El libro de Rachel, Martin Amis
Lo más visto
Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
ADOLESCENCIA
El libro de Rachel, Martin Amis
Pasolini
Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 57
Pasolini
Ayer fui a ver una obra de teatro
dirigida por Alex Rigola y basada en un poema de Pier Paolo Pasolini. No había
leído a Pasolini, ni visto ninguna de sus películas; solo sabía (como todos los
cultos incultos y los incultos cultos; cultos cultos quedan cinco o seis en
todo el país) que era homosexual y extraordinariamente guapo (como los
italianos, que cuando son guapos son los hombres más guapos del mundo, por esa
combinación de virilidad, glamur, joie de vivre y profundidad tan difícil de
conseguir), pero ni siquiera me acordaba de que había muerto asesinado. Sabía
que era comunista, que en sus películas había mucho sexo, sexo difícil,
político. El sexo le interesaba desde un punto de vista personal (era un
apasionado y un loco. un hambriento), pero también social y cultural, como
instrumento para cambiar y entender el mundo. Sabía que era un hombre muy
comprometido con su época, los años sesenta y setenta, y sabía, claro, que era
un mito. En fin, la verdad es que me daba un poco de pereza ir a ver una obra
basada en un poema suyo.
El mismo mar de todos los veranos
Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 241
El mismo mar de todos los veranos
Mi madre publicó, hace muchos
años, una novela que se titulaba El mismo mar de todos los veranos. Desde
entonces he escuchado tantas veces esa frase que es casi como si la hubiese
escrito yo.
No he leído el libro y no sé a
qué mar Se refería, supongo que al de Cadaqués, tal vez no. Todos vivimos
varias vidas, con varios mares y varios amores. Algunos parecen definitivos y
algunos lo son. A veces lo sabemos desde el primer segundo y otras veces
necesitamos tiempo (meses, años, cuando ya han acabado) para darnos cuenta.
Puede que mi madre se equivocase
con su título tantas veces repetido (sabes que has escrito algo interesante
cuando la gente empieza a repetirlo sin saber ni siquiera de dónde sale. Dejar
una frase, aunque sea solo una, eso estaría bien). Pensaba que mi madre siempre
tenía razón, iera tan lista!; pero la gente inteligente es también la que más
errores comete porque es la que más opciones baraja y la que más se arriesga,
Los tontos casi nunca se equivocan; los listos, todo el rato.
SWANN, GUSTAV
Mujeres elegantes, Milena Busquets, p. 231
Swann, uno de los personajes de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. En Un amor de Swann, este tarda mucho en enamorarse de Odette, pero al darse cuenta una noche de que no está en casa de los Verdurin, decide (sin motivo aparente) dejarlo todo para ir a buscarla. A partir de ese momento, pasa años de sufrimiento hasta que un día, cuando todo ha pasado, se dice: «Y pensar que he perdido años de mi vida, que he deseado la muerte, que he vivido la historia de amor más importante de mi vida con una mujer que ni siquiera me gustaba, ique ni siquiera era mi tipo!».
El protagonista de Muerte en
Venecia. ¿Se enamora Gustav del joven Tadzio? ¿O es más bien una obsesión, el
homenaje a otra gente que conoció antes, el símbolo de la vida y de la juventud
pasadas? En cualquier caso, siente una fascinación inmediata por el joven y en
cierto modo es correspondida: el joven también lo ve a él. Y Tadzio será la
última persona a la que mire (y vea) Gustav antes de morir. Tadzio lo saluda
(¿se despide?) desde el borde del mar y a continuación señala al horizonte (la
eternidad, el principio y el final, lo desconocido). Junto con los de Blade
Runner y Lo que e/ viento se llevó, mi final favorito en una película.
Pero en realidad lo importante no
es cuánto tardas en querer a alguien. sino durante cuánto tiempo lo quieres. Y
solo hay una respuesta posible: eternamente. Todo lo demás es un estrepitoso
MUJERES ELEGANTES
Mujeres elegantes, MIlena Busquets, p. 279
Son elegantes las cuatro protagonistas de Gritos y susurros
de Ingmar Bergman, sobre todo Anna, la criada, tal vez un poco menos guapa que
las otras tres, pero capaz de enfrentarse a la muerte (la mayor elegancia:
saber enfrentarse a la muerte) y de mostrar compasión.
Hannah Arendt era elegante. Y también fue la mujer más inteligente
del siglo XX.
Pina Bausch era el colmo de la elegancia. Y un genio
absoluto.
