Puerta pesada, grande. Puerta metálica. Que se abre con ruido de cerrarse. Puerta trampa. Para siempre.
Afuera, el callejón polvoriento.
El pregón de un vendedor ambulante. Adentro. el patio de muros altos. Umbrío,
sombreado por granados y limoneros. Grana y oro. Por encima, viento tórrido y
polvo sofocante. Aire sucio, sin claroscuros.
Mes de agosto. Los limoneros
verdes v los granados escarlatas impiden que el sol reseque las losas de piedra,
viejas de nueve siglos cristianos, de nueve siglos árabes, de tres siglos
romanos, que un jardinero laico (vicia momia cedida por el Señor Obispo) riega
minuciosamente cada media hora. El vapor de agua, nube de soledad, se eleva y
se detiene un momento entre las ramas. sugestivo y perezoso, buscando un juego
lúbrico impropio del lugar. Pero el tiempo, que no nene zas. lo volatiliza
antes de que se convierta en gota, gota cuajada. gota desprendida.
Pájaros anónimos, invisibles y
sonoros. en duermevela: pájaros de mediodía de agosto.
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