Sobre la historia natural de la destrucción, WG Sebald, p. 111
Casi nadie dudará hoy de que el
mariscal del aire Göring hubiera arrasado Londres si sus recursos técnicos se
lo hubieran permitido. Speer cuenta cómo Hitler, en 1940, en una cena en la
Cancillería del Reich, fantaseaba sobre la destrucción total de la capital del
imperio británico: «¿Han visto alguna vez un mapa de Londres? Está tan
densamente edificado que un incendio bastaría para destruir la sociedad entera,
como ocurrió ya hace doscientos años, Göring quiere, mediante innumerables
bombas incendiarias de efectos totalmente nuevos, producir incendios en las distincas
partes de la ciudad, incendios por todas partes. Miles. Entonces se unirán en una gigantesca
conflagración. Göring tiene razón: las bombas explosivas no funcionan, pero se
puede hacer con bombas incendiarias: idestruir Londres por completo! ¿Qué
podrán hacer sus bomberos cuando todo esté ardiendo?.

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