La Voz de Galicia, 26 de enero
Segundo o conselleiro, a cultura galega está ensimesmada e acomplexada e debe saír ao exterior. Recoñeceu «o meu descoñecemento, as veces, do que sucede aquí, pero coñezo ben o que é a promoción de Galicia no exterior, e dende logo é mellorable. Non poño en dúbida as calidades, senón as medidas para saír ao exterior».
La Voz de Galicia, 27 de enero
-Chegou á Xunta co cartel de cosmopolita. ¿Sóbralle agora?
-Non sei. ¿Eu cosmopolita? En fin, son unha persoa viaxada, que viviu fóra moito tempo. Iso dáme unha vantaxe de perspectiva, de coñecer que imaxe hai de Galicia no exterior e como se pode mellorar. E ten o inconveniente de que, ao chegar, non estaba ao tanto de todas e cada unha das cousas que pasaban aquí.
-Hai un ano, traballaba en Nova York en algo que o enchía, tranquilo, cobrando o triplo... Antes, nos oitenta puñan en TVE un concurso chamado «Si lo sé no vengo». ¿Evócanlle algo eses recordos?
-Non, con total sinceridade.
-¿Vai dimitir?
-Non. E menos porque mo pidan once escritores.
La Voz de Galicia, 29 de enero
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, defendió a Varela y recomendó a los escritores "que no se den por aludidos". "Las personas que sacaron esas palabras de contexto no representan la cultura de Galicia, sino intereses que no son los culturales".
Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
FRASE DE LA SEMANA
“El y sus vecinos contemplan el mismo espectáculo, pero uno ve más donde el otro ve menos, uno ve negro donde el otro ve blanco, uno ve groseramente donde el otro ve con sutileza”
HJ
HJ
BUÑUEL ET ALII
De Providence, de Juan Francisco Ferré, p. 228
Oculto tras una gorra de bésisbol y unas gafas de aviador de la Segunda Guerra Mundial para disimular su edad, es verdad que ha envejecido mucho desde la última vez, Spielberg se precipita a estrecharme la mano mientras me advierte contra Buñuel sin contemplaciones. Tenga cuidado. Es un tipo muy peligroso, recuerde La dalia negra. Pobre Brian. El autor del crimen fue él, el autor de Él, no se equivoque de hombre. Tengo pruebas concluyentes sobre el caso, aunque no podría utilizarlas ante ningún jurado, ya me comprende, películas y fotografías de aficionados, cartas de Buñuel a algunas de sus amiguitas de Hollywood cornunicándoles que se excita con la idea de cortarlas en pedazos, confidencias in extremis de testigos moribundos a los que no podría traicionar ahora sin perder a una parte de mi público, secuencias inéditas de sus propias películas y, por si fuera poco, el bodrio de Brian. Si no me cree, pregúntele a Marty, que lo sabe todo sobre películas y directores. Todo, créame. Marty es una enciclopedia ambulante, aunque cuando se pone pedante no lo aguanta nadie, ni siquiera ese bobo de George. Me estoy entusiasmando, disculpe, luego nadie se cree que no bebo alcohol ni me meto drogas. Soy así. Es la grandeza del cine. Cuando se trata de películas, me pongo como loco, no lo puedo evitar. La suya, por ejemplo. Me ha puesto a cien. Esto no me pasaba desde que vi en la intimidad de un pase privado, a solas con la viuda de Stanley, ya me entiende, su película póstuma, ¿cómo se llamaba? Algo sobre los ojos, ¿es que nadie se acuerda ya?
Oculto tras una gorra de bésisbol y unas gafas de aviador de la Segunda Guerra Mundial para disimular su edad, es verdad que ha envejecido mucho desde la última vez, Spielberg se precipita a estrecharme la mano mientras me advierte contra Buñuel sin contemplaciones. Tenga cuidado. Es un tipo muy peligroso, recuerde La dalia negra. Pobre Brian. El autor del crimen fue él, el autor de Él, no se equivoque de hombre. Tengo pruebas concluyentes sobre el caso, aunque no podría utilizarlas ante ningún jurado, ya me comprende, películas y fotografías de aficionados, cartas de Buñuel a algunas de sus amiguitas de Hollywood cornunicándoles que se excita con la idea de cortarlas en pedazos, confidencias in extremis de testigos moribundos a los que no podría traicionar ahora sin perder a una parte de mi público, secuencias inéditas de sus propias películas y, por si fuera poco, el bodrio de Brian. Si no me cree, pregúntele a Marty, que lo sabe todo sobre películas y directores. Todo, créame. Marty es una enciclopedia ambulante, aunque cuando se pone pedante no lo aguanta nadie, ni siquiera ese bobo de George. Me estoy entusiasmando, disculpe, luego nadie se cree que no bebo alcohol ni me meto drogas. Soy así. Es la grandeza del cine. Cuando se trata de películas, me pongo como loco, no lo puedo evitar. La suya, por ejemplo. Me ha puesto a cien. Esto no me pasaba desde que vi en la intimidad de un pase privado, a solas con la viuda de Stanley, ya me entiende, su película póstuma, ¿cómo se llamaba? Algo sobre los ojos, ¿es que nadie se acuerda ya?
INCIPIT 210. PERSUASION / JANE AUSTEN

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Sir Walter Elliot, de Kellynch Hall, Somersetshire, era un hombre que jamás cogía para distraerse otro libro que el baronetario; allí encontraba ocupación para las horas muertas y consuelo para las de abatimiento; allí se le despertaban la admiración y el respeto, repasando lo poco que quedaba de los antiguos privilegios; allí cualquier malhumor derivado de problemas domésticos se le tornaba compasión o desdén de manera natural, hojeando el número casi interminable de títulos del último siglo... y allí, cuando las demás páginas no le servían, podía leer su propia historia con un interés que jamás le decaía. Ésta era la página por la que se abría siempre el libro predilecto:
ELLIOT DE KELLYNCH HALL
Walter EIliot, nacido el 1 de marzo de 1760, casado el 15 de julio de 1784 con Elizabeth, hija del Sr. James Stevenson, de South Park, condado de Gloucester; esta dama (fallecida en 1800) le ha dado los siguientes hijos: Elizabeth, nacida el 1 de junio de 1785; Anne, nacida el 9 de agosto de 1787; un hijo mortinato, nacido el 5 de noviembre de 1789; Mary, nacida el 20 de noviembre de 1791.
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INCIPIT 209. EL COLOR DEL SOL / ANDREA CAMILLERI

A finales de la primavera de 2004 me trasladé de Roma a Siracusa para asistir a la representación teatral de una tragedia clásica que me interesaba mucho por la novedad y originalidad del montaje, que había suscitado cierto revuelo en la prensa. Tal vez «revuelo» sea una palabra excesiva dado el escaso interés que las televisiones y los periódicos dedican hoy en día a todo lo relacionado con el arte, aunque a aquel espectáculo se le había dedicado algo de espacio. Suficiente para despertar mi curiosidad
Además, llevaba casi cincuenta años sin visitar Siracusa, y sentía nostalgia por ver de nuevo aquel teatro donde había trabajado de joven precisamente en el montaje de una tragedia de Eurípides. Como es bien sabido, estas representaciones se realizan a la luz del día en el extraordinario y mágico Teatro Griego, desde la tarde hasta el anochecer, y suelen convocar a un considerable número de espectadores.
Pero había otra razón que me empujaba a viajar a Sicilia. Necesitaba, para una novela que estaba es
LA ENFERMEDAD. EL CANCER COMO PSIQUE
De Bajo el signo de Marte de Fritz Zorn, de Adolf Muschg, p. 216 (Anagrama)
Además, hay también que tener en cuenta el punto siguiente: tal como yo creo, no soy yo mismo el cáncer que me devora, sino que lo que me devora es mi familia, mi origen, toda una herencia. Eso significa en términos médico-políticos o sociopolíticos: mientras tenga cáncer, seguiré siendo el rehén del ambiente burgués canceroso, y si muero de cáncer, habré muerto como burgués. Pequeña pérdida en el plano sociológico, porque no se lamenta jamás la muerte de un burgués. Pero en lo que hace a la esencia de la familia, creo que Rieron los griegos los que mejor la intuyeron. No por nada Edipo y su familia llegaron a ser el símbolo de la familia propiamente dicha. También el destino horroroso de Fedra se descubre en el verso que la señala como la hija de sus padres:
La fille de Minos et de Pasiphaé
Incluso la buena Ifigenia alemana (aunque, como es sabido, es únicamente de Goethe) intuye hasta qué punto es fatal ser la hija de su familia. Sin embargo no hay personaje que muestre la hermosa vida de familia como el de Cronos, que devora a sus propios hijos. Creo que esta bella y antigua costumbre ha seguido siendo una tradición hasta el día de hoy, y seguramente entre nosotros no hay nadie que no pueda aplicarse a sí mismo estas palabras:
Mi madre que me sacrifica,
Mi padre que me devoró.
Claro que hoy en día se es más civilizado y no se toman ya ei tenedor y el cuchillo para devorar a los propios hijos (porque los modales en la mesa son muy complicados en el lugar del que yo provengo), sino que, simplemente y gracias a una educación apropiada, se logra que los niños desarrollen un cáncer después; de esta manera y según la costumbre de los antiguos, pueden ser devorados por sus padres.
Sólo que no todos los hijos son igualmente digeribles.
Por eso no creo tampoco que mi estado actual pueda ser llamado «resignación». Antes, yo tenía por dogma que me iba «bien»; pero ese estar bien se veía asaltado por miedos siniestros acerca de que, sin embargo, hubiera algo de falso en esa apreciación. Esa había sido justamente la resignación: que yo me hubiese contentado con no tocar jamás, en ninguna circunstancia, cualquier cosa que hubiera podido avivar esos miedos. Fue resignación el hecho de no abrir jamás el armario pata que el esqueleto que colgaba dentro no cayera en el salón.
Además, hay también que tener en cuenta el punto siguiente: tal como yo creo, no soy yo mismo el cáncer que me devora, sino que lo que me devora es mi familia, mi origen, toda una herencia. Eso significa en términos médico-políticos o sociopolíticos: mientras tenga cáncer, seguiré siendo el rehén del ambiente burgués canceroso, y si muero de cáncer, habré muerto como burgués. Pequeña pérdida en el plano sociológico, porque no se lamenta jamás la muerte de un burgués. Pero en lo que hace a la esencia de la familia, creo que Rieron los griegos los que mejor la intuyeron. No por nada Edipo y su familia llegaron a ser el símbolo de la familia propiamente dicha. También el destino horroroso de Fedra se descubre en el verso que la señala como la hija de sus padres:
La fille de Minos et de Pasiphaé
Incluso la buena Ifigenia alemana (aunque, como es sabido, es únicamente de Goethe) intuye hasta qué punto es fatal ser la hija de su familia. Sin embargo no hay personaje que muestre la hermosa vida de familia como el de Cronos, que devora a sus propios hijos. Creo que esta bella y antigua costumbre ha seguido siendo una tradición hasta el día de hoy, y seguramente entre nosotros no hay nadie que no pueda aplicarse a sí mismo estas palabras:
Mi madre que me sacrifica,
Mi padre que me devoró.
Claro que hoy en día se es más civilizado y no se toman ya ei tenedor y el cuchillo para devorar a los propios hijos (porque los modales en la mesa son muy complicados en el lugar del que yo provengo), sino que, simplemente y gracias a una educación apropiada, se logra que los niños desarrollen un cáncer después; de esta manera y según la costumbre de los antiguos, pueden ser devorados por sus padres.
Sólo que no todos los hijos son igualmente digeribles.
Por eso no creo tampoco que mi estado actual pueda ser llamado «resignación». Antes, yo tenía por dogma que me iba «bien»; pero ese estar bien se veía asaltado por miedos siniestros acerca de que, sin embargo, hubiera algo de falso en esa apreciación. Esa había sido justamente la resignación: que yo me hubiese contentado con no tocar jamás, en ninguna circunstancia, cualquier cosa que hubiera podido avivar esos miedos. Fue resignación el hecho de no abrir jamás el armario pata que el esqueleto que colgaba dentro no cayera en el salón.
INCIPIT 208. EL SENTIDO DEL PASADO / HENRY JAMES

Libro primero
Ocurrieron de forma concordante y a la misma hora. Me refiero a los dos acontecimientos principales que —aparte de la desaparición de su madre, todavía reciente y profundamente sentida— le habían sucedido a Ralph Pendrel, quien a los treinta años había conocido menos cambios imprevistos en su vida que muchos hombres a su edad. Pero como estos dos hechos fueron completamente distintos, para mayor claridad los ex- pondré por orden. Hasta entonces, y por la fuerza de las circunstancias, se había enfrentado fundamentalmente a la vida en términos de pérdida y sacrificio: circunstancias escasamente representativas y, en todo caso, inevitables de una trayectoria accidentada. Se había quedado sin padre ya en la infancia, y había visto morir después a dos de sus hermanas; en virtud de la misma ley, había sido separado a los veinte años de su único hermano, mayor que él; finalmente había conocido la ruptura del más fuerte de todos los vínculos, un afecto por el que, en tanto que exigencia vital, había tenido que renunciar a muchas otras cosas. Entre éstas, y no como la menos importante, no había tenido que contabilizar todavía a Mrs. Stent Coyne, aunque la idea de tal peligro estuviera, la víspera de su crisis, completamente presente en su cabeza. De hecho, el peligro es
LA ENFERMEDAD
De Bajo el signo de Marte de Fritz Zorn, de Adolf Muschg, p. 185 (Anagrama)
Casi contemporáneamente con esta evolución comenzó a desarrollarse un tumor en mi cuello. Al principio no me causaba molestias porque no me dolía y yo no sospeché que fuera nada malo. Jamás se me ocurrió que pudiese ser un cáncer, y como el tumor se negaba a desaparecer y cada vez se agrandaba más, lo hice examinar por los médicos sin imaginar que iban a descubrir algo muy grave. Todavía no tenía la menor idea de cuál era mi estado real. Por una parte era muy ignorante en todo lo que a medicina se refiere y por otra, según mi vieja costumbre, no quería admitir que podía estar realmente muy mal. Aunque todavía no sabía que tenía cáncer, yo hacía, intuitivamente, el diagnóstico correcto, porque según mi parecer el tumor estaba formado por «lágrimas tragadas». Con lo que quería significar, más o menos, que todas las lágrimas que no había llorado y no había querido llorar durante mi vida se habían amontonado en mi cuello y habían formado ese tumor porque no habían podido cumplir con su verdadero destino: el de ser lloradas. Desde un punto de vista estrictamente médico, ese diagnóstico con ribetes poéticos no era, evidentemente, exacto; pero, aplicado a mi persona en general, decía la verdad: todos los sufrimientos acumulados que yo me había tragado durante años no se dejaban ya comprimir en mi interior; la presión excesiva los hizo explotar, y esa explosión destruyó el cuerpo.
Casi contemporáneamente con esta evolución comenzó a desarrollarse un tumor en mi cuello. Al principio no me causaba molestias porque no me dolía y yo no sospeché que fuera nada malo. Jamás se me ocurrió que pudiese ser un cáncer, y como el tumor se negaba a desaparecer y cada vez se agrandaba más, lo hice examinar por los médicos sin imaginar que iban a descubrir algo muy grave. Todavía no tenía la menor idea de cuál era mi estado real. Por una parte era muy ignorante en todo lo que a medicina se refiere y por otra, según mi vieja costumbre, no quería admitir que podía estar realmente muy mal. Aunque todavía no sabía que tenía cáncer, yo hacía, intuitivamente, el diagnóstico correcto, porque según mi parecer el tumor estaba formado por «lágrimas tragadas». Con lo que quería significar, más o menos, que todas las lágrimas que no había llorado y no había querido llorar durante mi vida se habían amontonado en mi cuello y habían formado ese tumor porque no habían podido cumplir con su verdadero destino: el de ser lloradas. Desde un punto de vista estrictamente médico, ese diagnóstico con ribetes poéticos no era, evidentemente, exacto; pero, aplicado a mi persona en general, decía la verdad: todos los sufrimientos acumulados que yo me había tragado durante años no se dejaban ya comprimir en mi interior; la presión excesiva los hizo explotar, y esa explosión destruyó el cuerpo.
PERLAS ENSANGRENTADAS, FLORES PISOTEADAS
O decreto só pode traer boas cousas para xente coma mín, que aprendín inglés de camareiro en Londres.
Cultura galega é un término espiñento [sic.]. E unh acultura que sigue ensimismada e acomplejada.
A opinión da RAG vai nunca dirección, e a da mayoría do pobo en outra.
El País
PAOLA OBELLEIRO - A Coruña - 20/01/2010
La promoción de la cultura gallega en el exterior, a través del Xacobeo, la Cidade da Cultura o ayudas indirectas a las industrias del sector, es una prioridad para el conselleiro del ramo. "Creo que la cultura gallega está ensimismada, y a veces también acomplejada", afirmó ayer Roberto Varela para justificar que pretenda convertir la proyección exterior en el centro de sus políticas y medidas.
En una conferencia-coloquio organizada por el Forum Europa en A Coruña, Varela echó mano de su propia experiencia en el extranjero como cónsul español en Nueva York para dar crédito a sus críticas sobre la visión "demasiado exclusivista" que se tiene en Galicia de la cultura. "Tengo perspectiva del exterior" como también la tienen, se jactó, artistas gallegos afincados en otros países "y que se mueven en otra dinámica" que los que residen en la comunidad autónoma. "Hay que abrirse al exterior" y mezclarse con creaciones del extranjero, insistió el conselleiro. Una de las oportunidades perdidas, dice, es la Presidencia europea que ejerce este semestre España. Varela se quejó del escaso apoyo del Estado ya que programó más actividades en Toledo que en toda Galicia "en pleno Año Santo".
El conselleiro se defendió de la oleada de críticas, incluso dentro de las filas del propio PP compostelano, que generó la campaña promocional del Xacobeo por no mencionar a Santiago y justificó que se hayan programados actos en toda Galicia para descentralizar "una película" que tendrá a la capital autonómica "como protagonista indiscutible", aseguró, y al resto de la comunidad como "escenario". "Me duelen esas críticas injustas y erróneas ya que el 70% de la programación para este Xacobeo se celebrará en Santiago", insistió.
Varela reinvindicó también su apuesta por cambiar las políticas de apoyo a las industrias culturales, reduciendo las ayudas directas a la producción para incentivar el consumo. "Se trata de intentar incrementar sus negocios vía consumo, no vía subvención", argumentó, "porque no es de recibo que Galicia tenga el índice de lectura más bajo de España y a la vez la mayor producción editorial", con la salida al mercado de cuatro o cinco libros diarios. La Xunta, advirtió, no puede seguir siendo la principal compradora. La consellería, añadió, tampoco tiene dinero para aumentar los fondos del Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC). La prioridad, advirtió Varela, es abonar la factura de 350.000 euros que debe a galerías.
Cultura galega é un término espiñento [sic.]. E unh acultura que sigue ensimismada e acomplejada.
A opinión da RAG vai nunca dirección, e a da mayoría do pobo en outra.
El País
PAOLA OBELLEIRO - A Coruña - 20/01/2010
La promoción de la cultura gallega en el exterior, a través del Xacobeo, la Cidade da Cultura o ayudas indirectas a las industrias del sector, es una prioridad para el conselleiro del ramo. "Creo que la cultura gallega está ensimismada, y a veces también acomplejada", afirmó ayer Roberto Varela para justificar que pretenda convertir la proyección exterior en el centro de sus políticas y medidas.
En una conferencia-coloquio organizada por el Forum Europa en A Coruña, Varela echó mano de su propia experiencia en el extranjero como cónsul español en Nueva York para dar crédito a sus críticas sobre la visión "demasiado exclusivista" que se tiene en Galicia de la cultura. "Tengo perspectiva del exterior" como también la tienen, se jactó, artistas gallegos afincados en otros países "y que se mueven en otra dinámica" que los que residen en la comunidad autónoma. "Hay que abrirse al exterior" y mezclarse con creaciones del extranjero, insistió el conselleiro. Una de las oportunidades perdidas, dice, es la Presidencia europea que ejerce este semestre España. Varela se quejó del escaso apoyo del Estado ya que programó más actividades en Toledo que en toda Galicia "en pleno Año Santo".
El conselleiro se defendió de la oleada de críticas, incluso dentro de las filas del propio PP compostelano, que generó la campaña promocional del Xacobeo por no mencionar a Santiago y justificó que se hayan programados actos en toda Galicia para descentralizar "una película" que tendrá a la capital autonómica "como protagonista indiscutible", aseguró, y al resto de la comunidad como "escenario". "Me duelen esas críticas injustas y erróneas ya que el 70% de la programación para este Xacobeo se celebrará en Santiago", insistió.
Varela reinvindicó también su apuesta por cambiar las políticas de apoyo a las industrias culturales, reduciendo las ayudas directas a la producción para incentivar el consumo. "Se trata de intentar incrementar sus negocios vía consumo, no vía subvención", argumentó, "porque no es de recibo que Galicia tenga el índice de lectura más bajo de España y a la vez la mayor producción editorial", con la salida al mercado de cuatro o cinco libros diarios. La Xunta, advirtió, no puede seguir siendo la principal compradora. La consellería, añadió, tampoco tiene dinero para aumentar los fondos del Centro Galego de Arte Contemporáneo (CGAC). La prioridad, advirtió Varela, es abonar la factura de 350.000 euros que debe a galerías.
COMO HA PASADO EL PASADO
Respuestas de Felipe González y E. Tierno Galván a sendas entrevistas en: Los partidos marxistas. Barcelona: Anagrama, 1977
Decía FG:
32. ¿Aceptarías que tu compañera mantuviera relaciones con personas de ambos sexos?
La respuesta que hay que dar a eso, y lo digo exactamente así, es que la sociedad todavía no es capaz de asimilar ningún fenómeno de esta naturaleza.
Decía ETG:
32. ¿Aceptarías que tu compañera mantuviera relaciones con personas de ambos sexos?
No, de ninguna manera, no es entendible. Desde mi punto de vista, que yo creo comparten muchos otros revolucionarios socialistas, esto responde a formas decadente de la burguesía. En todas las experiencias históricas de la decadencia burguesa observamos lo mismo: crecimiento de la pornografía, desarrollo de los poemas o de la lírica erótica, refugio en el placer por no encontrar otras apoyaturas sólidas, etc.
Cuando el hombre y la mujer tienen sus tentáculos ideológicos y vitales firmes, la sexualidad tiene un lugar absolutamente secundario. Y además están educados en el orden intelectual y sexual para que sus instintos estén de acuerdo con una cierta normativa, no para que las normas sigan a los instintos. De esta manera, si una mujer o un hombre no pueden reducir sus instintos al canon de lo que se entiende por el sentido mayoritario que es normal, si no saben, mantener unos principios ascéticos para que sirvan de modelo regenerador y de ayuda al proceso revolucionario, es que no tienen energía revolucionaria y, por tanto, eso es castigable, no tolerable. No es un modelo que se pueda tener en cuenta.
Decía FG:
32. ¿Aceptarías que tu compañera mantuviera relaciones con personas de ambos sexos?
La respuesta que hay que dar a eso, y lo digo exactamente así, es que la sociedad todavía no es capaz de asimilar ningún fenómeno de esta naturaleza.
Decía ETG:
32. ¿Aceptarías que tu compañera mantuviera relaciones con personas de ambos sexos?
No, de ninguna manera, no es entendible. Desde mi punto de vista, que yo creo comparten muchos otros revolucionarios socialistas, esto responde a formas decadente de la burguesía. En todas las experiencias históricas de la decadencia burguesa observamos lo mismo: crecimiento de la pornografía, desarrollo de los poemas o de la lírica erótica, refugio en el placer por no encontrar otras apoyaturas sólidas, etc.
Cuando el hombre y la mujer tienen sus tentáculos ideológicos y vitales firmes, la sexualidad tiene un lugar absolutamente secundario. Y además están educados en el orden intelectual y sexual para que sus instintos estén de acuerdo con una cierta normativa, no para que las normas sigan a los instintos. De esta manera, si una mujer o un hombre no pueden reducir sus instintos al canon de lo que se entiende por el sentido mayoritario que es normal, si no saben, mantener unos principios ascéticos para que sirvan de modelo regenerador y de ayuda al proceso revolucionario, es que no tienen energía revolucionaria y, por tanto, eso es castigable, no tolerable. No es un modelo que se pueda tener en cuenta.
INCIPIT 207. DOS MUJERES EN PRAGA / JOSE ANTONIO MILLAS

En el instante en el que Luz Acaso y Alvaro Abril se conocieron, sus vidas se enredaron como dos cordeles dentro de un bolsillo.
Luz, que había llegado a Talleres Literarios atraída por un anuncio del periódico, fue recibida por Alvaro, que la invitó a pasar a un pequeño despacho con libros en las paredes y en el suelo.
—Soy Álvaro Abril, hemos hablado por teléfono.
—Sí —dijo ella.
—Usted se sienta ahí y yo aquí —añadió el joven señalando dos sillas incómodas, situadas a ambos lados de una mesa barata.
—Ahora tengo ganas de salir corriendo —confesó la mujer desabrochándose el abrigo, sin llegar a quitárselo, a la vez que tomaba asiento.
