Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 888. AHORA ME RINDO / ALVARO ENRIGUE


Al principio las cosas aparecen. La escritura es un gesto desafiante al que ya nos acostumbrarnos: donde no había nada, alguien pone algo y los demás lo vemos. Por ejemplo la pradera: un territorio interminable de pastos .Uros. No hay árboles: los mata el viento, la molicie del verano, las nieves turbulentas del invierno. En el centro del llano, hay que poner a unos misioneros españoles y un templo, luego unos colonos, un pueblo de cuatro cruces. Alguien pensó que ese pueblo era algo y le puso un nombre: Janos. Tal vez porque tenía dos caras. Una miraba al imperio español desde uno de sus bordes, el lugar donde empezaba a borrarse. La otra miraba al desierto y sus órganos: Apachería.
En algún momento el sitio resultó estratégico: tenía pozos artesianos. Mandaron unos soldados, construyeron un presidio amedrentar a los habitantes originales del terreno y darles sensación de seguridad productiva a los colonos que ya han dejado de ser españoles y ahora eran criollos, negros, keralombardos, chinos, irlandeses. Llegaban pocas migrantes, se casaban con indias, sus hijos ya eran otra cosa: ·chiles, altuenses, mexicanos, sabrá Dios. Luego otro sintió que debería medrar con el trabajo de los ganaderos, los comerciantes, el panadero y la maestra y puso una alcaldía que aunque estaba centro parecía que había quedado afuera solo porque Janos era tan chico que no tenía periferia.

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