Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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INCIPIT 1.361. MATEO PERDIO EL EMPLEO / GONÇALO M. TAVARES


AARONSON Y LA PRIMERA ROTONDA

Aaronson no siempre estuvo muerto.

De hecho, durante un cierto periodo, Aaronson fue, sin exagerar, un ser vivo.

Entre los veintisiete y los treinta años, Aaronson circulaba -como un insecto obcecado- alrededor de una rotonda.

Todas las mañanas, entre las siete y las siete y media, se veía a un hombre circundar la rotonda principal de la ciudad, rotonda en la que desembocaba el sesenta por ciento del tráfico.

A las siete de la mañana, el humo de los automóviles era menor que al final de la tarde; sin embargo, incluso así, había humo, metal y, también, la velocidad de algunos automóviles. Y allí, en medio de todo, jugándose la vida, un hombre daba cientos de vueltas a la rotonda. Aaronson.

Cualquier hábito, la repetición de cualquier acto por más absurdo que sea, se asume rápidamente


INCIPIT 949. UNA NIÑA ESTA PERDIDA EN EL SIGLO XX / GM TAVARES


LA CARA
Imposible no fijarse en aquella cara. La tan característica cara redonda, ojos y mofletes enormes. Una muchacha- ¿o un muchacho? A Marius le costó distinguirlo. A primera vista parecía una niña, sin duda-¿cuántos años, quince, dieciséis?-, pero después, visto/vista con más atención, se diría que era un muchacho, pero no. Una muchacha.
En las manos sostenía una pequeña cartulina. Marius se olvidó de las prisas y se acercó. Ella sonrió y le puso la cartulina en las manos. Estaba dactilografiada.
«DAR LOS DATOS PERSONALES
1 - Decir el nombre de pila
2 - Decir si es chico o chica
3 -Decir el nombre completo
4- Decir el nombre de los padres y hermanos
5 - Decir el domicilio
6 - Decir a qué escuela va
7 - Decir la edad

INCIPIT 901. EL REINO / GONÇALO M. TAVARES


La bandera de un país es un helicóptero: hace falta gasolina para mantenerla en el aire. La bandera no es de tela sino de metal; se agita menos al viento, ante la naturaleza.
Avanzamos sobre la geografía, estamos aún en el lugar de antes de la geografía, en la pregeografía. Después de la Historia no hay geografía.
El país está inacabado como una escultura. Fíjate en la geografía de un país: le falta terreno, escultura inacabada. Invade el país vecino para terminar la escultura, guerrero escultor.
La matanza vista desde arriba: escultura. Todos los restos de cuerpos pueden ser el inicio de otros asuntos.
Con fuerza arrancó del suelo un perro. No era un árbol pequeño, era un perro.
Los animales no resisten como el mundo botánico, ni como un sombrero. El sombrero vuela con el viento, el perro no, el árbol jamás. Pero a veces viene una perturbación media y la naturaleza muestra uno de sus lujos: la maldad. Vuelan el sombrero, los perros e incluso los árboles.

DE LA GUERRA


El reino, Gonçalo M. Tavares, p. 93
No estoy constatando un hecho bueno, decía, sino tan sólo un hecho. Me atrevería incluso a decir que es un hecho malo, un hecho negativo para una sociedad que aspira a ser justa, pues la justicia empezará por la igualdad en el acceso a la vida y a la muerte o, en este caso, en la igualdad de facilidades que la muerte tiene para llegar a cualquier cuerpo. Claro que ellos tienen tantos hijos, decía Leo Vast siempre en el mismo tono, ellos tienen tantos hijos que, en cierto sentido, esa facilidad que tienen también para morir es una compensación natural llegada del otro lado. Digamos que la guerra es una herramienta para mantener más o menos equilibrada la proporción de pobres y ricos, decía. Tras un largo periodo de paz, en el que los pobres procrean a un ritmo cuatro o cinco veces superior al de los ricos, que son avaros hasta en el reparto de sus genes, es decir, tras un periodo en el que la estructura del mundo deja que los pobres aumenten su masa de un modo brutal, surge una guerra, llegada de no se sabe dónde, para restablecer de nuevo una relación cuantitativamente tolerable entre el pueblo y las élites. Y es que, pese a todo, el dinero tiene sus límites frente a la fuerza física, y si los adversarios se van multiplicando la competición puede entrar en una pendiente irreversible que conduzca a nuestra derrota. Y que me perdonen los pobres y las viudas, decía Leo Vast divertido, pero a nadie, a nadie en absoluto le gusta perder. Ni siquiera a los ricos.

DE LA MALDAD


El reino, Gonçalo M. Tavares, p. 23
Quien escucha podrá acumular conocimientos, pero esa acumulación no luchará contra la naturaleza. Ésta resiste bien a la inteligencia, al razonamiento y a la memoria del hombre: todas estas cualidades intelectuales son asuntos que conciernen exclusivamente al mundo de la ciudad, y lo que amenaza la naturaleza son las acciones: momentos en que los humanos abandonan la audición, e incluso el lenguaje del discurso, y pasan a querer hablar con el sentido del tacto, el único que puede alterar las cosas. Si los hombres, manteniendo su inteligencia incorrupta, fueran seres inmóviles, incapaces del menor movimiento, seguirían siendo menos poderosos que un solo metro cuadrado de tierra espontáneo. Quizá hubieran alcanzado un gran perfeccionamiento en el campo del pensamiento abstracto, matemático y lógico, pero no dejarían de ser una especie secundaria frente a las demás: las poseedoras de movimiento. Hasta el chucho más miserable se mearía en los pies de un hombre sumamente inteligente pero inmóvil. Si de pronto, en una hipótesis totalmente absurda, todos los humanos sufrieran un accidente como Clako, la especie humana desaparecería rápidamente en una generación. En una única generación desaparecerían, pues, la matemática y la lógica del mundo. Y la geometría. Y la literatura.
Si la matemática fuese realmente tan divina y universal, ¿cómo concebir que la eliminación de una única especie –el Hombre-, entre los miles de millones de especies existentes, pudiese eliminar por completo esa lógica de los números de la faz del planeta? Si lo que se encuentra diseminado entre más seres de la naturaleza recibe el nombre de divino, entonces divino es el movimiento y la capacidad de procreación; y la matemática, tan sólo la especialidad de una minoría.

INCIPIT 947. JERUSALEN / GONÇALO M. TAVARES

ERNST Y MYLIA
Ernst Spengler estaba solo en su buhardilla con la ventana ya abierta, listo para tirarse, cuando de pronto sonó el teléfono. U na vez, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, Ernst lo cogió.
Mylia vivía en la primera planta del número 77 de la calle Moltke. Sentada en una incómoda silla, pensaba en las palabras fundamentales de su vida. Dolor, pensó, dolor era una palabra esencial.
La habían operado una vez, y luego otra, cuatro veces la habían operado. Y ahora esto. Aquel ruido en el centro del cuerpo, en el meollo. Estar enfermo era una forma de ejercitar la resistencia al dolor o la voluntad de acercarse a un dios cualquiera. Mylia murmuró:
-La iglesia está cerrada de noche.

Cuatro de la mañana del dia 29 de mayo, y Mylia no logra dormir. El dolor constante procedente del estómago, o tal vez de más abajo, ¿de dónde viene exactamente este dolor tan  ancho, que no pertenece a un solo punto? Quizá de la parte inferior del estómago, del vientre. Lo cierto es que eran las cuatro de la mañana y aún no había descansado ni un minuto. ¿Cerrar los ojos cuando se teme morir?

INCIPIT 180. JERUSALEN / GONÇALO M. TAVARES


ERNST Y MYLAA
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Ernst Spengler estaba soio en su buhardilla con la ventana ya abierta, listo para tirarse, cuando de pronto sonó el teléfono. Una vez, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, Ernst lo cogió.

Mylia vivía en la primera planta del número 77 de la calle Moltke. Sentada en una incómoda silla, pensaba en las palabras fundamentales de su vida. Dolor, pensó, dolor era una palabra esencial.
La habían operado una vez, y luego otra, cuatro veces la habían operado. Y ahora esto. Aquel ruido en el centro del cuerpo, en el meollo. Estar enfermo era una forma de ejercitar la resistencia al dolor o la voluntad de acercarse a un dios cualquiera. Mylia murmuró:
—La iglesia está cerrada de noche.

Cuatro de la mañana del día 29 de mayo, y Mylia no logra dormir. El dolor constante procedente del estómago, o tal vez de más abajo, ¿de dónde viene exactamente este dolor tan ancho, que no pertenece a un solo punto? Quizá de la parte inferior
del estómago, del vientre. Lo cierto es que eran las cuatro de la
mañana y aún no había descansado ni un minuto. ¿Cerrar los
ojos cuando se teme morir?
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