Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

ADOLESCENCIA


El libro de Rachel, Martin Amis
En primer lugar, espero acertar cuando doy por supuesto que la sexualidad adolescente es muy distinta de la sexualidad postadolescente. No es una cosa que te limites a hacer, sino algo que tienes que hacer. Para los mayores de veinte años, lo admito, también debe de ser una obligación: pero para ellos es una obligación con respecto a la pareja, no con respecto a uno mismo, como nos ocurre a nosotros. Échenle una ojeada a las casposas furcias del supermercado de su barrio, muchas de ellas cargadas de hijos. Vestidas tienen un aspecto realmentemente sobrío. ¡lmagínenselas desnudas! Pellejos que les caen como un yoyó entre los muslos, pechos tan fláccidos que hasta se podría hacer un nudo con ellos. Habría que estar literalmente galvanizado de afrodisiacos para considerar la mera posibilidad de tirárselas. Y sin embargo, sea como sea, la gente lo hace. Miren, si no, cuántos niños. El adolescente podrá ser más espontáneo, perruno, etc., pero solamente porque se trata añadir un nuevo nombre a la lista, de hacerse otra muesca en la polla. Quizá exista una especie de meseta entre los veinte y los treintaypoquísimos años. Quizá me decida a aumentar el peso estadístico de tan asquerosas especulaciones bajando mañana por la mañana al pueblo, averiguándolo personalmente. (No me costaría nada ligarme a la tonta del pueblo que, de todos modos, nos la peló una noche a Geoffrey y mí simultáneamente desde el otro lado de la verja del colegio; nosotros nos quedamos muy quietos, aferrados a los barrotes, como presos.)


Pasolini

 


Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 57

 Pasolini

Ayer fui a ver una obra de teatro dirigida por Alex Rigola y basada en un poema de Pier Paolo Pasolini. No había leído a Pasolini, ni visto ninguna de sus películas; solo sabía (como todos los cultos incultos y los incultos cultos; cultos cultos quedan cinco o seis en todo el país) que era homosexual y extraordinariamente guapo (como los italianos, que cuando son guapos son los hombres más guapos del mundo, por esa combinación de virilidad, glamur, joie de vivre y profundidad tan difícil de conseguir), pero ni siquiera me acordaba de que había muerto asesinado. Sabía que era comunista, que en sus películas había mucho sexo, sexo difícil, político. El sexo le interesaba desde un punto de vista personal (era un apasionado y un loco. un hambriento), pero también social y cultural, como instrumento para cambiar y entender el mundo. Sabía que era un hombre muy comprometido con su época, los años sesenta y setenta, y sabía, claro, que era un mito. En fin, la verdad es que me daba un poco de pereza ir a ver una obra basada en un poema suyo.

 


El mismo mar de todos los veranos


Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 241

El mismo mar de todos los veranos

Mi madre publicó, hace muchos años, una novela que se titulaba El mismo mar de todos los veranos. Desde entonces he escuchado tantas veces esa frase que es casi como si la hubiese escrito yo.

No he leído el libro y no sé a qué mar Se refería, supongo que al de Cadaqués, tal vez no. Todos vivimos varias vidas, con varios mares y varios amores. Algunos parecen definitivos y algunos lo son. A veces lo sabemos desde el primer segundo y otras veces necesitamos tiempo (meses, años, cuando ya han acabado) para darnos cuenta.

Puede que mi madre se equivocase con su título tantas veces repetido (sabes que has escrito algo interesante cuando la gente empieza a repetirlo sin saber ni siquiera de dónde sale. Dejar una frase, aunque sea solo una, eso estaría bien). Pensaba que mi madre siempre tenía razón, iera tan lista!; pero la gente inteligente es también la que más errores comete porque es la que más opciones baraja y la que más se arriesga, Los tontos casi nunca se equivocan; los listos, todo el rato.

