Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

SANTIAGO 1978

 


Futuro imperfecto, Xulia Alonso, p. 81

Así llegué a Santiago, a la universidad que no pisaría más que para matricularme. Santiago, sinónimo de libertad para mí.

Santiago era un hervidero de actividad. Era el año 1978. Franco había muerto tres años antes. Coincidió mi adolescencia con el fin de la dictadura y, de alguna manera, me sentía como los tiempos: optimista, llena de expectativas. Me sentía como se siente uno en la juventud, más capaz que sus mayores, indestructible. Así me sentía yo. Una vez fuera de la jaula nadie me marcaba límites, no había límites. Así pues me dispuse a explorar ávidamente y todo lo que vi me pareció fascinante.

Santiago era el escenario perfecto, una ciudad de otro tiempo, un lugar donde era fácil despegarse de la realidad, una ciudad llena de universitarios, gente joven con el estómago lleno, rebosantes de energía, y, sobre todo, rebosantes de tiempo. Una ciudad donde, como en tantas otras, junto a la ilusión que el momento político favorecía, se instaló el negocio floreciente de las sociedades modernas: las drogas.

Santiago me fascinó. En Santiago de mostraban mil de las millones de maneras posibles de vivir; la gente me parecía tan libre… Cada uno vestía como quería, hacía el horario que le daba la gana, se comía a cualquier hora, se dormía despreocupadamente. Ausencia de disciplina, de imposiciones… ¡qué maravilla¡

               

 


No hay comentarios:

WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia