Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

INCIPIT 783. LA BUENA REPUTACION / IGNACIO MARTINEZ DE PISON

PRÓLOGO
El último mes de su vida fue el de las despedidas. Pero, en apariencia, doña Mercedes estaba bien de salud, y ninguna de las personas a las que hizo ir a su casa sospecharía hasta después de su muerte la verdadera razón. Las iba llamando de un día para otro y con excusas más que convincentes. A Daniel, el mayor de sus cinco nietos, le dijo que el motor del Dodge Dart había empezado a hacer ruidos raros y que prefería que fuera él (y no la inútil de Felisa, le faltó decir) quien hablara con el hombre del taller.
-¿Ruidos raros? A mí me parece que suena igual de bien que siempre. ¡Escucha, abuela! ¡Qué sinfonía! –dijo Daniel mientras asomaba la cabeza por la ventanilla y con gestos de director de orquesta marcaba la cadencia de los acelerones-. ¡Brum.! ¡Brum, brum! ¡Bruuum!
Era un modelo de mediados de los años sesenta, gris, con el techo negro. Del bolsillo interior de la puerta sacó Daniel los viejos guantes de conducir del abuelo. Antes de ponérselos, los observó con aprensión.
-Sube, abuela -añadió- . Nos vamos a dar una vuelta.
-¿Una vuelta? ¿Ahora?

-Tenemos que asegurarnos de que todo está bien, ¿no?

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