Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

ANA KARENINA


La vida a ratos, JJ Millás, p. 400
LUNES. Trato de imaginar a Tolstoi después de escribir el que quizá sea el más citado de los comienzos de novela: “Todas las familias felices se parecen, las desgraciadas lo son cada una a su manera”. Hablamos de Ana Karenina. Un arranque espectacular. No tenemos ni idea de si lo que afirma es verdadero o falso. De hecho, se podría aseverar lo contrario sin que nadie nos pudiera contradecir: “Todas las familias desdichadas se parecen, las felices lo son cada una a su manera».
Esto significa que el éxito de la frase no reside en su contenido, sino en su forma, como si contuviera un juego de oposiciones con propiedades hipnóticas. Algo misterioso se remueve en el sótano de esa oración. Pero imaginemos a Tolstoi sentado a la mesa, con las cuartillas delante y la pluma en la mano. Acaba de escribir las primeras líneas. Quizá él mismo permanezca asombrado ante un comienzo tan espectacular. Es posible que se haya dicho: “Por hoy basta, seguiremos mañana”. A mí me ocurrió como lector cuando cayó en mis manos por primera vez ese libro asombroso. Leí la primera frase y tuve que cerrarlo para tumiarla. Hasta el día siguiente. ¿Sabía Tolstoi que le quedaban por escribir cientos de páginas? ¿Temía que no todas estuvieran a la altura de ese arranque? ¿Imaginaba las habitaciones que tendría que recorrer hasta alcanzar el final de ese edificio narrativo? Todas las familias felices se parecen, las desdichadas lo son cada una a su manera.

No hay comentarios:

WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia