Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 1.601. SIN NOTICIAS DE GURB / EDUARDO MENDOZA


DÍA 9

0.01 (hora local) Aterrizaje efectuado sin dificultad. Propulsión convencional (ampliada). Velocidad de aterrizaje: 6.30 de la escala convencional (restringida). Velocidad en el momento del amaraje: 4 de la escala Bajo-U1 o 9 de la escala Molina-Calvo. Cubicaje: AZ-0.3.

Lugar de aterrizaje: 63Ω (IIβ) 2847639478363947 3937492749.

Denominación local del lugar de aterrizaje: Sardanyola.

07.00 Cumpliendo órdenes (mías) Gurb se prepara para tomar contacto con las formas de vida (reales y potenciales) de la zona. Como viajamos bajo forma acorpórea (inteligencia pura-factor analítico 4800), dispongo que adopte cuerpo análogo al de los habitantes de la zona. Objetivo: no llamar la atención de la fauna autóctona (real y potencial). Consultado el Catálogo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables (CATIFA) elijo para Gurb la apariencia del ser humano denominado Marta Sánchez 

INCIPIT 1.600. HORAS INGLESAS / HENRY JAMES


Hay cierta noche que considero en realidad mi primera impresión; el final de un domingo húmedo y oscuro hace veinte años, a primeros de marzo. Tenía una imagen anterior pero se había vuelto grisácea, como la tinta descolorida, y la ocasión a la que me refiero fue un nuevo comienzo. Sin duda tuve una clarividencia mística del gran afecto que acabaría sintiendo por la turbia Babilonia moderna; cierto es que al volver la vista atrás encuentro que cada pequeño detalle de aquellas horas de acercamiento y llegada sigue tan vivo como si la solemnidad de una nueva era lo hubiese alentado. La fuerte sensación de cercanía ya era casi insoportable en Liverpool


EL SER HUMANO


Sin noticias de Grub, Eduardo Mendoza, p. 80

Los seres humanos, en cambio, a semejanza de los insectos, atraviesan por tres fases o etapas de desarrollo, si el tiempo se lo permite. A los que están en la primera etapa se les denomina niños; a los de la segunda, currantes, y a los de la tercera, jubilados. Los niños hacen lo que se les manda; los currantes, también, pero son retribuidos por ello; los jubilados también perciben unos emolumentos, pero no se les deja hacer nada, porque su pulso no es firme y suelen dejar caer las cosas de las manos, salvo el bastón y el periódico. Los niños sirven para muy poca cosa. Antiguamente se los utilizaba para sacar carbón de las minas, pero el progreso ha dado al traste con esta función. Ahora salen por la televisión, a media tarde, saltando, vociferando y hablando una jerigonza absurda. Entre los seres humanos, como entre nosotros, se da también una cuarta etapa o condición, no retribuida, que es la de fiambre, y de la que más vale no hablar.


LOS SERES HUMANOS


Sin noticias de Gurb, Eduardo Mendoza, p. 16

Los seres humanos son cosas de tamaño variable. Los más pequeños de entre ellos lo son tanto, que si otros seres humanos más altos no los llevaran en un cochecito, no tardarían en ser pisados (y tal vez perderían la cabeza) por los de mayor estatura. Los más altos raramente sobrepasan los 200 centímetros de longitud. Un dato sorprendente es que cuando yacen estirados continúan midiendo exactamente lo mismo. Algunos llevan bigote; otros barba y bigote. Casi todos tienen dos ojos, que pueden estar situados en la parte anterior o posterior de la cara, según se les mire. Al andar se desplazan de atrás a delante, para lo cual contrarrestar el movimiento de las piernas con un vigoroso braceo. Los más apremiados refuerzan el braceo por mediación de carteras de piel o plástico o de unos maletines denominados Samsonite, hechos de un material procedente de otro planeta. El sistema de desplazamiento de los automóviles (cuatro ruedas pareadas rellenas de aire fétido) es más racional, y permite alcanzar mayores velocidades. No debo volar ni andar sobre la coronilla si no quiero ser tenido por excéntrico. Nota: mantener siempre en contacto con el suelo un pie —cualquiera de los dos sirve— o el órgano externo denominado culo.


