Sin noticias de Grub, Eduardo Mendoza, p. 80
Los seres humanos, en cambio, a
semejanza de los insectos, atraviesan por tres fases o etapas de desarrollo, si
el tiempo se lo permite. A los que están en la primera etapa se les denomina
niños; a los de la segunda, currantes, y a los de la tercera, jubilados. Los
niños hacen lo que se les manda; los currantes, también, pero son retribuidos
por ello; los jubilados también perciben unos emolumentos, pero no se les deja
hacer nada, porque su pulso no es firme y suelen dejar caer las cosas de las
manos, salvo el bastón y el periódico. Los niños sirven para muy poca cosa.
Antiguamente se los utilizaba para sacar carbón de las minas, pero el progreso
ha dado al traste con esta función. Ahora salen por la televisión, a media
tarde, saltando, vociferando y hablando una jerigonza absurda. Entre los seres
humanos, como entre nosotros, se da también una cuarta etapa o condición, no
retribuida, que es la de fiambre, y de la que más vale no hablar.

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