Mujeres elegantes, MIlena Busquets, p. 279
Son elegantes las cuatro protagonistas de Gritos y susurros
de Ingmar Bergman, sobre todo Anna, la criada, tal vez un poco menos guapa que
las otras tres, pero capaz de enfrentarse a la muerte (la mayor elegancia:
saber enfrentarse a la muerte) y de mostrar compasión.
Hannah Arendt era elegante. Y también fue la mujer más inteligente
del siglo XX.
Pina Bausch era el colmo de la elegancia. Y un genio
absoluto.
Colette, con su amor por los hombres y las mujeres, su
vitalidad. su genio, su rebeldía. su libertad, su independencia, también era elegante.
Virginia Woolf. su carta de despedida (de nuevo. la forma de
enfrentarse a la muerte), su mirada melancólica, sus largos vestidos
victorianos, sus sombreros, sus libros alucinantes, el conocimiento preciso.
compasivo y luminoso de los seres humanos.
Annie Ernaux, su honestidad, su forma de ser sexualmente
explicita sin ser nunca ni pornográfica ni obvia es un milagro de elegancia y
de talento.
Karen Blixen, esquelética y muy enferma, con sus turbantes y
su rostro, sus cuentos... Era un genio.
Mary Poppins también era elegante: generosa. imaginativa valiente.
intransigente.
Milena Jescnská, la Milena de las cartas de Kafka, de la que
él escribió: «Milena es un fuego vivo. No puede vivir sin quemar algo». Murió
en un campo de concentración (como cuenta su amiga Margarete Bubcr-Neumann en
Milena).
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