Colette, con su amor por los hombres y las mujeres, su
vitalidad. su genio, su rebeldía. su libertad, su independencia, también era elegante.
Virginia Woolf. su carta de despedida (de nuevo. la forma de
enfrentarse a la muerte), su mirada melancólica, sus largos vestidos
victorianos, sus sombreros, sus libros alucinantes, el conocimiento preciso.
compasivo y luminoso de los seres humanos.
Annie Ernaux, su honestidad, su forma de ser sexualmente
explicita sin ser nunca ni pornográfica ni obvia es un milagro de elegancia y
de talento.
Karen Blixen, esquelética y muy enferma, con sus turbantes y
su rostro, sus cuentos... Era un genio.
Mary Poppins también era elegante: generosa. imaginativa valiente.
intransigente.
Milena Jescnská, la Milena de las cartas de Kafka, de la que
él escribió: «Milena es un fuego vivo. No puede vivir sin quemar algo». Murió
en un campo de concentración (como cuenta su amiga Margarete Bubcr-Neumann en
Milena).
LONDRES
Sobre la historia natural de la destrucción, WG Sebald, p. 111
Casi nadie dudará hoy de que el
mariscal del aire Göring hubiera arrasado Londres si sus recursos técnicos se
lo hubieran permitido. Speer cuenta cómo Hitler, en 1940, en una cena en la
Cancillería del Reich, fantaseaba sobre la destrucción total de la capital del
imperio británico: «¿Han visto alguna vez un mapa de Londres? Está tan
densamente edificado que un incendio bastaría para destruir la sociedad entera,
como ocurrió ya hace doscientos años, Göring quiere, mediante innumerables
bombas incendiarias de efectos totalmente nuevos, producir incendios en las distincas
partes de la ciudad, incendios por todas partes. Miles. Entonces se unirán en una gigantesca
conflagración. Göring tiene razón: las bombas explosivas no funcionan, pero se
puede hacer con bombas incendiarias: idestruir Londres por completo! ¿Qué
podrán hacer sus bomberos cuando todo esté ardiendo?.
EL ANGEL HERIDO
UNA
MIRADA INGENUA
Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 89
En el cuadro El ángel herido de
Hugo Simberg, dos adolescentes vestidos de luto llevan a un ángel herido
blanco, con los ojos vendados y un ala manchada de sangre. La interpretación es
libre. yo veo la inocencia herida. El adolescente la lleva en retirada. Uno de
los niños nos mira fijamente. Somos culpables de esa herida. El cuadro no
provoca tristeza, sino una emoción más profunda. Nos recuerda esos momentos en
los que algo ya no tiene marcha atrás. La retirada en un campo de batalla es
una rendición. Esta retirada ocurre en el campo, la naturaleza acompaña al Ángel
y los niños. Han dejado atrás un mundo inhumano. un lugar de humanos quebrados
que miran de otra forma. El ángel está ciego, tiene sangre en un ala y no puede
volar. Tiene los ojos vendados y no puede ver. Le han robado la mirada. La
mirada de un ángel, en ese imaginario que creamos para no olvidar quiénes
somos, es ingenua, inocente. Eso significa que puede verlo todo. El problema de
la mirada humana es que está condicionada por la razón, condicionada, dirigida.
enfocada, perdiendo una visión lateral donde probablemente esté algo vital,
desde luego, la intimidad de las cosas que no se deja atrapar. En nuestra
inteligencia más primordial, lo que Jung llamaría «inconsciente sabemos que esa
mirada ingenua, que brota de nuestra propia ingenuidad, de nuestro ser genuino,
de nuestra dad, existe. Por eso podemos representarla con un cuadro. invocarla
en un texto como el Fausto de Goethe, cantarla con Lieder de Schubert o en los
miles de canciones pop que terminan en grandes éxitos
DAVID FOSTER WALLACE
Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 25
UN MUNDO AGOTADO
El mundo de la infancia no era
lógico, era real. Es tan enorme la
distancia entre la lógica y la realidad que cuesta creer cómo hemos llegado a
confundirlas, cómo hemos llegado a negar la realidad cuando trasciende los límites
de la lógica. En la primera escena de La broma infinita de Foster Wallace, el
protagonista, Hal, está sometido a juicio. Un tribunal académico decide si
puede entrar en la universidad y acceder a una beca. Tiene un historial de
notas horribles, pero a la vez es un gran jugador de tenis y ha escrito
artículos asombrosos. Hal escucha una larga conversación sobre su persona, o
más bien, sobre los datos de su persona, y no puede ver en esos hombres que
componen un tribunal otra cosa que no sea manchas en la piel, cejas demasiado
pobladas o calvas amarillentas. Son cuerpos histéricos. No es capaz de
responder a un lenguaje que le advierte pero no le atiende. Esos cuerpos
empiezan a tener la certeza de que el joven que tienen delante no es normal, no
entienden su silencio. Y entonces él se acuerda del primer recuerdo de su
hermano, una escena en el jardín de su casa, Su hermano lo ve a él con cinco
años, lleva un pijama rojo y ha comido algo asqueroso que todavía le cuelga en
la mano, La madre, preocupada, está dispuesta a superar el asco para salvar a
su hijo. Entonces, las sensaciones y emociones primarias que llegan a su mente
en ese recuerdo hacen que Hal hable, que se enfrente al tribunal. “Mis
instintos sintácticos y mecánicos son mejores que los de ustedes, y esto lo
digo con el debido respeto. Pero trascienden lo mecánico. Yo no soy una
máquina.”