MEMENTO MORI


Minimosca, Gustavo Faverón, p. 142

Memento mori: manual de memoria moral

El libro de Impropria Surplusa es una historia del memento mori en las artes europeas. Explica cómo brota, en la Edad Media, y se exacerba en el Renacimiento y el barroco, la idea obsesiva de que es imperativo recordar, mientras vivimos, que en cada momento de nuestra vida se agazapa la muerte. Los escultores y los pintores europeos representan esa idea furiosamente, dibujan o esculpen esqueletos y calaveras y cadáveres soterrados detrás de sus modelos, o encima de sus modelos, colocan síntomas de enfermedades en sus caras o figuras espectrales detrás de una cortina, sobre una mesa, un corredor a sus espaldas. Todo eso yo lo sé, pero hay una cosa difícil de detectar en el libro, y solo después de la tercera relectura, en el claro del bosque, me doy cuenta. Es que el libro mismo parece escrito por un fantasma, como si la autora lo hubiera redactado después de suicidarse, un libro triste y raro, en fin, pienso, y muy melancólico, sobre todo en contraste con el de Minimus Improprius, que parece  escrito por un autor optimista y lleno de expectativas.


CUERNO DE CABRA


Minimosca, Gustavo Faverón, p. 291

Piensa en la escena final de otra película, Cuerno de cabra, una película de 1972, hecha en Bulgaria, que es la obra cumbre de Andonov. Un padre encuentra el cadáver de su hija, que ha muerto por culpa de él, harta de los rigores a los que la somete, aunque la adora, la ama con todo su corazón. Los rigores a los que la somete son parte de un plan que el padre tiene para salvar a su hija de la lascivia de los hombres. La esposa del hombre murió años atrás, tras una violación que la niña ha presenciado, y el padre ha obligado a su hija, desde entonces, durante anos, a vestirse como hombre y a comportarse como hombre. Cuando ella se enamora de un chico, el padre Ie prohíbe verlo. Después el padre mata al chico. Entonces la muchacha lleva el cadáver del amado hasta su casa, la casa de ella y del padre, y le planta fuego a la casa y no sale y muere asfixiada. El padre llega a la casa y carga el cuerpo dc su hija hasta el borde de la montaña y mira el precipicio. Parece que fuera a arrojar el cuerpo de su hija desde la cumbre, pero deposita el cuerpo en el suelo y regresa al filo del precipicio y mira hacia abajo. Ahora parece que se va a arrojar él, pero lo que hace es coger una roca, alzarla sobre su cabeza y lanzarla al fondo de la hondonada y después arroja otra roca y después otra. Incluso cuando la película termina, uno sabe que el hombre sigue en el borde de ese morro arrojando una roca tras otra como si se arrojara él mismo. Ese es el punto. El hombre se está suicidando sin morir, vive su suicidio para siempre. Imagina que es su cuerpo y no rocas, lo que carga sobre su cabeza y se está asesinando, porque él quiere el castigo del suicidio, pero no quiere el escape que es el suicidio, sino la eternidad del castigo. Y allí están todos los elementos del suicidio melancólico.


INCIPIT 1.560. LAS MUCHAS VIDAS DE PIER PAOLO PASOLINI


Pier Paolo Pasolini me ha acompañado durante casi la mitad de mi vida. Cuando supe de su existencia la sacudida fue un flechazo intelectual que, por ignorancia ante lo gigantesco y desmedido de su Obra, me hizo ingresar en el club de sus adoradores, del que aún formo parte, aunque con el placer de no venerarlo.
Esto se debe a cómo el paso del tiempo reconfigura Jas referencias. Las válidas a los veinte años adquieren otros matices a los cuarenta y cinco, cuando lecturas, escritos, viajes y experiencias han madurado la piel y las neuronas. El poso de las décadas, con relación a la manera de leer a nuestro protagonista, ha abandonado la ligereza de la primera edad adulta para profundizar más allá de los cuatro tópicos predominantes.
Antes de ponerme a investigar esta biografía partí de una idea mucho más específica que hacía colisionar la masacre del Circeo con el asesinato del poeta cineasta. A finales de septiembre de 1975, tres hijos de papá asesinaron a una adolescente del extrarradio romano y creyeron haber acabado con otra, que renació al ser rescatada del maletero del coche de sus torturadores.
Al cabo de un mes, Pier Paolo Pasolini falleció en Ostia tras ser atropellado en repetidas ocasiones por su propio vehículo, conducido previamente por el adolescente Giuseppe Pelosi. La intención de ese ensayo frustrado era relacionar su vida con acontecimientos de los años setenta vinculados con la violencia cotidiana, que tuvo su máxima expresión en estos crímenes concatenados, como si fueran el punto álgido de un infierno.
Al final, gracias al diálogo con David Andrés y Emili Albi, a la sazón editores de Siglo XXI, reconduje el proyecto, centrándolo en la existencia de uno de los intelectuales del pasado siglo que sigue hablándonos pese a las deformaciones que manipulan su voz.

PASOLINI


Las muchas vidas de Pier Paolo Pasolini, p, 258

Si nos atenemos al relato canónico, Giuseppe Pelosi, nacido en Roma el 20 de junio de 1958, en ese entonces un chaval de 17 años con antecedentes penales por robo, subió al vehículo de Pasolini. Este lo invitó a comer en ll Biondo Tevere de via Ostiense y después recorrieron más de treinta kilómetros hasta el Idroscalo de Ostia. A las seis y media de la mañana del 2 de noviembre de 1975, la borgatara Maria Teresa Lollobrigida confundió el cadáver con la basura que solía depositarse en el rincón de ese descampado en el que los chavales jugaban al fútbol y algunas familias habían aprovechado para edificar barracas para vivir o tener cuatro fragilísimas paredes junto al mar. Hacia las diez de la mañana Ninetto Davoli reconoció el cuerpo del difunto para oficializar su muerte. En el EUR, Susanna, a quien quisieron ocultar lo sucedido, lanzó un grito arcano.

El 5 de noviembre, Alberto Moravia pronunció el discurso fúnebre en Campo de'Fiori después de que una multitud hubiera homenajeado a Pier Paolo Pasolini en la sede del PCI en largo Arenula. Frente a la estatua de Giordano Bruno, quemado por sus ideas el 17 de febrero de 1600, el amigo impagable en lo intelectual se emocionó con su «Ante todo hemos perdido a un poeta, y no hay tantos en el mundo porque nacen tres o cuatro cada siglo. Cuando el nuestro finalice, Pasolini será de los pocos que contará como poeta. El poeta debería ser sacro». Italia no solo había perdido a un vate, sino también a un novelista de las borgate, a un director internacional y a un ensayista con «atención por los problemas sociales y el desarrollo del país, una atención patriótica que pocos tenían. Todo esto ha perdido Italia, ha perdido a un hombre que estaba en la flor de la vida. Ahora os digo: hay una imagen que me persigue. Pasolini que huye a pie, perseguido por algo que no tiene rostro y que es lo que le ha asesinado, y es una imagen emblemática de este país, una imagen que debe empujarnos a mejorar este país como Pasolini hubiese querido»,


INCIPIT 1,599, NOCILLA DREAM / AGUSTIN FERNANDEZ MALLO

 


Prólogo

RIZOMA

"Un rizoma no comienza y no termina, siempre está en el medio, entre las cosas, es un ser-entre, un intermezzo. El árbol es filiación, pero el rizoma es alianza, úrucamente alianza. El árbol impone el verbo "ser", pero el rizoma tiene por tejido la conjunción "y... y... En esta conjunción hay fuerza suficiente para des-enraizar el verbo ser (...). Entre las cosas, no traza una relación localizable y que va de uno a otro, y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento transversal que lleva uno al otro, arroyo sin comienzo ni fin, que corroe sus orillas y toma velocidad entre las dos."

Lo dicen Deleuze y Guattari en la introducción de Mil Mesetas. Y Agustín Fernández Mallo parece haber tomado buena nota de ello para componer este "arroyo sin comienzo ni fin" que es una de las aventuras más arriesgadas de la narrativa de los últimos años. Pero vayamos por partes.

Agustín Fernández Mallo ha llamado la atención del estrangulado mundillo poético con su Poesía Postpoética que trata de llevar al límite la creación posmoderna entendida como un ensamblaje de las actividades culturales y científicas

 

 


SOCRATES


 La metafísica de la juventud, Walter Benjamin, p.177

Lo más grotesco de la figura de Sócrates es que   este hombre tan poco entregado a las musas trazó el centro erótico de las relaciones del círculo platónico. Pero si su amor a la capacidad general de comunicarse carece de arte, ¿de dónde extrae entonces su capacidad? De la voluntad. Sócrates construye el eros para ponerlo al servicio de sus propios fines. Esta perversión viene a reflejarse en la naturaleza castrada de su persona, ya que a fin de cuentas a eso se refiere la repugnancia de los atenienses (sentimientos que, por muy subjetivos que sean, no carecen de razón histórica). Sócrates intoxica a la juventud, la seduce. Su amor por ella no es el fin (Zweck) de un eidos todavía puro, sino un simple medio. Sócrates es el mago, el mayéutico que cambia los sexos, el condenado inocente que muere por ironía y a despecho de sus adversarios. Su ironía se alimenta del espanto, pero ahí sigue él, oprimido, paria y despreciado. Poco menos que como un payaso.


