Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

DU COTE DE PROUST

HACIA LA IMAGEN DE PROUST
Los romanos veían en el texto un tejido, y pocos lo son, sin duda alguna, con mayor densidad que este texto de Proust [A la recherche]. Porque nada era para él suficientemente denso y duradero. Su editor, Gallimard, nos ha contado que las costumbres de Proust cuando corregía las pruebas de imprenta desesperaban a todos los tipógrafos. Las galeradas traían muchas anotaciones, pero Proust no había corregido ni siquiera uno solo de los errores de imprenta; todo el espacio disponible se encontraba lleno con un texto nuevo. Así, la ley del recuerdo aún se ejecutaba en la extensión de la obra. Pues un acontecimiento vivido es infinito, o se encuentra al menos incluido dentro de la esfera de la vivencia, pero un acontecimiento recordado es, en sí mismo, algo ilimitado, porque es una clave de todo lo sucedido antes y después de él. Y, en otro sentido, el recuerdo es lo que establece con el mayor rigor cómo tejer. La unidad del texto lo es sólo el actus purus del recuerdo, nunca la persona del autor, y aún menos la acción. Se puede pues decir que las intermitencias de la acción sólo son el reverso del continuo que forma el recuerdo, sólo son el dibujo posterior del tapiz. Así lo quiso Proust y así lo dio a entender cuando nos dijo que preferiría que toda su obra fuera publicada a dos columnas, en un solo volumen y en un solo párrafo.
Walter Benjamín, Hacia la imagen de Proust?, en Obras Libro II/vol.1

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