Principio, medio, fin, Valeria Luiselli, p. 131
No habíamos llegado al Libro IV, donde aparece Proteo. En esa parte, Menelao trata de apresar a Proteo con la ayuda de Idotea, su hija. Ella le dice a Menelao que su padre, Proteo, siempre sale del mar al mediodía, cuando el viento sopla del oeste, para tomar una siesta junto a su manada de focas, y le enseña la piedra exacta donde todos reposan para dormir. Idotea le da a Menelao la piel de una foca para que pueda disfrazarse y confundirse entre las demás focas sin que Proteo lo note. Cuando Proteo sale del mar al mediodía y se echa sobre la roca para tomar su siesta, Menelao se acerca y Io apresa. Empiezan entonces una serie de metamorfosis violentas, pero Menelao es capaz de sujetar al dios en todas sus formas cambiantes. Finalmente. Proteo desiste, y cuando Menelao le pide que le revele el pasado y el presente, Proteo le dice todo lo que quería saber, o todo lo que creía que quería saber, Pero saber es difícil, y a veces saber demasiado es insoportable. Una vez que Menelao lo ha escuchado todo, lo único que quiere es poder olvidarlo otra vez.

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