Los Sex Pistols


 Nocilla dream, Fernández Mallo, p. 147

Los Sex Pistols habían desbrozado el terreno, lo habían arrasado. No quedaba nada excepto la ciudad, que se erguía como si nada hubiera ocurrido. Hay un retazo de suciedad humeante en medio de la ciudad, en la que un cartel envuelto por la neblina pone: LIQUIDACIÓN POR INCENDIO. La gente que rodea el espacio vacío no sabe qué hacer ahora. No saben qué decir; todo aquello de lo que solían hablar ha sido parodiado hasta estupidez a medida que las viejas palabras surgen de su boca. Tienen la boca llena de bilis, son atraídos hacia el vacío, pero retroceden. "La definición de nihilismo de Rozanov es la mejor", había dicho en 1967 el situacionista Raoul Vaneignem en Tratado de Saber Vivir Para Uso de Las Jóvenes Generaciones "el espectáculo ha terminado. El público se levanta y abandona sus asientos. la hora de recoger los abrigos e irse a casa. Se dan la vuelta… Ya no existen sus abrigos ni tampoco sus casas." Éstas están donde ellos encuentran.


RP FEYNMAN


Nocilla dream, Fernández Mallo, p. 53

Por fin, terminaron tomando la decisión de que no sería nuestro proyecto el que se iba a usar para la separación del uranio. Nos dijeron entonces que lo dejáramos porque en Los Álamos, Nuevo México, iban a comenzar el proyecto que verdaderamente permitiría fabricar la bomba atómica. Todos nosotros iríamos allí para construirla. Había experimentos que realizar y tampoco faltaba trabajo teórico. A mí me tocó el trabajo teórico. Cuando llegamos, las viviendas, dormitorios y demás cosas por el estilo no estaban listas todavía. En realidad ni los laboratorios estaban totalmente listos. Así que al principio nos alojábamos en un rancho. La primera vez que llegué a las instalaciones vi que había una zona técnica, que presumiblemente debería estar rodeada por una cerca pero que todavía no lo estaba. También, presumiblemente, debería haber una ciudad rodeada a su vez por una gran cerca. Pero todavía estaba en construcción. Cuando fui al laboratorio me encontré con personas de las que tenía noticia por el Physical  Review. No los conocía antes. A lo mejor me decían, "Le presento a John Williams". Entonces se levantaba para saludarme un tío que estaba remangado ante una mesa cubierta de copias de planos, dirigiendo a gritos desde las ventanas las cosas y orientando los camiones de material de construcción. Con otras palabras, como los de física experimental no tenían nada que hacer hasta que estuvieran listos sus laboratorios y sus aparatos, se pusieron a construir ellos mismos los edificios.

 


INCIPIT 1.598. MINIMOSCA / GUSTAVO FAVERON PATRAU


Seis meses después, en Bangor Middle School, la niña transgénero le mostrará al Amnésico la película. Entrarán a la escuela de noche, clandestinamente, por un callejón entre el edificio principal y el coliseo. En una computadora, en la biblioteca a oscuras, verán cuatro escenas. La niña transgénero dirá en esta escena sales tú, mira bien, Amnésico, dime si no eres tú. El Amnésico, en efecto, se reconoce en la pantalla. Está de espaldas a la cámara, pero es obvio que se trata de él, sentado ante una mesa en un café. Enfrente suyo hay un anciano que habla en voz baja. Primero no se escucha lo que dice, pero la niña transgénero sube el volumen. Hay cosas que el ojo humano nunca debe ver, está diciendo el anciano. Si el ojo humano las percibe, no las comprende. Son cosas que el ojo humano debería evitar, cosas que jamás debió haber visto. Cuando el ojo humano las ve, se quedan adentro de él, es imposible arrancarlas de adentro de ese ojo. Lo peor es que no siempre le causan horror. A veces, el ojo humano las ve y esas cosas lo hechizan, lo embrujan y el pánico se convierte en placer y en medio del placer el ojo humano se pregunta quién soy, por qué me atrae lo abominable. Al Amnésico lo impresiona la vejez del hombre y lo impresionan sus manos de uñas negras. Le parece el personaje de una saga en la última escena del último episodio, cuando el misterio de la vida cede su lugar al misterio de la muerte


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