La chica más lista que conozco, Sara Barquinero, p. 282
Por creativos y libres que parezcan
otro tipo trabajas, es posible que los sean forma de evaluación más equitativa,
pues cuanto más concreto sea el examen, más se juega de peras el conocimiento
adquirido y no el capital cultural acumulado antes de iniciar estudios. Por
ejemplo, alguien que hubiese nacido en una familia en cuyas cenas se habla de
literatura podría frecuentemente adornar un trabajo de análisis de una lectura
obligatoria con conocimientos que no posee del todo y que no dicen nada de su capacidad
para entender dicha lectura obligatoria, mientras que un estudiante de clase
popular solo podrá medírselas con su propia capacidad de síntesis. Los exámenes
y las calificaciones obtenidas en diferentes asignaturas a lo largo de los años
son una de las medidas igualadoras entre clases económicas y culturales. Sin embargo,
y en general. los candidatos a doctorados financiados o a bajos puestos en la
idiosincrasia académica (o sus valedores) de lo que quejan es de que se valoren
sus calificaciones por encima de otras cuestiones como el «interés de su
investigación», «capacidad de escritura”. «encaje en el departamento»,
etcétera.

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