Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 1.654. LAMENTO LO OCURRIDO / RICHARD FORD


NADA QUE DECLARAR

Todos los socios se reían de una película que habían visto. Cuarenta y cinco años. Comentaban que era tan larga como si durara cuarenta y cinco años. La mujer a la que McGuinness creyó reconocer compartía el chiste con  ellos en la otra punta de la larga mesa. Estaba inclinada hacia delante, como si lo oyera todo por segunda vez.

–¡Señorita Nail! – la llamaban–. ¿Qué le parece, señorita Nail? Díganoslo. – Reían. No entendía por qué.

No era una mujer alta, pero sí delgada, y llevaba un vestido de lino marrón entallado que resaltaba su bronceado y su cuerpo esbelto. La mujer lo había mirado dos veces de pasada..., posiblemente alguna más. Una mirada fugaz que al principio pretendía ser fortuita, pero que podía leerse como de reconocimiento. La mujer había sonreído y apartado la mirada, una sonrisa que posiblemente daba a entender que lo conocía, o lo había conocido. McGuinness se dijo que le extrañaba no recordarla.

Se encontraban en el Monteleone. El local que les servía de reducto en el penumbroso caer de la tarde, con su barra tiovivo. Todavía no se había llenado.


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