Minimosca, Gustavo Faverón, p. 291
Piensa en la escena final de otra
película, Cuerno de cabra, una película de 1972, hecha en Bulgaria, que es la
obra cumbre de Andonov. Un padre encuentra el cadáver de su hija, que ha muerto
por culpa de él, harta de los rigores a los que la somete, aunque la adora, la
ama con todo su corazón. Los rigores a los que la somete son parte de un plan
que el padre tiene para salvar a su hija de la lascivia de los hombres. La
esposa del hombre murió años atrás, tras una violación que la niña ha
presenciado, y el padre ha obligado a su hija, desde entonces, durante anos, a
vestirse como hombre y a comportarse como hombre. Cuando ella se enamora de un
chico, el padre Ie prohíbe verlo. Después el padre mata al chico. Entonces la
muchacha lleva el cadáver del amado hasta su casa, la casa de ella y del padre,
y le planta fuego a la casa y no sale y muere asfixiada. El padre llega a la
casa y carga el cuerpo dc su hija hasta el borde de la montaña y mira el precipicio.
Parece que fuera a arrojar el cuerpo de su hija desde la cumbre, pero deposita
el cuerpo en el suelo y regresa al filo del precipicio y mira hacia abajo.
Ahora parece que se va a arrojar él, pero lo que hace es coger una roca,
alzarla sobre su cabeza y lanzarla al fondo de la hondonada y después arroja
otra roca y después otra. Incluso cuando la película termina, uno sabe que el
hombre sigue en el borde de ese morro arrojando una roca tras otra como si se
arrojara él mismo. Ese es el punto. El hombre se está suicidando sin morir,
vive su suicidio para siempre. Imagina que es su cuerpo y no rocas, lo que
carga sobre su cabeza y se está asesinando, porque él quiere el castigo del
suicidio, pero no quiere el escape que es el suicidio, sino la eternidad del
castigo. Y allí están todos los elementos del suicidio melancólico.

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