 


SWANN, GUSTAV


Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 231

Swann, uno de los personajes de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. En Un amor de Swann, este tarda mucho en enamorarse de Odette, pero al darse cuenta una noche de que no está en casa de los Verdurin, decide (sin motivo aparente) dejarlo todo para ir a buscarla. A partir de ese momento, pasa años de sufrimiento hasta que un día, cuando todo ha pasado, se dice: «Y pensar que he perdido años de mi vida, que he deseado la muerte, que he vivido la historia de amor más importante de mi vida con una mujer que ni siquiera me gustaba, ique ni siquiera era mi tipo!».

El protagonista de Muerte en Venecia. ¿Se enamora Gustav del joven Tadzio? ¿O es más bien una obsesión, el homenaje a otra gente que conoció antes, el símbolo de la vida y de la juventud pasadas? En cualquier caso, siente una fascinación inmediata por el joven y en cierto modo es correspondida: el joven también lo ve a él. Y Tadzio será la última persona a la que mire (y vea) Gustav antes de morir. Tadzio lo saluda (¿se despide?) desde el borde del mar y a continuación señala al horizonte (la eternidad, el principio y el final, lo desconocido). Junto con los de Blade Runner y Lo que e/ viento se llevó, mi final favorito en una película.

Pero en realidad lo importante no es cuánto tardas en querer a alguien. sino durante cuánto tiempo lo quieres. Y solo hay una respuesta posible: eternamente. Todo lo demás es un estrepitoso        

               

                 

 


MUJERES ELEGANTES


Mujeres elegantes, MIlena Busquets, p. 279

Son elegantes las cuatro protagonistas de Gritos y susurros de Ingmar Bergman, sobre todo Anna, la criada, tal vez un poco menos guapa que las otras tres, pero capaz de enfrentarse a la muerte (la mayor elegancia: saber enfrentarse a la muerte) y de mostrar compasión.

Hannah Arendt era elegante. Y también fue la mujer más inteligente del siglo XX.

Pina Bausch era el colmo de la elegancia. Y un genio absoluto.

Colette, con su amor por los hombres y las mujeres, su vitalidad. su genio, su rebeldía. su libertad,  su independencia, también era elegante.

Virginia Woolf. su carta de despedida (de nuevo. la forma de enfrentarse a la muerte), su mirada melancólica, sus largos vestidos victorianos, sus sombreros, sus libros alucinantes, el conocimiento preciso. compasivo y luminoso de los seres humanos.

Annie Ernaux, su honestidad, su forma de ser sexualmente explicita sin ser nunca ni pornográfica ni obvia es un milagro de elegancia y de talento.

Karen Blixen, esquelética y muy enferma, con sus turbantes y su rostro, sus cuentos... Era un genio.

Mary Poppins también era elegante: generosa. imaginativa valiente. intransigente.

Milena Jescnská, la Milena de las cartas de Kafka, de la que él escribió: «Milena es un fuego vivo. No puede vivir sin quemar algo». Murió en un campo de concentración (como cuenta su amiga Margarete Bubcr-Neumann en Milena).

 


LONDRES

 


Sobre la historia natural de la destrucción, WG Sebald, p. 111

Casi nadie dudará hoy de que el mariscal del aire Göring hubiera arrasado Londres si sus recursos técnicos se lo hubieran permitido. Speer cuenta cómo Hitler, en 1940, en una cena en la Cancillería del Reich, fantaseaba sobre la destrucción total de la capital del imperio británico: «¿Han visto alguna vez un mapa de Londres? Está tan densamente edificado que un incendio bastaría para destruir la sociedad entera, como ocurrió ya hace doscientos años, Göring quiere, mediante innumerables bombas incendiarias de efectos totalmente nuevos, producir incendios en las distincas partes de la ciudad, incendios por todas partes.   Miles. Entonces se unirán en una gigantesca conflagración. Göring tiene razón: las bombas explosivas no funcionan, pero se puede hacer con bombas incendiarias: idestruir Londres por completo! ¿Qué podrán hacer sus bomberos cuando todo esté ardiendo?.

