Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza, p. 16
Los seres humanos son cosas de
tamaño variable. Los más pequeños de entre ellos lo son tanto, que si otros
seres humanos más altos no los llevaran en un cochecito, no tardarían en ser
pisados (y tal vez perderían la cabeza) por los de mayor estatura. Los más
altos raramente sobrepasan los 200 centímetros de longitud. Un dato
sorprendente es que cuando yacen estirados continúan midiendo exactamente lo
mismo. Algunos llevan bigote; otros barba y bigote. Casi todos tienen dos ojos,
que pueden estar situados en la parte anterior o posterior de la cara, según se
les mire. Al andar se desplazan de atrás a delante, para lo cual contrarrestar
el movimiento de las piernas con un vigoroso braceo. Los más apremiados
refuerzan el braceo por mediación de carteras de piel o plástico o de unos
maletines denominados Samsonite, hechos de un material procedente de otro
planeta. El sistema de desplazamiento de los automóviles (cuatro ruedas
pareadas rellenas de aire fétido) es más racional, y permite alcanzar mayores
velocidades. No debo volar ni andar sobre la coronilla si no quiero ser tenido
por excéntrico. Nota: mantener siempre en contacto con el suelo un pie
—cualquiera de los dos sirve— o el órgano externo denominado culo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario