Principio, medio, fin, Valeria Luiselli, p.118
DE CÓMO SE OBSERVAN LOS DíAS
Cuando tenía once o doce años, mi
padre me leyó un cuento de Borges, «La memoria de Shakespeare», sobre la
relación entre la memoria y la imaginación. El narrador del cuento se está
tomando un trago en un bar después de un congreso de shakespearianos, cuando de
pronto se le acerca un hombre y le dice algo así como:
Te ofrezco la memoria de
Shakespeare, ¿la aceptas?
El narrador es un catedrático de
cierta edad. probablemente un poco deprimido. y en definitiva nada propenso a
creer en ninguna clase de magia o de alquimia. y ni siquiera en la posibilidad
de las segundas oportunidades en la vida. Así que, un poco incrédulo. y tal vez
un poco borracho. acepta la oferta, paga sus tragos y se va a su cuarto de
hotel a dormir. Sería un despropósito resumir lo que ocurre después de eso.
Como tantos cuentos de Borges —tan a medio camino entre la parábola biblica y
la fisica teórica— este tiene una trayectoria más bien filosófica en vez de una
trama y un desarro110 en el sentido tradicional. Lo importante es que, a partir
de ese momento, a partir de que el narrador acepta la memoria de Shakespeare,
lo que se desenvuelve es la vida interior de un hombre en cuya imaginación
confluyen ahora las aguas de dos memorias: la portentosa memoria de Shakespeare
y el caudal más modesto de su experiencia pasada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario