Poesía gauchesca
El tema que trataré, la poesía
gauchesca, se vincula desde luego con el Brasil. Recuerdo que Groussac decía
que la primera aparición histórica del gaucho corresponde a esa región que el
Brasil y la Argentina se disputaron: el Uruguay. Afirmaba también que la
palabra «gaucho» puede ser de origen brasileño. Es así que en boca de viejos
orientales he oído decir gaúcho (acentuando la u), lo cual sería la forma
intermedia entre guacho y gaucho. El protagonista de la poesía gauchesca
correspondería no sólo a las dos riberas del Plata, sino también a la región de
Rio Grande do Sul y hasta San Pablo.
Quienes han estudiado la poesía
gauchesca la han vinculado a la poesía popular de los payadores, pero hay un
hecho que conviene analizar. Si abrimos una antología de poesía popular,
encontraremos que ésta está redactada en un español muy límpido, muy
comprensible hasta para los mismos españoles, mejicanos o venezolanos. En
cambio, si consideramos la poesía gauchesca, veremos que en ella abundan los
términos criollos, y esto se debe a que los autores eran personas cultas que
buscaban el color local. Así, en la obra capital de la poesía gauchesca, el
Martín Fierro, hay al final una payada. Martín Fierro se enfrenta con un negro
y los dos cantan en una pulpería: el autor olvida las metáforas pastoriles
usadas hasta entonces. Los personajes definen el tiempo, la medida, el canto
del mar y el canto de la noche. Es como si Hernández hubiera querido señalar la
diferencia entre su obra y la de los gauchos, que no tienen por qué cultivar el
color local. No sabemos cuál será el «color local» de nuestra época para las
generaciones venideras. Los payadores tratan de eludir lo vernáculo pues tienen
una visión reverencial del arte y quieren abordar temas alejados de lo
cotidiano.
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