LA EDUCACION SENTIMENTAL
Una conciencia nueva, Silvia Bardelás, p. 83
La educación sentimental ya
representaba la nueva vida como una máquina de producción. Una materia,
Frédéric Moreau, entra en un tubo y después de seguir una larga cadena de
transformaciones, sale convertido en otra cosa, en un producto. Una vez ha
entrado esa materia prima en la máquina, ya no puede salir. Por eso Flaubert
comienza con el bachiller recién graduado, listo para entrar en la máquina. Al
principio, toma una decisión, en lugar de seguir una formación académica para
acabar teniendo una vida tediosa, decide dejarse llevar por sus sentimientos.
Puede llegar a ser un pintor o incluso sueña con la gloria de un escritor. El
sentimiento que le produce la posibilidad de conseguir esa vida le satisface
suficientemente como para no pintar ni escribir nunca. El sentimiento pasional
hacia la mujer imposible de alcanzar le permite mantener cierta dignidad, como
si fuera fiel a un ideal hasta el punto de rechazarla al final para no
degradarse. El sentimiento de nostalgia de una revolución no vivida o el
sentimiento de rechazo hacia gente que considera inferior le permiten mantenerse
al margen de los acontecimientos políticos. Las sensaciones en el campo al lado
de su amante le hacen pensar que su vida está bien. El sentimiento por delante,
pensado y atribuido a las cosas, sin que surja de la relación Con ellas, la
proyección del yo en todo lo exterior, la imposibilidad de ver al otro como
otro, el asco al ver a otros Como son, el rechazo a la vejez, la enfermedad, la
fealdad, la pobreza.
INCIPIT 1.646. SOBRE LA HISTORIA NATURAL DE LA DESTRCCION / WG SEBALD
El truco de la eliminación es el reflejo defensivo de cualquier experto.
STANISLAW LEM, Incógnita
Es difícil hacerse hoy una idea
medianamente adecuada de las dimensiones que alcanzó la destrucción de las
ciudades alemanas en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, y más
difícil aún reflexionar sobre los horrores que acompañaron a esa devastación.
Es verdad que de los Strategic Bombing Surveys de los Aliados, de las encuestas
de la Oficina Federal de Estadística y de otras fuentes oficiales se desprende
que sólo la Royal Air Force arrojó un millón de toneladas de bombas sobre el
territorio enemigo, que de las 131 ciudades atacadas, en parte sólo una vez y
en parte repetidas veces, algunas quedaron casi totalmente arrasadas, que unos
600.000 civiles fueron víctimas de la guerra aérea en Alemania, que tres
millones y medio de viviendas fueron destruidas, que al terminar la guerra
había siete millones y medio de personas sin hogar, que a cada habitante de
Colonia le correspondieron 31 ,4 metros cúbicos de escombros, y a cada uno de
Dresde 42,8....
INCIPIT 1.645. MARIA REPUBLICA / AGUSTIN GOMEZ ARCOS
Puerta pesada, grande. Puerta metálica. Que se abre con ruido de cerrarse. Puerta trampa. Para siempre.
Afuera, el callejón polvoriento.
El pregón de un vendedor ambulante. Adentro. el patio de muros altos. Umbrío,
sombreado por granados y limoneros. Grana y oro. Por encima, viento tórrido y
polvo sofocante. Aire sucio, sin claroscuros.
Mes de agosto. Los limoneros
verdes v los granados escarlatas impiden que el sol reseque las losas de piedra,
viejas de nueve siglos cristianos, de nueve siglos árabes, de tres siglos
romanos, que un jardinero laico (vicia momia cedida por el Señor Obispo) riega
minuciosamente cada media hora. El vapor de agua, nube de soledad, se eleva y
se detiene un momento entre las ramas. sugestivo y perezoso, buscando un juego
lúbrico impropio del lugar. Pero el tiempo, que no nene zas. lo volatiliza
antes de que se convierta en gota, gota cuajada. gota desprendida.
Pájaros anónimos, invisibles y
sonoros. en duermevela: pájaros de mediodía de agosto.
INCIPIT 1.644. MUJERES ELEGANTES / MILENA BUSQUETS
Prólogo
Hace quince años tuve un blog. Lo
empecé sin pensarlo demasiado, simplemente quería escribir (y nunca he escrito
solo para mí; un escritor existe cuando alguien lo lee, aunque solo sea una
persona en el universo, y cuando se expone a los demás). En teoría era un blog
de moda, pero es difícil hablar de moda sin hablar de belleza, y hablar de
belleza sin hablar de amor, y hablar de amor sin hablar del mundo entero.
En poco tiempo encontré un grupo
de lectores que se divertían con mis textos, dejaban comentarios, dialogaban
entre sí, discutían y añadían valor e interés a lo que yo escribía. Me leía más
gente de lo que yo pensaba, ¡incluso mi madre se convirtió en una apasionada
seguidora! Era una escritura ligera e inmediata, a vuelapluma, cuando se me
ocurría algo, lo escribía al momento. A veces metía la pata, pero a menudo
acertaba; suelo estropear las cosas (y también las ideas y las frases) cuando
las pienso demasiado, no soy una intelectual.
Y un día lo dejé, mi madre había
muerto, el blog ya no me divertía. Quería escribir un libro.
Se tituló También esto pasará.
Seguí publicando y me convertí (un poco a regañadientes) en una escritora
profesional (yo lo que quería ser era una estrella del rock, Madonna o algo
así; la mayoría de los escritores que conocía eran bastante aburridos y
desdichados).
INCIPIT 1.643. CONFERENCIAS REUNIDAS 1960-1985 / JORGE LUIS BORGES
Poesía gauchesca
El tema que trataré, la poesía
gauchesca, se vincula desde luego con el Brasil. Recuerdo que Groussac decía
que la primera aparición histórica del gaucho corresponde a esa región que el
Brasil y la Argentina se disputaron: el Uruguay. Afirmaba también que la
palabra «gaucho» puede ser de origen brasileño. Es así que en boca de viejos
orientales he oído decir gaúcho (acentuando la u), lo cual sería la forma
intermedia entre guacho y gaucho. El protagonista de la poesía gauchesca
correspondería no sólo a las dos riberas del Plata, sino también a la región de
Rio Grande do Sul y hasta San Pablo.
INCIPIT 1.642. LAS BATALLAS DE BARCELONA / JORDI AMAT
Prólogo
Explicaciones
No tengo que ir demasiado lejos
de casa para descubrirlo. Solo he de dirigirme a la frontera entre el Eixample
y el barrio popular de Sants, al edificio de la calle Tarragona, números 84 al
90. Allí el portero automático es una frontera distópica en la que se confunden
las eras de una civilización. Aquí hay una batalla silenciosa. En el frente,
según el último comunicado de guerra, se enquista la batalla que destruye la
identidad de Barcelona. La ganan quienes la han transformado en mercancía. La
pregunta es incómoda, pero es obligada: ¿es democrática una ciudad donde no
pueden vivir quienes han nacido en ella?
Para llamar al piso, un código.
Ni una llave necesitas. Contrasta su modernidad digital con la portería de los
días del desarrollismo de posguerra y los punzones en el marco de la puerta para
que no se caguen las palomas. Una antigua vecina explica que algunos conserjes
se prejubilaron, al mayor lo despidieron y ahora la propiedad ha externalizado
el servicio. Me siento en el banco de una parada de autobús, frente al
edificio. A media mañana, ventanas abiertas de par en par. No es por el calor.
Son nubes de polvo. Cuando acaben con un bloque de pisos, seguirán con otro que
ahora tiene la puerta tapiada. Cada cinco minutos el tipo del carrito amarillo
vacía sacos y más sacos de baldosas rotas en el contenedor de residuos de la
construcción. Obras por todo el bloque para reconvertir lo que eran pisos de
alquiler, cada vez menos, en pisos de alquiler de temporada, aprovechando una
rendija administrativa.










