Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 196. MIS PREMIOS / THOMAS BERNHARD

El Premio Grillparzer
Para la entrega del Premio Griliparzer de la Academia de Ciencias en Viena tuve que comprarme un traje, porque, dos horas antes del solemne acto, comprendí que no podía aparecer con pantalones y jersey en aquella ceremonia indudablemente extraordinaria, y en efecto tomé en el llamado Graben la decisión de ir al Kohlmarkt y vestirme de una forma debidamente solemne, y con ese fin fui a la tienda de caballeros, muy bien conocida por mí por haber comprado en ella varias veces calcetines y que llevaba el característico nombre de Sir Anthony, si bien recuerdo, eran las diez menos cuarto cuando entré en el salón de SirAntbony, la entrega del Premio Griliparzer debía tener lugar a las once y todavía tenía mucho tiempo. Mi intención era comprarme, aunque de confección, el me-

EL MATRIMONIO

De De Retrato de un hombre inmaduro, de Luis Landero, p.51 ss.
Para Chua, con amor
¿Le sorprende que le hable de mi matrimonio en estos términos extravagantes? Pero es que en nosotros casi todo es así. En realidad, somos dos desconocidos, dos extraños que se encontraron y decidieron viajar juntos por no hacer solos el camino. Yo creo que nunca hemos formado una pareja con vínculos sentimentales sino una pequeña empresa de servicios domésticos. Y es que el oficio que no hicieron los sentimientos lo hizo muy pronto la costumbre. Ésa es mi teoría. Ni siquiera tuvimos ocasión de distanciarnos. No, más bien nos fuimos diluyendo en la rutina como dos galletas en el mismo café. Por otro lado, estamos unidos por nuestras peores cualidades —es decir, por nuestras carencias y defectos— y eso de algún modo nos hace inseparables.
¿Y no hubo, se preguntará usted, algún momento romántico, al menos al principio, durante el noviazgo? Sí, también yo me lo pregunto y de nuevo me asalta la irrealidad. No lo sé, pero sí recuerdo, por hablar de algo concreto y no extraviarnos en lo general, cómo era y qué representaba al principio su boca. Sólo su boca. Ella, claro está, la usaba para seducir. Recuerdo sus sonrisas —un catálogo de cuatro, cinco modelos—, sus suspiros, sus mohínes pícaros o inocentes, los labios que al entreabrirse, o al refrescarse con la lengua, o al mordisqueárselos, insinuaban la promesa de placeres sin cuento. Luego, aquella boca ociosa, hecha para el deleite, fue cambiando su función.
Un día me quedé asombrado de la eficacia con que aquella boca masticaba. Y de la precisión con que manejaban los cubiertos aquellas manos hasta entonces también seductoras y ociosas, y hechas para el placer. Sostenía los cubiertos casi verticales sobre el plato, con la punta de los dedos, y cortaba la carne en trozos muy menudos, y lo mismo hacía con las patatas. Luego pinchaba un trozo de cada y se los llevaba velozmente a la boca. Los dientes molían con rapidez y determinación. Muy seria, los labios fruncidos, y toda ella concentrada en lo suyo/En su virtuosismo, cambiaba los pedazos de carne de lugar, o hacía girar el filete buscando el mejor corte, o amontonaba o dispersaba las patatas, según un orden estricto y secreto. Usaba a veces el cuchillo de pala y el tenedor de soporte para manipular las porciones, y no dejaba nunca de masticar y abastecerse, siempre con igual aplicación y competencia. «¡Dios mío!», me dije, «qué ha sido de aquella boca gentil y encantadora, de aquellas manos que parecían hechas para el aire?» Y donde digo boca o manos, ponga usted lo que quiera, cualquier parte de su cuerpo, ayer placentero y hoy meramente funcional.
Por lo demás, déjeme decirle, y con esto acabo, que yo prefiero las escenas de sofá a las de cama. Más la picardía que el delito. El aperitivo más que las legumbres. De tarde en tarde, en absoluta oscuridad y perfecto silencio, nos metemos en la cama y vergonzosamente nos apresuramos a hacer el amor, pero luego yo me la casco sin prisas pensando que hago travesuras adolescentes con ella en el sofá. En la cama, por otro lado, es casi inaccesible. ¿Cómo decir? Hurta sus encantos a las caricias, misteriosamente. Vas a tocar sus senos y te encuentras con el hombro; donde tenían que estar sus nalgas, por no se sabe qué escorzo aparece el peralte de sus caderas. Y en cuanto a, en fin, ya usted me entiende, sencillamente desaparece, está y ya no está, visto y no visto, pura magia, créame.
,‘Y qué más podría contarle? Nada. Cuando comemos juntos, comentamos las comidas; si el telediario, glosamos las noticias; si paseamos por el campo, describimos el paisaje. Siempre frases muy breves y muy cargadas de razón. De modo que siempre estamos de acuerdo en todo. Y así seguimos yendo por el mismo camino, sin saber adónde ni por qué.

INCIPIT 195. RETRATO DE UN HOMBRE INMADURO / LUIS LANDERO

¿Que si me había dormido? No, qué va, cómo me iba a dormir. Estaba acordándome, no sé por qué, de un anuncio que leí hace unos años mientras hacía cola en la panadería de Lucas. Decía así: «Impedido, Óskar, silla de medas a motor, ultraligera, con subebordillos, solicita asistente para manifestación guerra Irak», y un número de móvil. Media cuartilla mal rasgada de un cuaderno escolar, prendida con una chincheta en el panel de corcho y escrita con torpe y concienzuda caligrafla infantil.
Y recuerdo que al leer esas líneas, de repente sentí la llamada, la dulce e imperiosa llamada de la virtud, y el placer anticipado de convertirme en un hombre ejemplar. No era ni mucho menos la primera vez que me ocurría. Al contrario, ése ha sido siempre el signo de mi vida: la intermitencia, la indefinición, la mala salud psíquica, las bruscas alucinaciones de la identidad. Eso que en otros tiempos se llamaban crisis espiríniales. Le pondré un ejemplo cualquiera, más que nada porque mi desconfianza y mi ineptitud para el lenguaje abstracto me impiden abordar este asunto con cierta garantía intelectual.
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VILA-MATAS Y JB

De Desde la ciudad nerviosa, de Enrique Vila-Matas, p.174
El compromiso en la literatura ha dado lugar a basmutes malas novelas. Y el compromiso ideológico, explícitamente ideológico, ha producido pésimas obras. La gracia de Sostiene Pereira es que es una impecable y formidable novela política sin ser en ningún momento un texto ideologizado. Creo compartir con Tabucchi mi mejor desconfianza para toda literatura elaborada mediante una determinación ideológica. Otra cosa es comprometerse desde un punto de vista humano, contemplando la Historia como un enorme organismo, y dando gran importancia a la vertiente humana de la misma.
Estoy seguro de que Tabucchi suscribiría estas palabras de Juan Benet a propósito del compromiso ideológico en la literatura: «El arte literario es tan idóneo para hacer la revolución como el cuplé patriótico para enardecer un país y ganar una guerra en ultramar. Son cosas que rara vez casan: la literatura, por tener un estatus propio, tiene su propia moral que no tiene por qué coincidir con el deber social, más general o más específico, impuesto por el momento histórico; tiene su propia constitución, su propia historia y su propia revolución que llevar a cabo)).

UNO DE LOS NUESTROS

VERBA VOLANT SCRIPTA MANENT

De El País, del 8 de noviembre. Dice Suso de Toro:
Fue ésta la ocasión en que Núñez Feijóo, que carga aquí con la culpa grave de utilizar el Gobierno gallego para dañar a la lengua del país, demostró conocer lo que es la administración y el sentido de la responsabilidad que conlleva: su actuación en medio de la crisis del secuestro ha sido absolutamente responsable [...] Pero en el medio del tumulto Feijóo se ha retratado, hoy no escribiríamos lo que escribimos hace unas semanas, no.
De El País, del 11 de octubre. Dice Suso de Toro:
Esa crónica de la corrupción salpicará al PP gallego, por ahora sabemos que lo implica hasta el año 2001. Núñez Feijóo declara que ni estaba afiliado entonces. Será cierto pero no es serio, un dirigente de un partido tiene su responsabilidad: es su partido, tiene que defenderlo y también tiene que depurar responsabilidades si las hay. ¿O tienen que volver Fraga o Pablo Crespo a dar explicaciones? Al recibir la dirección de un partido se carga con todo, si el partido utilizó la corrupción para alcanzar y mantener el poder esa corrupción y sus beneficios son la herencia que recibió. Este PP no ha caído del cielo, Louzán ya estaba ahí.
Para comprender las decisiones de Feijóo hay que pensar que mira siempre a Madrid; si Rajoy y su equipo caen, quien no esté quemado tendrá su oportunidad para dirigir el partido. ¿Será ésa su hora como le dejan caer? [...] Hay que ir a vivir a Madrid, fumar puro, ir a los toros y pasear con corbata fucsia por esos desayunos espesos de empresarios castizos y periodistas cortesanos. No le bastará haber librado esta guerra suya contra la lengua gallega ni los favores a empresas madrileñas de la energía, lo habrá vendido todo por un plato de lentejas. Mientras, hay muchachos que aprenden su lección de cinismo.

INCIPIT 194. LA GUERRA CARLISTA. GERIFALTES DE ANTANO / RAMON DEL VALLE-INCLAN

CAPITULO 1
Santa Cruz volvió a caer sobre Otaín. Desde los hayedos del monte, bajó como los lobos al ponerse el sol, y corriendo en silencio toda la noche llegó a las puertas de la villa, cuando cantaban los gallos del alba. Llevaba consigo cerca de mil hombres, vendimiadores y pastores, lafíadore& que van pregonando por los caminos y serradores que trabajan en la orilla de los ríos, carboneros que encienden hogueras en los montes y alfareros que cuecen teja en los pinares, gente sencilla y fiera como una tribu primitiva, cruel con los enemigos y devota del jefe. Aldeanos que sonreían con los ojos llenos de lágrimas oyendo cuentos pueriles de princesas emparedadas, y que degollaban a los enemigos con la alegría santa y bárbara, llena de bailes y de cantos, que tenían los sacrificios sangrientos, ante los altares de piedra, en los cultos antiguos.
Quinientos infantes habían quedado guarneciendo la villa, cuando con un revuelo de gerifaltes, cayó sobre ella la partida del Cura. Dos escuadras de cien

ROBERTO BOLAÑO

De Desde la ciudad nerviosa, de Enrique Vila-Matas, p.90
ME PARECE HABERLE VISTO
Me parece haberle visto, a Roberto Bolaño, entrando en un cine pomo a ver las piruetas sexuales de Moana Pozzi, su actriz favorita.
Me parece haberle visto, por primera vez en la vida, en el Bar Novo de Blanes. Ahora, cuando ya todo lo vamos dejando atrás y ya casi nada importa, los recuerdos van y vienen con matices difuminados y cruzan avenidas de ambiguas sombras y ya nada es como creímos vivirlo y las dudas se agigantan frente a las certezas de antaño. Pero a mí me parece haberle visto por primera vez, a Bolaño, ese día en el que entró en el Novo con su mujer, Carolina, y el niño Lautarito con la sana idea —que llevaron a la práctica— de tomar unos refrescos a la hora del crepúsculo.
Me parece haberle visto en los días en que lustraba zapatos para un maniático, en los días en que fue todo un personaje de Robert Walser: mayordomo durante dos semanas en la Costa Brava.
Me parece haberle visto trabajando de vigilante nocturno de un cámping a la espera de que algún día le llegara la oportunidad de vigilar espacios más atractivos. Un burdel, por ejemplo, y así poder ver realizado su viejo sueño sureño, faulkneriano.
Me parece haberle visto hablando conmigo. Cuando uno conversa con el escritor chileno de Blanes, un segundo puede a veces parecer un siglo en miniatura, pues tal es la intensidad que revisten algunas charlas con el autor de Llamadas telefónicas.

EL SILENCIO

De Nocilla Lab de Agustín Fernández Mallo, p.40
arte de la escultura no hablo porque es la actividad más absurda que puede abordar una persona junto con el punto de cruz¡, el silencio más importante para mí es aquel que llevó a cabo un pensador de la primera mitad del siglo 20 llamado Ludwig Wittgenstein [parecido a aquel otro de Warhol a partir de que le pegaran un tiro], quien al final de su obra afirma que ésta no vale nada salvo para saber que una vez llegados a ese punto hay que tirarla, que lo importante viene después de esa obra, con el silencio, pero hay otros silencios en apariencia más modestos, sólo en apariencia, por ejemplo, de adolescente, me resultaba imposible leer cómics, no los entendía, no conseguía seguir la historia, los compraba, sí, lo intentaba, incluso hasta dibujaba yo mismo historias para ver si así entendía el secreto de su mecánica, pero nada, hasta que un amigo dibujante, Pere Joan, me dijo que lo importante en el cómic es saber leer el espacio en blanco que hay entre viñeta y viñeta, Ese silencio es el que has de aprender a leer, me había dicho, Ahí está todo lo que has de entender, con esas palabras me lo dijo, y desde entonces leí cómics, no soy un experto, en realidad no sé nada de cómics, el que más llegó a gustarme es un manga llamado Arukihito (El caminante), en el que un hombre no hace nada y ahí radica su interés, en esa neutralidad, un oficinista que en sus ratos libres pasea por la ciudad vestido con su traje y observa sin afectación alguna todos los detalles, era ése el silencio, el de ese hombre que ya no hace nada porque en realidad palpita bajo él toda una civilización, el silencio que a ella y a mí se nos revelaba en aquel otro paisaje de montaña que bordeábamos en coche meses antes de llegar a aquel bar que se parecía otro de las Azores, cuando conducíamos en aquella misma isla pero hacia latitudes opuestas a la caza del lugar donde acometer nuestro Proyecto, ella con un bikini comprado en Las Vegas y yo con un Lucky entre los dedos de la mano izquierda, era ése también el silencio fuiera de escala del

POESIAS


De Reversos de Ramiro Fonte, p.52

TAREFA

E se enterrei longos anos
Da miña vida en pintar
Esa vida popular,
Eses segredos humanos;
Se recuperei a infancia
(tempo aquel cunha cor gris
Coma os medos dun país)
Nunha volátil fragrancia;
Se os sons pobres dunha rúa
Escoitei desde as xanelas,
Esas cegas sentinelas,
Se colguei do ceo a lúa;
Se a crónica dalgún barbeiro,
Dun puro mestre escolar,
Da ponte que cruza o mar,
Lle entreguei ó mundo enteiro,
¿Poderedes desculpar
A miña invisible prosa
Por eu querérvola dar
Sen a espiña dunha rosa?
¿Poderedes concederile
A indulxencia, o perdón,
A quen quixo perdoarile
O mal a eses corazóns?

INCIPIT 193. LA GUERRA CARLISTA. EL RESPLANDOR DE LA HOGUERA / RAMON DEL VALLE-INCLAN

CAPÍTULO 1
Oíase un lejano cascabeleo que parecía volar sobre la nieve. Y se acercaba aquel son ligero y alegre. Una voz habló desde el fondo del carro:
—iPues no habíamos equivocado el camino!
Y respondió, desabrido, el hombre que iba a pie, al flanco del tiro:
—Todavía no lo sé.
—lEsas campanillas parecen del correo!
—Todavía no lo sé.
—El correo que anochecido llega a Daoz.
—Todavía no lo sé.
—Ayer le hemos visto entrar en la plaza.
—Digo que todavía no lo sé.
Para terminar chascó el látigo sobre las orejas de las mulas. Era un viejo encanecido en la vida de contrabandista, silencioso, pequeño y duro. Caminaba a la cabeza del tiro, embozado en la manta y fumando un cigarro de Virginia. Las ruedas se enterraban en la nieve, y las mulas, bajo el restallido del látigo, se tendían con una tristeza resignada y penitente. Aquel camino era una trocha a través de la sierra, entre quebradas y peñascales. Algunas veces el carro se atascaba, y para ayudar a empujarle, salían del interior dos mujeres y un mozo. Allá lejos, por la altura blanca de nieve, apareció un jinete, apenas una sombra negra, que venía trotando. El contrabandista rezongó:

NABOKOVIANA

De El loro de Flaubert, de Julian Barnes, p.82

Y si sentimos deseos de seguir haciendo interpretaciones, podemos analizar más a fondo esta breve circunstancia. ¿No es, quizá, una notable coincidencia histórica que el mayor novelista europeo del siglo xix conociera en las Pirámides a uno de los más notables personajes de ficción que han sido creados en el siglo xx? ¿No es notable que Flaubert, húmedo todavía de sus relaciones con los espectadores muchachos de las casas de baños cairotas, encontrar el nombre del seductor nabokoviano de la menor de edad norteamericana? Es más, ¿cuál es el oficio de esta versión de Humbert Humbert? Es un frotteur. Literalmente, un encerador de suelos; pero, también, un perverso sexual al que le gusta el roce de las multitudes.