 


EL ANGEL HERIDO

 

                UNA MIRADA INGENUA


Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 89

En el cuadro El ángel herido de Hugo Simberg, dos adolescentes vestidos de luto llevan a un ángel herido blanco, con los ojos vendados y un ala manchada de sangre. La interpretación es libre. yo veo la inocencia herida. El adolescente la lleva en retirada. Uno de los niños nos mira fijamente. Somos culpables de esa herida. El cuadro no provoca tristeza, sino una emoción más profunda. Nos recuerda esos momentos en los que algo ya no tiene marcha atrás. La retirada en un campo de batalla es una rendición. Esta retirada ocurre en el campo, la naturaleza acompaña al Ángel y los niños. Han dejado atrás un mundo inhumano. un lugar de humanos quebrados que miran de otra forma. El ángel está ciego, tiene sangre en un ala y no puede volar. Tiene los ojos vendados y no puede ver. Le han robado la mirada. La mirada de un ángel, en ese imaginario que creamos para no olvidar quiénes somos, es ingenua, inocente. Eso significa que puede verlo todo. El problema de la mirada humana es que está condicionada por la razón, condicionada, dirigida. enfocada, perdiendo una visión lateral donde probablemente esté algo vital, desde luego, la intimidad de las cosas que no se deja atrapar. En nuestra inteligencia más primordial, lo que Jung llamaría «inconsciente sabemos que esa mirada ingenua, que brota de nuestra propia ingenuidad, de nuestro ser genuino, de nuestra dad, existe. Por eso podemos representarla con un cuadro. invocarla en un texto como el Fausto de Goethe, cantarla con Lieder de Schubert o en los miles de canciones pop que terminan en grandes éxitos

 


DAVID FOSTER WALLACE

 


Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 25

UN MUNDO AGOTADO

El mundo de la infancia no era lógico,    era real. Es tan enorme la distancia entre la lógica y la realidad que cuesta creer cómo hemos llegado a confundirlas, cómo hemos llegado a negar la realidad cuando trasciende los límites de la lógica. En la primera escena de La broma infinita de Foster Wallace, el protagonista, Hal, está sometido a juicio. Un tribunal académico decide si puede entrar en la universidad y acceder a una beca. Tiene un historial de notas horribles, pero a la vez es un gran jugador de tenis y ha escrito artículos asombrosos. Hal escucha una larga conversación sobre su persona, o más bien, sobre los datos de su persona, y no puede ver en esos hombres que componen un tribunal otra cosa que no sea manchas en la piel, cejas demasiado pobladas o calvas amarillentas. Son cuerpos histéricos. No es capaz de responder a un lenguaje que le advierte pero no le atiende. Esos cuerpos empiezan a tener la certeza de que el joven que tienen delante no es normal, no entienden su silencio. Y entonces él se acuerda del primer recuerdo de su hermano, una escena en el jardín de su casa, Su hermano lo ve a él con cinco años, lleva un pijama rojo y ha comido algo asqueroso que todavía le cuelga en la mano, La madre, preocupada, está dispuesta a superar el asco para salvar a su hijo. Entonces, las sensaciones y emociones primarias que llegan a su mente en ese recuerdo hacen que Hal hable, que se enfrente al tribunal. “Mis instintos sintácticos y mecánicos son mejores que los de ustedes, y esto lo digo con el debido respeto. Pero trascienden lo mecánico. Yo no soy una máquina.”

 

 


LA EDUCACION SENTIMENTAL


Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 83

La educación sentimental ya representaba la nueva vida como una máquina de producción. Una materia, Frédéric Moreau, entra en un tubo y después de seguir una larga cadena de transformaciones, sale convertido en otra cosa, en un producto. Una vez ha entrado esa materia prima en la máquina, ya no puede salir. Por eso Flaubert comienza con el bachiller recién graduado, listo para entrar en la máquina. Al principio, toma una decisión, en lugar de seguir una formación académica para acabar teniendo una vida tediosa, decide dejarse llevar por sus sentimientos. Puede llegar a ser un pintor o incluso sueña con la gloria de un escritor. El sentimiento que le produce la posibilidad de conseguir esa vida le satisface suficientemente como para no pintar ni escribir nunca. El sentimiento pasional hacia la mujer imposible de alcanzar le permite mantener cierta dignidad, como si fuera fiel a un ideal hasta el punto de rechazarla al final para no degradarse. El sentimiento de nostalgia de una revolución no vivida o el sentimiento de rechazo hacia gente que considera inferior le permiten mantenerse al margen de los acontecimientos políticos. Las sensaciones en el campo al lado de su amante le hacen pensar que su vida está bien. El sentimiento por delante, pensado y atribuido a las cosas, sin que surja de la relación Con ellas, la proyección del yo en todo lo exterior, la imposibilidad de ver al otro como otro, el asco al ver a otros Como son, el rechazo a la vejez, la enfermedad, la fealdad, la pobreza.

