Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 1.605. EPIFANIA / ISRAEL MERINO

 

Los niños no se esperaban aquellos dos impactos certeros: uno contra el capó del coche y otro contra la tierra. Nadie, pese a lo cerca que estaba el cerro de los Curas, rezó al escuchar el estruendo.

Con el primero, sus cuerpos ya sin vida volaron haciendo parábolas hasta llevarse el segundo contra el suelo y rodar varios metros. La sangre olía a valvulina y el campo a los hijastros sucios de las uvas inmaduras que presagiaban la primavera.

La madrugada era tímida y casi no dejaba ver las estrellas. A ambos lados de la carretera comarcal, el horizonte se perdía más allá de la larguísima planicie, árida y marrón. Apenas había algo más que vides, algún olivo maltratado y dos cuerpos inertes sobre el asfalto.

La madrugada era tímida y casi no dejaba ver las estrellas. A ambos lados de la carretera comarcal, el horizonte se perdía más allá de la larguísima planicie, árida y marrón. Apenas había algo más que vides, algún olivo maltratado y dos cuerpos inertes sobre el asfalto.

 

 


No hay comentarios:

WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia