Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel
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DEL AMOR A LOS ANIMALES

De Un reguero de pólvora, de Rebecca West, p. 238
El trazado de la costa es muy tortuoso por aquí, y tal como está orientada esta bahía, el rompeolas nos guarece del viento del este. Vaya, no hace demasiado tiempo, estábamos en pleno noviembre, bajé hasta aquí y me encontré con una gran foca tomando el sol en aquel canal de allí. La batea estaba aquí, la foca allí, recostada en la orilla como si estuviese en una butaca. Me dije a mí mismo, “Vaya, nunca he cazado una foca, y ahora voy a hacerme con una”; había dejado la escopeta en el suelo al pie del rompeolas, y volví por ella. Estaba reptando hacia la foca cuando se volvió, me miró y empezó  a sacudir la cabeza, ¿me entienden? La movió de un lado a otro, como suele hacer la gente mayor cuando está sentada y a gusto. Así -y el señor Tiffen hizo un movimiento que nos trajo ante los ojos de la mente a todas las focas de zoológicos y circos que recuerdan a señoras mayores, a todos los señores mayores que parecen focas-. Después de ver eso, no fui capaz de dispararle. No tuve valor para quitarle la vida. No, después de que me hubiese mirado y hubiese movido la cabeza de esa forma. Bajé la escopeta y la dejé tranquila. -Con el rostro todo arrugado por una afectuosa sonrisa, el señor Tiffen paseó la mirada por su marisma, por su cielo-. Era un día precioso, como éste -dljo.

PERROS

De Aguila de blasón de Valle-Inclán, p. 83
LA CURANDERA.-De todos los animales, solamente los canes tienen saludable la saliva. Cuando Nuestro Señor Jesucristo andaba por el mundo, sucedió que cierto día, después de una jornada muy larga por caminos de monte, se le abrieron en los pies las heridas del clavo de la cruz. A un lado del camino estaba el palacio de un rico, que se llamaba Centurión. Nuestro Señor pidió allí una sed de agua, y el rico, como era gentil, que viene a ser talmente como moro, mandó a unos criados negros que le echasen los perros, y él lo miraba desde su balcón holgándose  con las mozas que tenía. Pero los canes, lejos de morder, lamieron los divinos pies, poniendo un gran frescor en las heridas. Nuestro Señor entonces los bendijo, y por eso denantes vos decía que entre cuantos animales hay en el mundo los solos que tienen en la lengua virtud de curar son los canes. Los demás: Lobos, jabalises, lagartos, todos emponzoñan.
UN Mozo.-¿Los lobos también?
LA CURANDERA.-Los lobos, al que muerden le infundensu ser bravío. Solamente los canes tienen la bendición de Dios Nuestro Señor.
LIBERATA.-¡Pues maldecidos sean sus dientes! Tengo atarazadas las piernas, que no puedo moverme.

LA CURANDERA.-Si conforme eran sabuesos fuesen lobicanes, inda su dentallada sería peor. Como son los lobicanes hijos de cadela y lobo no tienen en su saliva ni saña ni virtud.

DEL RINOCERONTISMO

De Una vida absolutamente maravillosa de E Vila-Matas, p.336-337
De niño, solía confundir los rinocerontes con los hipopótamos, lo que sacaba de quicio a mi padre, que no se cansaba de decirme que los rinocerontes eran más interesantes, aunque ya sólo fuera porque en el siglo XVI habían tenido el honor de ser dibujados por Durero.
¿Quién era Durero? Este misterio cruzó mi infancia y lo atravesó junto a otro enigma, no menos grande: la extraña actitud de mi padre, cuya obstinación por lograr que distinguiera entre rinocerontes e hipopótamos --como si eso fuera a ayudarme de forma fundamental en la vida-le empujó en el invierno de 1961 a llevarme no sé cuantas veces a ver Al oeste de Zanzíbar, película con muchos rinocerontes, aunque también con hipopótamos. Pero mi padre no sé cómo lograba que yo viera sólo rinocerontes. Hoy sospecho que su obstinación -aparte de buscar que, tarde o temprano, como un niño digamos normal, terminara enloqueciendo con esos paquidermos de aterrador cuerno--pudo estar relacionada con el viaje mítico y liberador que por esas mismas fechas él hizo a París. En esa ciudad, alejado por unos días del sórdido clima moral de la dictadura, vio El rinoceronte, una obra de teatro de Ionesco en la que en el programa de mano --que no por nada heredé recientemente por decisión explícita suya-se advertía que, al convertirse las ideologías en idolatrías, se perjudica siempre la  convivencia, pues "Un rinoceronte no puede entenderse con aquel que no lo es, un sectario con aquel que no pertenece a su secta ..." .

Ni que decir tiiene que, desde que heredara aquel sabio programa de mano, sigo a rajatabla las silenciosas lecciones que entiendo quiso darme mi padre al ponerme en guardia contra e! riocerontismo, el mal de la barbarie moderna que denunciara Ionesco y que hoy está de tanta o más actualidad que entonces

VIDA

De Lo que sé de los hombrecillos, de JJ Millás, p.25.26


Durante las tres semanas que dura la gestación, el pollo no recibe ningún nutriente de fuera. Él es su propia despensa, crece a costa de sí. En cuanto al oxígeno, lo toma en parte de la cámara de aire formada entre la membrana y la cáscara, en uno de los extremos, y en parte del exterior, a través de los 7.500 poros que posee el huevo. Aquella información, leída antes de irme a la cama en una revista, había actuado sin duda como el resto diurno generador de la materia onírica. En el fondo, era un modo más de indagar acerca de las relaciones entre biología y economía. Si continuaba dándole vueltas al asunto, tarde o temprano encontraría un vínculo original entre una cosa y otra. Mi cabeza funcionaba así. Soñaba muchos de mis artículos antes de escribirlos.

WIKIPEDIA

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