—Y eso? —preguntó sonriendo Alvaro Abril.
SNOPES (TAKE THE MONEY AND RUN SNOPES)

El País, martes 19 de enero de 2010
"NO SE PUEDE SEGUIR DANDO SERVICIOS A TODOS, PERO SI TOMATES, CREO". La presidenta del PP de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, irrumpió ayer en el debate con el discurso más duro: "Hay que cambiar la ley porque no se puede permitir que los Ayuntamientos tengan que seguir pagando servicios y prestaciones sociales a todos los ciudadanos", declaró a la Cope.-
EL CINE SEGÚN JUAN FRANCISCO FERRE
De Providence, de Juan Francisco Ferré, p.184-185
Una sociología, una política, una historiografía, un encefalograma de la especie, una estratigrafía de la mente humana en un período de grandes mutaciones, todo eso y más cosas supone la aparición y el increíble desarrollo del medio fílmico desde finales del diecinueve hasta la actualidad como prolongación necesaria de la era industrial (ésta era una de las ideas principales con que pensaba abordar la realización de un documental sobre la ciudad china de Shanghái que pospuse por venir a PVD). El cine es el medio artístico a través del que toda la cultura humana, y todas las culturas humanas, con todo su bagaje de leyenda, experiencia cotidiana e historia, es transferida a un formato tecnológico y acomodada a un estadio o modo de producción acorde con los desarrollos más avanzados del capitalismo. En este sentido, me parece banal la comprensión del cine que lo reduce a peregrinas cuestiones de estilo o calidad artística o se
da en la admiración ciega por unos cuantos directores y unas cuantas películas, no importa la nacionalidad de origen o el período de pertenencia, sin comprender la trascendencia y el verdadero significado de su aparición como medio masivo en un momento determinado de la historia humana.
No puedo ver una cámara sin pensar en el modo en que el mundo se organiza a su alrededor, en que sobre su eje visual rota la organización compleja del mundo y se hace inteligible de un modo enteramente nuevo, que podría responder o no a los deseos del espectador. En cualquier caso, no todo el tiempo. Por eso, entre otras cosas, no soporto el teatro. No puedo pensar en todo esto sin desenfundar mi cámara una vez más, con la misma excitación de la primera vez.
Una sociología, una política, una historiografía, un encefalograma de la especie, una estratigrafía de la mente humana en un período de grandes mutaciones, todo eso y más cosas supone la aparición y el increíble desarrollo del medio fílmico desde finales del diecinueve hasta la actualidad como prolongación necesaria de la era industrial (ésta era una de las ideas principales con que pensaba abordar la realización de un documental sobre la ciudad china de Shanghái que pospuse por venir a PVD). El cine es el medio artístico a través del que toda la cultura humana, y todas las culturas humanas, con todo su bagaje de leyenda, experiencia cotidiana e historia, es transferida a un formato tecnológico y acomodada a un estadio o modo de producción acorde con los desarrollos más avanzados del capitalismo. En este sentido, me parece banal la comprensión del cine que lo reduce a peregrinas cuestiones de estilo o calidad artística o se
da en la admiración ciega por unos cuantos directores y unas cuantas películas, no importa la nacionalidad de origen o el período de pertenencia, sin comprender la trascendencia y el verdadero significado de su aparición como medio masivo en un momento determinado de la historia humana.
No puedo ver una cámara sin pensar en el modo en que el mundo se organiza a su alrededor, en que sobre su eje visual rota la organización compleja del mundo y se hace inteligible de un modo enteramente nuevo, que podría responder o no a los deseos del espectador. En cualquier caso, no todo el tiempo. Por eso, entre otras cosas, no soporto el teatro. No puedo pensar en todo esto sin desenfundar mi cámara una vez más, con la misma excitación de la primera vez.
LA EDUCACION
Prólogo a Bajo el signo de Marte de Fritz Zorn, de Adolf Muschg, p. 31 (Anagrama)
Me parece que este documento tiene un valor extraordinario en el plano del conocimiento psicológico y médico a la vez (si todavía hay que mantener esta precaria división del trabajo científico). Zorn presenta su infancia como el estudio de un caso perteneciente a un medio social en el cual el buen tono consiste en eludir el presente; un medio social que ha perfeccionado el mecanismo del aplazamiento hasta hacer de él un estilo de vida, para poder otorgar a cada instante el don de la armonía. O bien, dado que lograr la armonía real no es posible (en la medida en que exige un trabajo del alma, un esfuerzo de conciliación y reconciliación), construir la ficción de la armonía. Llevar una casa como es debido significa tratar los problemas como si fueran faltas de buen gusto; considerar una falta de educación la provocación que constituyen los hechos; dejar para «mañana» las realidades particularmente rebeldes o diferirlas hasta que sean objeto de un estudio más profundo (que realizarán otros). Lo cual significa ausencia de un punto de vista propio; prescindencia diplomática de otros puntos de vista; combinación ingeniosa de un sí que no compromete a nada con un no que no llega a formular- se; la producción de una topografía sin luces ni sombras, definida por la ausencia de problemas que —si a pesar de todo llegan a manifestarse— son relegados al más allá de lo “complicado” o de lo “incomparable”. Esto significa resarcirse de la pérdida del propio cuerpo por medio del espectáculo exótico (pero decente) de cuerpos extraños. Esto significa, en el sentido literal de la palabra, matar el tiempo hasta la muerte, eludiendo toda presencia. Por otra parte, la muerte es también, hasta nueva orden, la muerte de los otros.
Me parece que este documento tiene un valor extraordinario en el plano del conocimiento psicológico y médico a la vez (si todavía hay que mantener esta precaria división del trabajo científico). Zorn presenta su infancia como el estudio de un caso perteneciente a un medio social en el cual el buen tono consiste en eludir el presente; un medio social que ha perfeccionado el mecanismo del aplazamiento hasta hacer de él un estilo de vida, para poder otorgar a cada instante el don de la armonía. O bien, dado que lograr la armonía real no es posible (en la medida en que exige un trabajo del alma, un esfuerzo de conciliación y reconciliación), construir la ficción de la armonía. Llevar una casa como es debido significa tratar los problemas como si fueran faltas de buen gusto; considerar una falta de educación la provocación que constituyen los hechos; dejar para «mañana» las realidades particularmente rebeldes o diferirlas hasta que sean objeto de un estudio más profundo (que realizarán otros). Lo cual significa ausencia de un punto de vista propio; prescindencia diplomática de otros puntos de vista; combinación ingeniosa de un sí que no compromete a nada con un no que no llega a formular- se; la producción de una topografía sin luces ni sombras, definida por la ausencia de problemas que —si a pesar de todo llegan a manifestarse— son relegados al más allá de lo “complicado” o de lo “incomparable”. Esto significa resarcirse de la pérdida del propio cuerpo por medio del espectáculo exótico (pero decente) de cuerpos extraños. Esto significa, en el sentido literal de la palabra, matar el tiempo hasta la muerte, eludiendo toda presencia. Por otra parte, la muerte es también, hasta nueva orden, la muerte de los otros.
INCIPIT 206. LA BESTIA EN LA JUNGLA / HENRY JAMES; MARGUERITE DURAS

Poco importa el motivo de la turbadora conversación que mantuvieron en su encuentro; probablemente no fueran más que unas pocas palabras que él mismo pronunció sin premeditación cuando, después de reconocerse, se retrasaron y comenzaron a caminar juntos lentamente. Hacía una o dos horas que unos amigos le habían llevado a la casa donde ella se alojaba; el grupo de visitantes de la otra casa, del que él era parte y gracias al cual, según su propia teoría, él podía diluirse en la muchedumbre, había sido invitado a almorzar allí. Después del almuerzo hubo una desbandada general en virtud del objetivo primordial de la jornada, esto es: la visita al propio Weatherend y el examen de los delicados objetos, las singulares obras, los cuadros, las reliquias familiares y los diversos tesoros artísticos que hacían casi famoso el lugar. Eran tantos los enormes salones que los invitados podían deambular a su antojo, rezagarse del grupo principal y, en el caso de aquellos que se tomaban el asunto con la mayor seriedad, abismarse en misteriosas evaluaciones y cálculos. Se veían personas, solas o en parejas, inclinándose sobre objetos en rincones apartados, con las manos en las rodillas y asintiendo enfáticamente con la cabeza, como arrobados por un aroma. En el caso de las parejas, o bien mezclaban sus extáticas exhalaciones o se fundían en silencios aún más enjundiosos, de modo que para Marcher ciertos rasgos de la escena evocaban ese clima propio de
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