JAMESIANA

De El loro de Flaubert, de Julian Barnes, p.32
1877. Publicación de Trois Contes. Exito popular y de crítica: Le Figaro hace por primera vez una crítica favorable de un libro de Flaubert; en tres años se publican cinco ediciones. Flaubert comienza a trabajar en Bouvard el Pécuchet. Durante estos años finales, la siguiente generación le reconoce su preeminencia entre los novelistas Franceses. Es festejado y venerado. Sus veladas de los domingos se convierten en famosos acontecimientos del mundillo literario; Henry James acude a visitar al Maestro. En 1879 los amigos de Gustave crean en su honor las cenas anuales por la festividad de Saint Polycarpe. En 1880, los cinco autoRes de Les Soirées de Medas, entre los que se encuentran Zola y Maupassant, le regalan un ejemplar dedicado: es como un saludo simbólico del realismo al naturalismo.

INCIPIT 192. LA GUERRA CARLISTA. LOS CRUZADOS DE LA CAUSA / RAMON DEL VALLE-INCLAN

CAPÍTULO 1
Caballeros en mulas y a su buen paso de andadura, iban dos hombres por aquel camino viejo que, atravesando el monte, remataba en Viana del Prior. A tiempo de anochecer entraban en la villa espoleando. Las mujenicas que salían del rosario, viéndoles cruzar el cementerio con tal prisa, los atisbaron curiosas sin poder reconocerlos, por ir encapuchados los jinetes con las corozas1 de juncos que usa la gente vaquera en el tiempo de lluvias, por toda aquella tierra antigua. Pasaron los jinetes con hueco estrépito sobre las sepulturas del atrio, y las mujerucas quedáronse murmurando apretujadas bajo el porche, ya negro a pesar del farol que alumbraba el nicho de un santo de piedra. Voces de viejas murmuraban bajo el misterio de los manteos:
—iSon las caballerías del palacio!
—Esperaban, días hace, al señor mi Marqués. Viene para levantar una guerra por el rey Don Carlos.
—iY el sacristán de las monjas espareció!

EL AMOR

De Nocilla Lab, de Agustín Fernández Mallo, p.92
Lo que une a las parejas no es el afecto mutuo que se den, ni los planes construidos a medias llevados a buen término, ni compartir una misma vivienda elegida y decorada a medias, ni parir hijos, ni nada de eso que sale en las novelas y películas. Lo que une a las parejas es el sentido del humor. Dos personas, por diferentes que sean, si tienen el mismo sentido del humor sobreviven como pareja.

RECUERDO, REPETICION Y ELABORACION

De Nocilla Lab, de Agustín Fernández Mallo, p.77
recuerdo que lo último que me vino a la cabeza fue una imagen que jamás había visto ni imaginado, era extraña: un tipo se acercaba a una playa con una flor en la mano, la clavaba en la arena mojada, cerca de la orilla, y la regaba con agua dulce que traía en una botella de plástico, sólo eso, un pensamiento inédito, sin filiación alguna al menos en lo que a mí respecta, por lo que deduje que tendría que volver a aparecérseme al menos una vez más en mi vida, hay una ley no explicada, aunque cierta, según la cual todo lo que alguna vez ha existido lo ha hecho para de algún u otro modo volver a existir, repetirse, nada se da en solitario, todo ocurre por lo menos 2 veces, .es la única manera de crear el ritmo, la onda periódica que da pie a una ley muy poderosa que es la ley del símil, de las semejanzas, supongo por eso que todas las visiones del mundo que puedan concebir los seres humanos podrían agruparse en sólo 2 tipos, 1) aquella forma de pensar que considera que los hechos son únicos e irrepetibles, que son un punto aislado en el espacio y el tiempo, y 2) la que considera que son necesariamente repetibles, una sucesión de puntos en el tiempo, y esa esperanza de repetición es lo que vi aquella noche antes de dormirme junto a su cuerpo encogido y tiritante de frío, sobre la tapicería de falsa piel del Lancia, el sujetador del bikini le salía entre el escote de la gabardina, un bikini que tenía estampadas dos margaritas, una en cada pecho, margaritas que por un momento se me hicieron dos huevos fritos, símbolo de lo dúctil, de lo materno, a veces veo dos huevos fritos en los ojos de la gente, o los veo simplemente brillando sobre un fondo negro como aquel famoso cuadro llamado Cuadrado blanco sobre fondo negro, repeticiones de una misma imagen que transformadamente se me aparece cuando menos lo espero porque, ya digo, todo lo que existe está condenado a repetirse, es ley, y así, de esta manera tan simple y contundente, una pieza llamada La música del azar

