Te quiero más que a la salvación de mi alma

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Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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20 AÑOS DE SOLEDAD

De Un mundo deslumbrante de Siri Hustvedst, p.103
Cuando mi madre vio la película comentó que Esperanza parecía creer en una forma de pampsiquismo: Me explicó que es una teoría que sostiene que lo psíquico constituye un atributo fundamental del universo y que existe en rodas las cosas, desde las piedras hasta las personas. Dijo que Spinoza compartía esta doctrina y que era una "postura filosófica perfectamente legítima». Esperanza no sabía nada sobre Spinoza. Ya sé que me estoy yendo por las ramas con el asunto de mi película, pero si la menciono es porque me parece importante. Mi madre creía, y yo también creo, que hay que mirar las cosas con detenimiento, porque después de un rato lo que pensabas que estabas viendo ya no es para nada lo que  c creías estar viendo en un principio. Mirar con detenimiento a cualquier persona u objeto los convierte en algo que se va tornando cada vez más extraño, tras lo cual verás más y más. Con mi película sobre esa mujer solitaria yo quería romper los clichés visuales y culturales, presentar un retrato íntimo y no una obra de voyeurismo malicioso sobre el horrible hábito de acumular porquerías.

Mis padres habían visto la proyección de Esperanza por primera vez en un pase privado en 1991 . Mi padre fue muy cortés, pero creo que le apenaron mucho las imágenes de la miseria   en la que vivía aquella mujer. El tema de la película le pareció “difícil”. También comentó que le alegraba que el celuloide no captase los olores. Tenía razón. El apartamento de Esperanza apestaba. A mi madre le encantó la película y, aunque siempre me alentaba en rodos mis proyectos, me di perfecta cuenta de que su entusiasmo era auténtico. La reticencia de mi padre me dolió y supongo que volver a sacar el tema de Esperanza años después, durante una cena, tenía algo de desafío. Quería demostrarle a mi padre que yo era muy consciente de lo que escaba haciendo cuando filmé la película, que yo tenía un punto de vista estético. Oscar habló de la necesidad de acumular, de la ansiedad y del trastorno obsesivo-compulsivo, y mi padre comentó divertido que dos años después de ver mi película vio Veinte años de soledad de Anselm Kiefer, una obra compuesta de pilas de libros y papeles manchados con el  semen del artista, y que se había acordado de mi película. 

20 AÑOS NO ES NADA

De Un mundo deslumbrante de Siri Hustvedst, p. 105
Mis padres no estaban de acuerdo respecto a las manchas de semen. Mi madre se planteaba por qué había que rechazar el aspecto personal de la obra, por qué considerar que la  masturbación de un hombre, su soledad y tristeza eran ajenos al arte. Fue muy enfática. Dijo que había que distinguir entre lo que uno veía (manchas) y su identificación como residuo humano. A mi padre todo aquello de las manchas le parecía excesivo y repugnante. Oscar, que suele ser bastante flemático, dijo que por lo que estaba oyendo, la obra parecía una estupidez, una verdadera estupidez. Yo dije que no estaba segura. No había visto la exposición. Lo cual significa que mi madre era la única que defendía el semen frente a dos hombres que llevaban años produciéndolo regularmente. Recuerdo que pensé que era una suerte que las emisiones de ambos hubieran dado en el blanco, por lo menos un par de veces. Mi madre se fue exaltando e irritando cada vez más y hablaba sin parar. La técnica habitual de mi padre era la de cambiar de tema, lo cual sólo servía para aumentar la furia de mi madre, que acababa gritando: «¿Por qué no me contestas?" Por entonces yo tenía veintiséis años, estaba casada y embarazada, e incluso a esas alturas de mi vida me resultaba intolerable aquella tensión entre mis padres. Mi madre se empeñaba en continuar con su defensa apasionada mientras mi  padre, incómodo, paseaba la mirada por la habitación y deseaba para sus adentros que ella se callara de una vez. He presenciado esa misma escena miles de veces y he sentido cómo mi propia ansiedad iba en aumento hasta sentir que iba a explorar en pedazos. Por supuesto, allí ya no se estaba hablando del semen de Anselm Kiefer. Después de tantos años de matrimonio mis padres continuaban malinterpretándose mutuamente

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