Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

DISEÑO INTELIGENTE


A propósito de nada, Woody Allen, p. 87
El hecho de que resolver esos problemas sea una ilusión y de que siempre seguirás siendo el mismo atormentado desdichado incapaz de comprar pastas danesas en la panadería porque el mundo te avergüenza y te hace sentir incómodo no tiene importancia. La propia ilusión de que estás haciendo algo para ayudarte ayuda. De alguna manera, te sientes un poco mejor, un poco menos desamparado. Depositas tus esperanzas en un Godot que nunca llega, pero la idea de que tal vez sí se presente con algunas respuestas te ayuda a sobrevivir a la pesadilla que te rodea. Como ocurre con la religión, donde es la ilusión lo que te hace salir adelante. Y, como yo estoy en las artes, envidio a las personas que se consuelan con la convicción de que el mundo que crearon perdurará, que se hablará mucho de él y que, de alguna manera, al igual que ocurre con los católicos y su fe en la vida después de la muerte, el “legado” que dejan como artistas los hará inmortales. La cuestión es que todas las personas que discuten sobre el legado del artista y que comentan lo genial que es su obra están vivas y pidiendo pastrarni, mientras que el propio artista está metido en una urna o enterrado en Queens. Toda esa gente que desfila ante la tumba de Shakespeare recitando alabanzas le importa un reverendo comino al bardo, y llegará el día -un día muy lejano, pero va a llegar sin el menor asomo de duda- en que todas las obras de Shakespeare, a pesar de sus brillantes tramas y sus estirados pentámetros yámbicos, así corno cada uno de los puntitos de Seurat, se esfumarán con cada átomo del universo. De hecho, el propio universo desaparecerá y no habrá ningún lugar donde puedas colgar el sombrero. Después de todo, no somos más que un accidente de la física. Y un accidente bastante torpe, por cierto. No el producto de un diseño inteligente, sino, en realidad, la obra de un vulgar metepatas.

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