Fractal, Andrés Trapiello, p. 564
Si
no recuerdo mal, la secuencia más o menos es la siguiente. En Las armas y las
letras se desvelan por primera vez algunas de las actuaciones torticeras de don
Pío durante la guerra, y se dan a conocer algunas de las contundentes
afirmaciones que don Pío escribió por entonces en los periódicos españoles e
hispanoamericanos. Algunos de estos artículos estaban perdidos y otros
publicados en un libro que se editó durante la guerra en Chile y que ni don
Pío, primero, ni don Julio luego quisieron reeditar, con ser primordiales en la
obra de don Pío y en la literatura comprometida del momento. En esos artículos
don Pío queda como un cuco, alguien que no quiere olvidar quién fue pero que se
pliega a los militares fascistas y jura por el Ángel Custodio en Salamanca en 1938 lo que le ponen por
delante. Esta clase de historias, así como el reclamo que se les hacía a sus
herederos para que publicaran todos esos libros excluidos de sus obras
completas o permitieran que otros lo hiciesen, molestaron sobremanera al
hermano de don Julio, hermano que ya llevaba las riendas de los negocios
familiares, ante la enfermedad de don Julio. Dos o tres libreros de la Cuesta
de Moyana amigos míos así me lo confirmaron: «Ha pasado por aquí ese hombre y
va diciendo que esta se la guardan a usted». No sabe uno cómo se la querrían
guardar, pero lo cierto es que a los pocos años todos esos libros cuya
publicación se reclamaba en Las armas y las letras fueron apareciendo, como
había exigido uno.