Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

PAREJAS


Fin, KO Knausgard, p. 822
No, no la despreciaba, en eso Linda se equivocaba. Pero me exigía muchísimo más que ningún otro ser humano me había exigido jamás, y ella no era consciente de ello. Algunas veces me resultaba tan provocador que me dejaba en un estado de ánimo parecido a la locura. Me enfadaba tanto que no existía nada más y no podía desahogarme, lo guardaba dentro de mi, y lo que entonces irradiaba, cuando la ira se me metía en el cuerpo, cuando mis movimientos estaban cargados de ira, podía, claro está, confundirse con desprecio. No, era desprecio. En ese momento lo era, pero el momento pasaba, y entonces esperaba otra cosa. ¿Era eso lo verdadero? ¿En realidad estábamos muy bien? La amaba, ¿era eso lo verdadero? No, joder, todo cambiaba y oscilaba hacia delante y hacia atrás, una cosa no era más verdadera que la otra. Estábamos bien y estábamos horriblemente mal, yo la amaba y no la amaba.
La noche antes de nuestra boda le pedí que fregara el suelo de la cocina. Para entonces yo había fregado cada uno de los restantes ciento treinta metros cuadrados de la casa. De rodillas, con el trapo en la mano, ella levantó la cabeza y me miró diciendo que eso no era como debía ser, que ella tuviera que fregar el suelo de la cocina la víspera de su boda. Nadie habría aceptado algo así, dijo. Me parece injusto, dijo. Yo dije que era nuestro suelo y que éramos nosotros los que teníamos que fregarlo, con o sin boda. No mencioné que era la segunda vez que ella fregaba un suelo en el transcurso de los cinco años que llevábamos juntos. Si lo hubiera dicho, ella se habría cabreado, diciendo que ella hada todo lo demás, que ella era la que mantenía la familia unida, y que ella hacía más que ninguna otra persona que conocía. Entonces yo habría dicho que ella vivía en una mentira, y así habríamos seguido, de manera que no dije nada. Al día siguiente le di el si, y ella a mí, y nos miramos con lágrimas en los ojos.

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