillas. Intenta terminar una novela en
medio de una vida doméstica infernal. Lo invitan a la residencia literaria de
Yadoo, a cuarenta minutos de Nueva York. Allí conoce a Newton Arvin, uno de los
críticos literarios más importantes de Estados Unidos. Se enamoran. En 1948, a
los veintitrés años, publica su primera novela: Otras voces, otros ámbitos. El
éxito es fulminante. Lo llaman genio. La foto que se reproduce en la contratapa
—lánguido y decadente— genera la misma cantidad de tinta que los comentarios
sobre el libro: demasiado lascivo, dicen; demasiado perverso. Publica El arpa
de hierba en 1951, Se oyen las musas en 1956, Desayuno en Tiffany's en 1958. En
1954, entre una cosa y otra, su madre se suicida. Él. para entonces, ya es la
versión años cincuenta de Io que hoy sería un influencer: va a las fiestas más
exclusivas de la ciudad, se vincula con mujeres hermosas y millonarias -sus
«cisnes»-, como Babe Paley, la esposa de William Paley, presidente de la CBS;
Slim Keith, esposa primero de Howard Hawks y luego de Leland Hayward, un poderoso productor teatral; Gloria
Guinness. esposa del magnate Loel Guinness; Lee Radziwill. hermana de Jackie
Kennedy; Marella Agnelli, noble italiana casada con el heredero del imperio
Fiat, Gianni Agnelli. Tiene la voz
estremecedora de un muñeco articulado, una manera graciosa de pronunciar las
eses, una risa grave que no se condice con esa voz. Dice de sí mismo: «Tengo el
tamaño de una escopeta y soy igual de ruidoso». Es bajo, muy rubio, delgado,
pérfido, inteligente, egocéntrico, escritor convencido de ser el mejor entre
los suyos, alguien que ha logrado en relativamente poco tiempo hacerse un
nombre y abrir las puertas del cielo.









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