FRASE DE LA SEMANA

El pasado no está muerto: ni siquIera ha pasado
WF

FAULKNER

WF es sorprendente, algunos autore te pueden gustar más o menos; pero WF siempre te empuja al máximo y nunca defrauda. Tenemos la ocasión de leer su gran novela: Relatos, esa magna obra que completó en 1950. De entre miles de joyas, dos topacios:

Hemos terminado por ser como esas criaturas que los médicos podrían haber creado en un laboratorio, criaturas que han aprendido a despojarse de los huesos y de las entrañas y pese a todo seguir vivas, mantenerse indefinidamente con vida, con vida acaso para siempre, sin siquiera saber que los huesos y las entrañas las han dejado atrás. Nos hemos despojado de la columna vertebral; hemos decidido poco más o menos que un hombre ya no tiene necesidad de columna vertebral; tener columna vertebral es una antigualla. Pero el surco en que estaba la columna vertebral sigue estando en donde siempre estuvo, y la columna vertebral también se ha mantenido con vida, y algún día volveremos a colocárnosla en su sirio. No sé bien del todo ni cuándo ni cuánta torsión hará falta para que lo entendamos y lo terminemos de aprender, pero será algún día.
[…]
Sí, señor. Nos hemos olvidado de los lugareños, de la gente.
La vida se ha abaratado a más no poder, se lo digo yo, pero de barata la vida no tiene un pelo. La vida posee un valor inmenso. No me refiero a ese ir pasando de un cheque de la Administración de Ajustes Agrarios al siguiente que llegue, sino al honor y al orgullo y a la disciplina que bastan para que un hombre sea digno de preservación, para que posea algún valor. Eso es lo que hemos de aprender de nuevo. Puede que cueste lo suyo, que cueste incluso mucho, que nos vuelvan a enseñar todo eso; puede que fuese la
caminata hasta Virginia, porque de allí es de donde era su madre, y el perder una guerra y volver desde allá también a pie, puede que eso fuera lo que le enseñó al viejo Anse. Sea como fuere, parece que él sí lo supo aprender, y tan bien lo aprendió que se lo dejó en herencia a sus hijos. ¿Se ha dado usted cuenta de que todo lo que tuvo que hacer Buddy fue decir a sus hijos que era hora de marcharse, porque el Gobierno les había mandado aviso? ¿Se ha fijado cómo le dijeron ellos adiós? Hombres hechos y derechos que se dan un beso sin nada que ocultar, sin vergüenza ninguna. A lo mejor es justamente eso lo que intento decir... Ea —dijo—. Así ya va bien.
WF Los altos

SNOPES (CORONEL SARTORIS SNOPES)

Aprés Las palmeras salvajes



El padre a Coronel Sartoris Snopes:

Te estás haciendo un hombre.
Tienes que ir aprendiendo.
Has de aprender a ser fiel a los tuyos, a la sangre, porque si no te quedarás sin sangre a la que ser fiel.
¿Tú crees que alguno de ellos, alguno de los hombres que estaban allí esta mañana, es fiel a su sangre?
¿No te das cuenta de que lo único que querían era tener la posibilidad de pillarme, porque ya les había ganado yo por la mano?
¿No te enteras, o qué?
WF Incendiar establos





El País del 30 de octubre de 2009

La presentación parlamentaria de los presupuestos de la Consellería de Cultura derivó ayer en un agrio debate alrededor de la memoria histórica de las víctimas del franquismo. Fue después de que el titular del departamento, Roberto Varela, anunciase que la Illa de San Simón, campo de concentración en la ría de Vigo donde el ejército fascista de Franco recluyó a miles de republicanos, acogerá un "centro de arte vivo, no será un mausoleo".
El conselleiro incluso aseguró que no pensaba "cargarse nada de la memoria histórica, pero la mejor manera de honrar a los muertos es dedicar la isla al estudio, a la cultura y a la espiritualidad". Durante el Gobierno bipartito, en la isla funcionó una exposición permanente con la historia del lugar, de la que un tercio se centraba en la represión franquista. Además, las instalaciones de San Simón albergan una biblioteca sobre memoria de la barbarie franquista y lo que se proyectó como un centro de documentación.

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