Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

Auschwitz


Tras mi rastro, Gregor von Rezzori, p. 398

Fue por eso que el patriota alemán que habita en mí se rebeló contra el hecho de que se exigiera a los alemanes tener una mala conciencia colectiva. No obstante, ese patriota que me habita se vino abajo cuando caminé por las calles de Auschwitz. Uno puede llenar con imágenes las barracas vacías que allí se ven, algunas de esas imágenes las hemos visto. Lo que supera toda imaginación se apila en vitrinas y contenedores: toneladas de zapatos, centenares de maletas, miles de bolsos, monederos, billeteras y carteras. Todo apilado por separado, numerado, clasificado. Y gafas, prótesis dentales y auditivas. Y cabello, enormes depósitos llenos de cabello. Cabello humano como esquileo de ovejas. Hasta un rollo de tela podría confeccionarse con ellos. Eso es más atroz que todo martirio, todo dolor o humillación. Ese concienzudo aprovechamiento, el meticuloso almacenaje, su amontonamiento, lleva el crimen a otra dimensión que no puede comprenderse a través de conceptos morales. El asesinato de pueblos enteros, la tortura y la crueldad son tan antiguos como la bestial humanidad que destroza este planeta. También el despojo de todas las posesiones, la profanación de las víctimas: todo eso existió ya antes. Pero esto no. No ese amor por el orden del hombre pequeño en su impulso destructivo. No esa meticulosa reflexión sobre las ventajas que pudieran sacarse del crimen. El patriota alemán que me habita hubo de confesarse entonces: en eso ningún otro pueblo nos iguala.


No hay comentarios:

WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia