Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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LA GELIFRACCION


Lugar seguro, Isaac Rosa, p.174

Pero el muro tiene grietas, respondió Gaya. Oh, dios mío, las grietas. Cuántas veces he oído la teoría botijera de las grietas. La cuña de hielo. ¡La gelifracción! La repiten todos como loros. La teoría de las grietas me la he comido con lentejas no pocas veces. Gaya debió de notar mi fastidio, así que se concentró en explicársela a Segis, novato él. Le preguntó si era de ciencias; respuesta afirmativa. Si había estudiado los procesos de meteorización; sí, los había estudiado y los recordaba bien. Entonces sabría cómo actúa la gelifracción: el agua, de lluvia o del deshielo, se infiltra en las grietas de una roca, y al bajar la temperatura se congela y aumenta su volumen, ejerciendo tal presión sobre las paredes internas que, a fuerza de congelarse y  descongelarse una y otra vez, acaba por fragmentarla. Hasta las rocas más sólidas pueden acabar quebradas por unas gotas de rocío que en sus grietas se congelan y expanden, haciendo cada vez más ancha la fisura y por tanto acumulando más agua que se seguirá congelando y descongelando, formando una cuña de hielo que con el paso del tiempo crece hasta reventar la roca, el muro. Así nosotros, afirmó Gaya, incluyéndonos en su nosotros, o al menos a Segis, pues ya solo lo miraba a él. Así nosotros estamos construyendo un nuevo mundo, pero no sobre los escombros del viejo, sino en sus grietas. No esperamos a hacer la revolución, sino que empezamos el futuro aquí mismo. Cada comunidad rural o de barrio, cada cooperativa, cada red de distribución, cada manzana de vecinos que se suma, es una cuña de hielo. Este mismo comedor, que puede parecer tan poca cosa, es una gota en una grieta, ni siquiera en una grieta, en un poro; pero crecerá y agrandará el poro hasta ser finísima hendidura, que dilatará una grieta y finalmente provocará una fractura. Y tanta gente que nunca se irá a una comunidad, ni siquiera participa en la de su barrio, pero comparte la misma preocupación, introduce cada vez más cambios en su vida, y cuando llega el momento vota en consecuencia. Esa acumulación de pequeñas transformaciones es la que acabará transformando el sistema entero. Y mientras tanto, cada una de ellas mejora la vida de la gente. No estamos persiguiendo una utopía, una promesa de paraíso lejano: todo lo que proponemos lo hacemos, es real, está ya aquí, es esto. La gente puede asomarse a las grietas. Lo que se ve en ellas es el otro lado del muro. ¡El futuro!


Algunas consideraciones sobre la actual caída libre

Félix de Azúa en El estado Mental, octubre 2014
Entre los años ochenta del siglo pasado y el comienzo del siguiente se dio en España un crecimiento acelerado, acompañado de ambiciosas reformas democráticas, que causó una impresión indiscutible de salida del agujero franquista. Era engañoso. Ha bastado una crisis financiera, neutralizada en otros países con escasas pérdidas, para desnudarnos y devolver las cosas a donde estaban antes de la muerte de Franco.
Nadie sabe cuánto se ha detraído de las clases medias a favor de las cajas de ahorro y la administración del Estado, pero ha sido lo suficiente como para pauperizar severamente a la población hasta situarla, como en el franquismo, en dos grupos: aquellos que se encuentran próximos al poder y los abandonados a su suerte. Todo este inmenso sacrificio, además, no ha comportado ni siquiera que sus causantes hayan tenido que pagar por ello. La mayoría de los culpables siguen gozando de sus sueldos y privilegios en partidos, sindicatos y demás instituciones del aparato del Estado, como si nada hubiera pasado.
Lo cual, como es de ley, sólo facilitará que vuelva a producirse otro expolio en breve plazo. En algún caso aislado la justicia está actuando profesionalmente, pero en la mayoría se esfuerza por encubrir a unos y otros. No ha faltado, en la izquierda, quien ha intentado ocultar su temeraria ineptitud echando la culpa a un fantasmal poder financiero similar al que Podemos agita como origen de todos los males terrestres. Es como envolverse en la bandera.

El segundo gran desastre tiene su origen en la reforma trivializadora de la educación en España, iniciada por los socialistas, pero secundada por la derecha con verdadero entusiasmo. Gracias a ello han ido desapareciendo los mecanismos que permitían a los más jóvenes usar herramientas críticas personales para defenderse de las mentiras del poder y del contrapoder. Ahora sólo cuentan con los útiles informativos para masas, los cuales dirigen a su inmensa clientela siempre en el sentido del menor esfuerzo intelectual, la simplificación y el maniqueísmo. El colectivismo y el gregarismo han ganado terreno.

BANDERITA TU ERES ROJA

De Catalanes todos de Javier Pérez Andújar, p.216
En otra mesa de aquella terraza, el joven militante de la extrema izquierda comunista Josep Piqué ( futuro ministro en tres ocasiones con el Partido Popular de Aznar, el más joseantoniano de los presidentes de ese partido), metió el dedo en el vaso de tubo e intentó sin éxito sacar el palillo de dientes con las dos olivas ensartadas en los extremos. Eso de levantar el palito con el par de aceitunas era una halterofilia dominical y muy barcelonesa, que nada tenía que ver con la ortodoxia de los búlgaros. Reconfortado por el sol del mediodía, canturreó el pasodoble de la Bandera, del maestro Francisco Alonso. Cuando se compuso, esta marcha había sido muy popular entre los soldados españoles de la guerra de Africa, y dicen que hasta el rey Alfonso XIII la silbaba al afeitarse.
-Banderita, tú eres roja ...
 El principio era la única parte de la canción que el joven Piqué pronunciaba, las únicas cuatro palabras de aquella letra que le emocionaban, pues de una manera bella y azarosa evocaban su actual militancia en el grupo  maoísta Bandera Roja, aunque ya tenía previsto su paso al PSUC, un partido con más proyección política. Lo bueno de los partidos de masas es que eran también partidos de votos. Nadie se explicaba de dónde estaba saliendo tanto comunista desde la muerte de Franco; pero el revolucionario Piqué a esa cuestión no le concedía importancia. Consideraba que todos los españoles estaban compartiendo la misma hoja de ruta, él el primero que aquel comunismo no era sino una pintoresca curva del camino. Que toda esta gente que en los últimos años se decía de izquierdas lo único que quería era un televisor en color y un terreno en Mas Altaba (donde acababan de poner de reclamo publicitario una figura gigante de Heidi, como si aquel desmonte fueran los Alpes) o en cualquier otra urbanización de la comarca de la Selva. El PSUC era un partido de masas, sí, pero eso no iba a ninguna parte. Las masas habían pasado de moda desde tiempos de Ortega y Gasset. Estaban sociológicamente muertas. Ahora lo que se imponía en la calle era la gente. Lo que tenía futuro no era un partido de masas sino un partido de la gente, de las personas, un partido popular. Sin embargo, Piqué aún era joven y no tenía prisa. Confiaba en el destino como un bucle universal, como un coche de línea regular para el que ya tenía billete.

ZAPATERO CITA A DIOS

Deuteronomio
14 No explotarás al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu país.
15 Págale su jornal ese mismo día, antes que se ponga el sol, porque él está necesitado, y su vida depende de su jornal. Así no invocará al Señor contra ti, y tú no te harás responsable de un pecado.

SNOPES

Flem, ¿eres tú?


CyP del Xornal.com del día 12 de octubre de 2009
Además, de las conversaciones intervenidas recogidas en el sumario del caso Gürtel se desprende que algunos miembros de la trama de corrupción también se dedicaban dentro de sus actividades a traficar con mercancías ilegales, posiblemente piedras preciosas, que eran introducidas con ayuda de empresarios y diplomáticos en Europa desde Dubai (Emiratos Árabes Unidos) y Senegal. Especial relevancia cobra el primo de Francisco Correa, Antoine Sánchez, residente en Senegal, que servía de tapadera legal para realizar estas actividades.
En una de las conversaciones telefónicas que Sánchez mantiene con su socio Gueye Tapha, éste le indica que la “mercancía”, que tachan de “demasiado buena”, consta de “3 cajas, de 3 y medio”. En otra llamada, Antoine desvela que se dedica a la venta de “piedras de joyería”. Además, encarga a otra persona que averigüe el precio en el mercado de Amberes, sede del Centro Mundial del Diamante, y concluye que pueden costar “36.000 euros”.
Desde Dubai, el socio Tapha explica que las cajas tienen un cartel de la “Unesco”. “Lo único que tenemos que hacer ahora es rezar a ver si hay suerte, y viendo que el tío es el que me ha hecho venir, el que me ha metido en un hotel, o sea que ahora mismo, él me da pan y techo, pues todo eso no lo va a hacer de forma gratuita”, afirmó Tapha en referencia al individuo con el que negocia, un tal Hassan. “Es verdad, eso es muy bueno, joder... ¡si pudiéramos conseguirlos!”, exclamó Antoine Sánchez.
‘CONTAINERS’
“Si conseguimos introducirlos en Dakar, seguro pillaremos alguna posibilidad de mandarlo a París con el banquero que vendrá especialmente en su propio avión”, manifestó Tapha en relación a la operativa que utilizaban para introducir la mercancía en Europa. No obstante, también baraja otra posibilidad, que consistiría en introducir el material en un container vía marítima, para lo cual cuenta con contactos diplomáticos. Tapha expuso que avisaría a un tal “Jaco”, para que “mande a su diplomático”. “Mi amigo me ha dicho que va a intentar ocultar a los comerciantes. Como sabrás hay muchos comerciantes que no paran de mandar containers. Tiene unos cuantos amigos que están curtidos en estos temas, así que sabrán perfectamente cómo hacerlo llegar a Dakar. Eso es por lo menos lo que a mí me dijo”, explica Tapha.

TRES HEROES DEL MEDITERRANEO GRECOLATINO TARDORROMANO


Carácter y destino
[...] Ha habido personajes de manifestación, o digamos ya "de carácter", cuyo carácter se cumplía plenamente en el ámbito visible. El genio máximo ha sido Charlot, que anduvo ya sobrado con el cine mudo. Pero en la escritura nunca bastará la descripción del gesto, y será la palabra dicha por el personaje, la palabra plena, significante, holgada, la que traiga en sí misma el componente más completo y más específicamente humano de la manifestación del carácter.
La manifestación del carácter en su plenitud es privilegio eminente de la comedia
Así habían sabido verlo los lectores de la primera parte del Quijote, según el testimonio del bachiller Sansón Carrasco, en uno de los primeros capítulos de la segunda parte, cuando a preguntas del propio Don Quijote sobre si el autor promete una segunda parte, contesta que hay quienes no la esperan ni la desean, pero que otros decían: "Vengan más quijotadas, embista Don Quijote y hable Sancho Panza, y sea lo que fuere, que con eso nos contentamos". Y aquí, dado que aunque Sansón Carrasco esté hablando dentro de la novela sabemos que es una noticia que Cervantes mete desde fuera de ella, no puedo por menos de encarecer la importancia capital de ese "hable Sancho Panza", como un testimonio revelador de hasta qué punto los lectores de la primera parte habían reconocido clarividentemente a Sancho Panza como un personaje de manifestación, o sea, como un personaje de carácter. Por supuesto que también lo es Don Quijote, pero bajo una condición peculiarísima que enseguida se verá.
La manifestación del carácter en su plenitud, que es igual que decir "en su gratuidad", es privilegio eminente de la comedia. La palabra "drama" quiere decir precisamente "acción", y es la acción, la acción con sentido, la proyección de intenciones y designios, los trabajos racionalmente dirigidos al logro de los fines, lo que constituye un "argumento" en el sentido fuerte, y no pertenece por lo tanto al orden del carácter, sino al orden del destino.
"Hermano, este día no es de aquellos sobre quien tiene juridición la hambre, merced al rico Camacho. Apeaos, y mirad si hay por ahí un cucharón y espumad una gallina o dos y buen provecho os haga". Tal es la respuesta que recibe Sancho Panza de uno de los cocineros de Camacho, cuando al acercarse a los fuegos de una gran cocina extendida en el suelo al aire libre, viendo toda aquella abundancia, "tutta quella grazia di Dio" -como habría dicho un italiano-, saca un mendrugo de pan y le pide al cocinero, "con corteses y hambrientas razones" tal como dice literalmente el texto, que le permita mojarlo en la salsa de una de las ollas. Estamos en el momento culminante de toda la novela, en su punto solar.
Y de una manera más manifiesta que en ningún otro pasaje, la prosa de Cervantes se deja blandamente suscitar y conducir por la atmósfera de la fiesta y la abundancia hallando las palabras que concuerdan con la manera, con el gesto, con la luz en que aparecen, o vislumbramos que tendrían que aparecer, las cosas en el orden del carácter, en el reino de los bienes, en el tiempo consuntivo, allí donde la juridición de la hambre ha quedado suspendida: "Y mirad si hay por ahí un cucharón y espumad una gallina o dos y buen provecho os haga". Así, abandonado, tirado por ahí, entre el desorden y la confusión de lumbres y calderos, debe de haber algún cucharón, que ni siquiera llega a ser "EL cucharón", porque sólo se tiene idea de que alguno había o tendría que haber o parece verosímil que lo haya. Las cosas huelgan sueltas, desligadas las unas de las otras, yacen desperdigadas sin que nadie las tenga sometidas a control. Lo mismo vale para "una gallina o dos", porque dos gallinas son una gallina, y una gallina dos gallinas son; los bienes no tienen cuenta; si se usa el número, una gallina o dos, es sólo porque vienen en cuerpos discontinuos, pero en la indiferencia, en esa misma dejadez del "una o dos", el propio número se anula virtualmente, incoando un continuo "gallina" tal vez un poco a la manera de aquel "tigre continuo" que inventó el talento de Jorge Luis Borges. Mas no son todos los tiempos unos.
En la "juridición de la" hambre, en el tiempo adquisitivo, de los valores, en el orden del destino, rige el principio burocrático de "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio" y es intolerable que el cucharón no esté donde tiene que estar. Las gallinas, por su parte, están contadas, contabilizadas, controladas, y no sólo por si sobreviene una mortandad avícola y llegan a ser demasiado pocas y hay que racionarlas, sino también por si viene un año demasiado próspero y las gallinas aumentan más de lo debido, y hay que sacrificar las excedentes en aras de lo que hoy suele llamarse "creación de riqueza", porque entre ésta y el remedio de las carencias humanas, o sea, entre los valores y los bienes, hay un antagonismo irreductible.
Cuando se celebraron las bodas de Camacho regía una tregua entre flamencos y españoles; Cervantes no vivió para conocer la reanudación de aquella guerra, que había hecho acuñar a los españoles el lema aquel: "Italia mi ventura, Yndias mi desventura, Flandes mi sepoltura", ni conoció la atribulada corte de Felipe IV, en la que fue Velázquez el que tomó, magistralmente, su puesto como paladín del carácter. Ahí está su galería: el Bobo de Coria, el Niño de Vallecas, el Primo, Pablillos de Valladolid y otros, y hasta una mujer, Mari Bárbola, que hace la corte a la Infanta en Las meninas. Son personajes inmóviles en la pintura y en la historia; ni tan siquiera la edad que representan es ya la cuenta de sus años, sino un rasgo permanente de su fisonomía. Están en palacio sin más función, sin más servicio al rey que su presencia; sin ayer, sin mañana, sin historia. Frente al cárdeno horizonte de tormenta que hace el fondo del retrato del conde duque de Olivares, personaje de destino si los hay, los fondos de los cuadros de nuestros personajes de carácter son neutros, cercanos, sin horizonte alguno. Su servicio al melancólico rey es amortiguar, distraer, ahuyentar, exorcizar, la ominosa galerna del destino que amaga más allá del Guadarrama. Porque el halcón del destino, señor de la historia, lo trae ahora, firmemente agarrado a la luva de cuero en su muñeca, Richelieu.
[...] Don Quijote está en la encrucijada, inevitablemente conflictiva, entre el orden del carácter y el orden del destino. Que Don Quijote es un personaje de carácter es tan incuestionable como que lo es su escudero Sancho Panza. Veamos en qué plano de virtualidad es también un personaje de destino. El acto y el acta de constitución formal del personaje no pueden ser más inequívocos y están exactamente en el segundo párrafo del capítulo segundo de la Primera Parte y dice así:
"Yendo, pues, caminando nuestro flamante aventurero iba hablando consigo mesmo y diciendo: ¿quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiere no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, desta manera?: 'Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa Tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos, [...] cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante, y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel'. Y era la verdad que por él caminaba". (Hasta aquí la cita).
Aquí está, pues, en el principio mismo, tal como corresponde, y de una vez por todas, pues no se volverá a repetir, el auto de definición e instauración del personaje, dando cuenta de la pauta por la que desde el orden del carácter todos sus hechos van a verse virtualmente revestidos con las galas del orden del destino. [...]
La sin par naturaleza de Don Quijote estaba en ser un personaje de carácter cuyo carácter consistía en querer ser un personaje de destino. Sus acciones, en la narración que simultáneamente se les superpone, aparecen transfiguradas precisamente como destino. Pero en la misma medida en que tal transfiguración es producto de un empecinado esfuerzo del carácter, no se trata, en modo alguno, de una especie de hibridaje entre los dos órdenes. El ser personaje de destino es la obra de su carácter; por eso, lejos de disminuir su condición de personaje de carácter, la confirma y reduplica. [...]
Fragmento del discurso de Rafael Sánchez Ferlosio. La versión completa puede leerse en www.elpais.es.