 

 

 


INCIPIT 1.646. SOBRE LA HISTORIA NATURAL DE LA DESTRCCION / WG SEBALD

 

                 


El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.

STANISLAW LEM, Incógnita

Es difícil hacerse hoy una idea medianamente adecuada de las dimensiones que alcanzó la destrucción de las ciudades alemanas en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, y más difícil aún reflexionar sobre los horrores que acompañaron a esa devastación. Es verdad que de los Strategic Bombing Surveys de los Aliados, de las encuestas de la Oficina Federal de Estadística y de otras fuentes oficiales se desprende que sólo la Royal Air Force arrojó un millón de toneladas de bombas sobre el territorio enemigo, que de las 131 ciudades atacadas, en parte sólo una vez y en parte repetidas veces, algunas quedaron casi totalmente arrasadas, que unos 600.000 civiles fueron víctimas de la guerra aérea en Alemania, que tres millones y medio de viviendas fueron destruidas, que al terminar la guerra había siete millones y medio de personas sin hogar, que a cada habitante de Colonia le correspondieron 31 ,4 metros cúbicos de escombros, y a cada uno de Dresde 42,8....

               

 


INCIPIT 1.645. MARIA REPUBLICA / AGUSTIN GOMEZ ARCOS

 


Puerta pesada, grande. Puerta metálica. Que se abre con ruido de cerrarse. Puerta trampa. Para siempre.

Afuera, el callejón polvoriento. El pregón de un vendedor ambulante. Adentro. el patio de muros altos. Umbrío, sombreado por granados y limoneros. Grana y oro. Por encima, viento tórrido y polvo sofocante. Aire sucio, sin claroscuros.

Mes de agosto. Los limoneros verdes v los granados escarlatas impiden que el sol reseque las losas de piedra, viejas de nueve siglos cristianos, de nueve siglos árabes, de tres siglos romanos, que un jardinero laico (vicia momia cedida por el Señor Obispo) riega minuciosamente cada media hora. El vapor de agua, nube de soledad, se eleva y se detiene un momento entre las ramas. sugestivo y perezoso, buscando un juego lúbrico impropio del lugar. Pero el tiempo, que no nene zas. lo volatiliza antes de que se convierta en gota, gota cuajada. gota desprendida.

Pájaros anónimos, invisibles y sonoros. en duermevela: pájaros de mediodía de agosto.

               

 


INCIPIT 1.644. MUJERES ELEGANTES / MILENA BUSQUETS


Prólogo

Hace quince años tuve un blog. Lo empecé sin pensarlo demasiado, simplemente quería escribir (y nunca he escrito solo para mí; un escritor existe cuando alguien lo lee, aunque solo sea una persona en el universo, y cuando se expone a los demás). En teoría era un blog de moda, pero es difícil hablar de moda sin hablar de belleza, y hablar de belleza sin hablar de amor, y hablar de amor sin hablar del mundo entero.

En poco tiempo encontré un grupo de lectores que se divertían con mis textos, dejaban comentarios, dialogaban entre sí, discutían y añadían valor e interés a lo que yo escribía. Me leía más gente de lo que yo pensaba, ¡incluso mi madre se convirtió en una apasionada seguidora! Era una escritura ligera e inmediata, a vuelapluma, cuando se me ocurría algo, lo escribía al momento. A veces metía la pata, pero a menudo acertaba; suelo estropear las cosas (y también las ideas y las frases) cuando las pienso demasiado, no soy una intelectual.

Y un día lo dejé, mi madre había muerto, el blog ya no me divertía. Quería escribir un libro.

Se tituló También esto pasará. Seguí publicando y me convertí (un poco a regañadientes) en una escritora profesional (yo lo que quería ser era una estrella del rock, Madonna o algo así; la mayoría de los escritores que conocía eran bastante aburridos y desdichados).


INCIPIT 1.643. CONFERENCIAS REUNIDAS 1960-1985 / JORGE LUIS BORGES


Poesía gauchesca

El tema que trataré, la poesía gauchesca, se vincula desde luego con el Brasil. Recuerdo que Groussac decía que la primera aparición histórica del gaucho corresponde a esa región que el Brasil y la Argentina se disputaron: el Uruguay. Afirmaba también que la palabra «gaucho» puede ser de origen brasileño. Es así que en boca de viejos orientales he oído decir gaúcho (acentuando la u), lo cual sería la forma intermedia entre guacho y gaucho. El protagonista de la poesía gauchesca correspondería no sólo a las dos riberas del Plata, sino también a la región de Rio Grande do Sul y hasta San Pablo.

 Quienes han estudiado la poesía gauchesca la han vinculado a la poesía popular de los payadores, pero hay un hecho que conviene analizar. Si abrimos una antología de poesía popular, encontraremos que ésta está redactada en un español muy límpido, muy comprensible hasta para los mismos españoles, mejicanos o venezolanos. En cambio, si consideramos la poesía gauchesca, veremos que en ella abundan los términos criollos, y esto se debe a que los autores eran personas cultas que buscaban el color local. Así, en la obra capital de la poesía gauchesca, el Martín Fierro, hay al final una payada. Martín Fierro se enfrenta con un negro y los dos cantan en una pulpería: el autor olvida las metáforas pastoriles usadas hasta entonces. Los personajes definen el tiempo, la medida, el canto del mar y el canto de la noche. Es como si Hernández hubiera querido señalar la diferencia entre su obra y la de los gauchos, que no tienen por qué cultivar el color local. No sabemos cuál será el «color local» de nuestra época para las generaciones venideras. Los payadores tratan de eludir lo vernáculo pues tienen una visión reverencial del arte y quieren abordar temas alejados de lo cotidiano.

 


INCIPIT 1.642. LAS BATALLAS DE BARCELONA / JORDI AMAT


Prólogo

Explicaciones

No tengo que ir demasiado lejos de casa para descubrirlo. Solo he de dirigirme a la frontera entre el Eixample y el barrio popular de Sants, al edificio de la calle Tarragona, números 84 al 90. Allí el portero automático es una frontera distópica en la que se confunden las eras de una civilización. Aquí hay una batalla silenciosa. En el frente, según el último comunicado de guerra, se enquista la batalla que destruye la identidad de Barcelona. La ganan quienes la han transformado en mercancía. La pregunta es incómoda, pero es obligada: ¿es democrática una ciudad donde no pueden vivir quienes han nacido en ella?

Para llamar al piso, un código. Ni una llave necesitas. Contrasta su modernidad digital con la portería de los días del desarrollismo de posguerra y los punzones en el marco de la puerta para que no se caguen las palomas. Una antigua vecina explica que algunos conserjes se prejubilaron, al mayor lo despidieron y ahora la propiedad ha externalizado el servicio. Me siento en el banco de una parada de autobús, frente al edificio. A media mañana, ventanas abiertas de par en par. No es por el calor. Son nubes de polvo. Cuando acaben con un bloque de pisos, seguirán con otro que ahora tiene la puerta tapiada. Cada cinco minutos el tipo del carrito amarillo vacía sacos y más sacos de baldosas rotas en el contenedor de residuos de la construcción. Obras por todo el bloque para reconvertir lo que eran pisos de alquiler, cada vez menos, en pisos de alquiler de temporada, aprovechando una rendija administrativa.


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