Los secretos de la defensa de Madrid, Chaves Nogales
Antiguos soldados de la Gran Guerra
muchos de ellos: en su mayoría comunistas alemanes de la columna Thalmann y anarquistas
italianos del Batallón de Garibaldi; aquellos tres mil quinientos veteranos que
sabían luchar en campo abierto, fueron los que, en la Casa de Campo, en el
Puente de los Franceses y Ciudad Universitaria, se pegaron heroicamente al
terreno y salvaron Madrid. Los madrileños les habían visto cruzar horas antes
por las calles, arracimados en unos camiones en los que a toda velocidad los
habían traído de Albacete y de los acantonamientos próximos a Madrid, adonde
habían ido concentrándose. Con el puño en alto y gritando UHP (Unión de Hermanos Proletarios),
aquellos hombres venían de los cuatro puntos cardinales de Europa para hacer de
los arrabales de Madrid la trinchera mundial de la revolución.
Las Brigadas Internacionales,
como es conocido, fueron unidades integradas por unos 40.000 voluntarios de más
de cincuenta países, que lucharon junto al ejército de la República. La mayoría
de ellos eran veteranos de la Primera Guerra Mundial y trabajadores reclutados por
los partidos comunistas, que carecían de experiencia militar. Las Brigadas participaron
en la defensa de Madrid y en las
batallas del Jarama, Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel el Ebro. A partir
del 23 de septiembre de 1938 fueron retiradas por el Gobierno de Juan Negrín con
el propósito de modificar la posición que mantenía el Comité de Naciones Unidas
sobre la participación de fuerzas extranjeras en la guerra.












