Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

ADOLESCENCIA


El libro de Rachel, Martin Amis
En primer lugar, espero acertar cuando doy por supuesto que la sexualidad adolescente es muy distinta de la sexualidad postadolescente. No es una cosa que te limites a hacer, sino algo que tienes que hacer. Para los mayores de veinte años, lo admito, también debe de ser una obligación: pero para ellos es una obligación con respecto a la pareja, no con respecto a uno mismo, como nos ocurre a nosotros. Échenle una ojeada a las casposas furcias del supermercado de su barrio, muchas de ellas cargadas de hijos. Vestidas tienen un aspecto realmentemente sobrío. ¡lmagínenselas desnudas! Pellejos que les caen como un yoyó entre los muslos, pechos tan fláccidos que hasta se podría hacer un nudo con ellos. Habría que estar literalmente galvanizado de afrodisiacos para considerar la mera posibilidad de tirárselas. Y sin embargo, sea como sea, la gente lo hace. Miren, si no, cuántos niños. El adolescente podrá ser más espontáneo, perruno, etc., pero solamente porque se trata añadir un nuevo nombre a la lista, de hacerse otra muesca en la polla. Quizá exista una especie de meseta entre los veinte y los treintaypoquísimos años. Quizá me decida a aumentar el peso estadístico de tan asquerosas especulaciones bajando mañana por la mañana al pueblo, averiguándolo personalmente. (No me costaría nada ligarme a la tonta del pueblo que, de todos modos, nos la peló una noche a Geoffrey y mí simultáneamente desde el otro lado de la verja del colegio; nosotros nos quedamos muy quietos, aferrados a los barrotes, como presos.)


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