INCIPIT 45. HABIAMOS GANADO LA GUERRA / ESTHER TUSQUETS

BANDERITA ROJA Y GUALDA
Habíamos ganado la guerra. Hace unos días oí comentar que la guerra civil española la habíamos perdido todos. No es verdad. Cierto que, tras una contienda que dejaba el país en ruinas y había ocasionado un millón de muertos, tenía que haber forzosamente motivos de duelo en ambos bandos. Pero unos la habían perdido y otros la habían ganado. Los que la ganaron lo sabían bien, y los que la perdieron debían de empezar a calibrar, supongo, la magnitud de la catástrofe. Y yo, con mis tres añitos, pertenecía al bando de los vencedores.

LA CANCION DEL PP

Si tienes nuevas ideas
y crees que algo debe cambiar.
Si crees que todo es posible
ven a la revuelta popular.
Buscamos gente valiente,
soñadores que puedan imaginar;
soñar con una España nueva,
vivir en un mundo de igualdad.
Uniremos nuestras ilusiones
lucharemos por defender nuestos valores,
por el futuro de los españoles
avanzaremos en todas direcciones.
Sabes que es nuestro momento,
no podemos dejarlo escapar,
no, no esperes más tiempo
ahora te tienes que mojar.
Hoy queremos invitarte
a un proyecto de justicia y libertad;
la historia está de nuestra parte,
juntos vamos a revolucionar
Habrá que currar muy duro,
no nos lo van a regalar.
Somos la apuesta del futuro
nos llaman Partido Popular
Con cabeza y con corazón
viviremos con vos esta canción.
montaremos esta revolución...

FRESA -PODRIDA- DE LA SEMANA

“El matrimonio entre homosexuales es tratar de la misma manera lo que es diferente. Si se suman dos manzanas, pues da dos manzanas. Y se suman una manzana y una pera nunca puede dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta.”

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