Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

JAMESIANA 7

HENRY JAMES. Una apreciación (1905)
La facultad crítica vacila ante la magnitud de la obra de Mr. HJ. Sus libros están en mis estantes en un lugar cuya accesibilidad proclama el hábito de comunión frecuente. Pero, no todos. No hay edición alguna de “Obras completas” como muchas de las que vemos en el mercado en honor de nuestros maestros. […]
No sé en qué clase de tinta moja su pluma Mr. HJ; por cierto que últimamente he oído que dicta. Pero sé que su mente está impregnada de las aguas que manan de la fuente de la juventud intelectual. El hecho, un privilegio, un milagro, como se quiera llamar, no queda del todo oculto a los más ruines de nosotros, que leemos apresuradamente. Para quienes tienen la gracia de guardar calma es manifiesto. Tras unos veinte años de relación atenta con la obra de Mr.HJ se alcanza la convicción absoluta de que, al margen todo sentimiento personal, aporta a la existencia artística de uno un sentido de felicidad. […]
Cuando el último acueducto se haya deshecho en pedazos, cuando se haya rendido al suelo la postrera de las naves aéreas y se haya marchitado sobre la Tierra moribunda la más duradera de las briznas de hierba, el hombre, indomable por su entreno en la resistencia a la miseria y al dolor, contrataré esa indisminuida luz de sus ojos contra el débil fulgor del Sol. La facultad artística, de la que cada uno de nosotros posee un minúsculo grano, puede hallar su voz en algún individuo de este grupo postrero, dotado de poder de expresión y valor suficientes para, conforme a su carácter, interpretar en términos artísticos la experiencia última de la humanidad. No quiero decir con ello que trate de aligerar los últimos instantes de la misma con un ingenioso relato. Sería esperar demasiado… de la humanidad. […]
Quizás las victorias no sean tan estériles como puedan parecerlo desde un punto de vista puramente estratégico y utilitario. Mr. HJ parece sustentar esta opinión. Nadie mejor que él ha reflejado la tenacidad de ánimo no ha sabido tender la túnica de honor espiritual sobre la exhausta forma del vencedor en una pugna inútil. Y el honro es siempre bien ganado; porque las luchas que Mr. HJ describe con perspicacia tan sutil como directa, aunque personales y desesperadas en su silencio, no son menos heroicas (en sentido moderno) por la ausencia de santoiseñas en grito, batir de armas y clamor de trompetas. Son aventuras en las que sólo las almas selectas vense jamás envueltas. Y Mr.HJ las registra, con impertérrita e insistente fidelidad a las péripéties del combate y a los sentimientos de los contendientes. […]
En uno de sus estudios críticos, publicado hará unos quince años, Mr. HJ reclama para el novelista el rango del historiador, como para sí mismo y ante su auditorio. No creo que tal reivindicación pueda ser contestada, y sí que esta posición suya es inexpugnable. La ficción es historia, historia humana, o no es nada. Pero es también algo más; asienta sobre terreno más sólido por basarse en la realidad de las formas y en las observaciones de fenómenos sociales, mientras que la historia se basa en documentos y en la lectura de letra impresa, cuando no manuscrita y ofrecida luego en impresión de segunda mano. Con todo, ignorémoslo. Un historiador puede ser también un artista; y un novelista, historiador, conservador, celador, expositor de la experiencia humana. Como cuadra a un hombre de su linaje y tradición. Mr.HJ es el historiador de las conciencias refinadas. […]
Con todo, en la veracidad de su arte se hace siempre sentir; está ahí, envuelve la escena, se cierne en todo instante sobre ella. Resulta visible, tangible, en los conflictos, en la pugna que sostienen las conciencias más claras, en el sofisma de sus errores. Porque una conciencia buena es naturalmente virtuosa. Lo que resulta propio en ella es precisamente su bondad, el prevalerte sentido de la rectitud intangible, pero presente. Y se hace más visible en su triunfo último, en su abandono de lo milagroso a través de un vigoroso acto de renuncia. Vigoroso, no violento; la distinción es enorme, manifiesta como la que media entre sustancia y espejismo.[ …]
Puede que el único deseo verdadero de la Humanidad, revelado así a la luz de sus horas de ocio, sea el alcanzar el reposo. Esto no se logra con las novelas de Mr.HJ. Sus libros terminan como lo hace un episodio de la vida. Queda uno con la sensación que ésta continúa; hasta la sutil presencia de los muertos es sentida en ese silencio que cae sobre las creaciones de los artistas cuando la última palabra ha sido leída. Es eminentemente satisfactoria, pero no final. Mr.HJ, gran artista e historiador fiel, jamás intenta lo imposible.
MR.JC

MARTA SANCHEZ SUPERSTAR

JAMESIANA 6


Esta es la casa de Paul Auster; ¡qué diferencia con la de HJ¿ Pero, amigos, son autores que no están tan lejanos. Así es: el escritor de lo mundano, el historiador de las conciencias refinadas no está tan lejos del gran escritor de lo cercano, no se diferencia tanto del creador de historias cotidianas sobre gente normal, demasiado normal. Tan común como lo ha sido Paul Auster a lo largo de su vida.
Pues están cerca; sepan ustedes si no:
La hija de Paul Auster, Sophie Auster, hija de Paul y la también escritora Siri Hustvedt, es actriz en una película de HJ: Sophie actúa en la película de Agnieszka Holland “La Heredera / Washington Square”, que está basada en la obra del mismo nombre del escritor norteamericano Henry James.
O sea, que no es para tanto, al final los dos neoyorkinos se encuentran a tres pasos de distancia...
Ya vimos como Woody Allen nos muestra la casa de Henry James en "Granujas de medio pelo", ¿cuándo nos enseñará la casa de Paul Auster? ¿Tendrá que dejar su querido Manhatan e instalarse en el mid Brookyn.
Et bien...

JAMESIANA 5


Esta es la imagen de ni más ni menos que el dormitorio de HJ en Lamb House; uno se explica que con un lugar así para dormir, se lleguen a pensar los delirios de Los papeles de Aspern o El banco de la desolación.
¡Dios mío¡; es como sacadeo de las peores pesadillas de Paris Hilton o de los nuevos ricos más petardos de la Castellana. O sea, es que de verdad que no encuentro epítetos para describir lo que muestra la imagen. ¡Esos bandós¡ Ese hooror vacui; donde todo cabe, las lámparas, las flores, el espejo, las alfombras, todo todo es del peor buen gusto.
Qué tipo de persona podía desarrollar aquí su vida; qué manera de ver las cosas tendría un habitantes de esta zona de sombras limpias.
Sin embargo, hay otras formas de ver el mundo, maneras diferentes de afrontar la relación del autor con su entorno; una "realidad" real, cercana, nuestra. Algo así es lo que nos muestra la casa de Paul Auster, tan cercana a nosotros que podemos pasearnos y sentarnos en las ventanas y ver a la gente pasearse por Brooklyn. Esta es :
Pero no me sale la foto; la ìntento poner en este sitio: aquí y no se pone, se me coloca donde le da la gana. La pongo en Jamesiana 6














33 AÑOS DESPUES

JAMESIANA 5

PROLOGO A LOS AMIGOS DE LOS AMIGOS
A pesar de su fecha de nacimiento, 1843, y de la fecha de su muerte, 1916, HJ es uno de los máximos escritores de nuestra época. Es menos un contemporáneo de Kipling o de Tolstoi que un contemporáneo de Kakfa. Fue un insuperado maestro de la ambigüedad y de la indecisión, tan cotidianas hoy en el arte. Antes de J, el novelista era un ser omnisciente, que penetraba hasta en los sueños del alba, que el hombre olvida al despertar. Partiendo, acaso sin saberlo, de la novela epistolar del siglo XVIII, J descubre el punto de vista, el hecho de que la fábula se narre a través de un observador, que puede y suele ser falible. Este observador define a los otros, pero sin darse cuanta está definiéndose. Los lectores de J se ven obligados a una continua y lúcida suspicacia que, a veces, constituye su deleite y otras su desesperación. El texto puede falsear los hechos, o no entenderlos, o sencillamente mentir.
He usado la palabra observador que, asimismo corresponde al pasivo destino de HJ.
James nación en Nueva Cork un 15 de abril. Su padres, hostil a todo localismo, había decidido que sus hijos fueran cosmopolitas, se educadores en París, en Londres, en Ginebra y en Roma. Hacia 1862, ya en su patria, J emprendió el estudio del derecho en la universidad de hartar. Su primer libro fue una biografía de Hawthorne, que firmó con el nombre de HJ junior. Pensó que América no ofrecía temas propicios para la novela psicológica y se fijó en Europa, donde pasó casi toda su vida. En primer término se dedicó a observar. A observar sin excesos; oía una anécdota cualquiera, formulaba una o dos preguntas y no perdía detalles. A semejanza de Marcel Proust, tan parecido y a la vez tan distinto, pensó que la observación del género humano puede no excluir las clases altas, quizá no menos reales que la promiscuidad del tugurio. El ambiente mundano es típico de toda su obra, pero la parte última incluye lo sobrenatural, la fatalidad y el infierno. Su tema preferido fue el americano que se siente extranjero en la complejidad de Europa; concluyó al fin con el del hombre que es un extranjero en el mundo, tal vez porque él también era un extranjero entre todos los hombres. En 1915 renunció a la ciudadanía norteamericana para testimoniar su adhesión a los aliados.
Un año más tarde moría venerado, solitario, admirado y poco leído. Kipling, Welles y Shaw, sus contemporáneos, eran arrebatados y discutidos. Tenía la obsesión de la palabra justa; a punto de morir halagó al misterio anunciando: “y ahora esa cosa distinguida, la muerte”.
Para esta antología hemos elegido cuatro relatos muy diversos. En La vida privada se conjugan lo fantástico y lo satírico, el tantas veces recreado tema del doble, caro a Stevensony a Papini, y la burla a las espléndidas nulidades que cruzan los visibles escenarios del mundo. Owen Wingrave puede parecer, al principio, un alegato pacifista; vemos después que la gravitación de lo antiguo y de lo espectral no excluye lo épico. Los amigos de los amigos encierra una profunda melancolía y es, al mismo tiempo, una exaltación del amor elaborado en el más profundo misterio. A estos tres relatos fantásticos hemos agregado otro que no lo es, pero que quizás constituye la obra maestra de HJ en el cuento, La humillación de los Northmore es la crónica de una paciente venganza, tanto más atroz cuanto que ignoramos su última realidad.
Nos quedan dos inolvidables fotografías de HJ, ejecutadas en 1906 por Alice Bougthon. La primera guarda para siempre la imagen de un desdeñoso caballero doliente que trata en vano de ocultar, tras elegantes atributos convencionales –el sombrero de copa, el cuello almidonado y el que soportan las manos- lo que denuncia su mirada tristísima: que es el más desdichado de los hombres. La segunda nos muestra a HJ con el mismo atuendo, mirando, no sin asombrosa incredulidad, el primer retrato. Ese juego del hombre visto por los otros, del hombre visto por sí mismo, fue sin duda sugerido por James. El rostro que cualquiera de la fotografías rescata corresponde, estoico y ausente, a la inexorable imagen que la obra deja traslucir.
JORGE LUIS BORGES

JAMESIANA 4

JLB. PROLOGO A “ LA HUMILLACION DE LOS NORTHMORE”
Hijo del converso swedenbrogiano del mismo nombre y hermano del ilustre psicólogo que fundó el pragmatismo, HJ nació en Nueva Cork el 15 de abril de 1843. El padre quería que los hijos fueran cosmopolitas –ciudadanos del mundo en el sentido estoico de la palabra- y dispuso que los educaran en Inglaterra, en Francia, en Ginebra y en Roma. En 1860, Henry regresó a América, donde emprendió y abandonó un vago estudio del derecho. A partir de 1864 se dedicó a las letras, con creciente abnegación, lucidez y felicidad. Residido desde 1869 en Londres y en Sussex. Sus ulteriores viajes a América fueron ocasionales y no pasaron de New England. En julio de 1915 adoptó la ciudadanía británica, por entender que el deber moral de su patria era declarar la guerra. Murió el 28 de febrero de 1916. “Ahora, por fin, esa cosa distinguida, la muerte”, dijo en la hora de la agonía.
La edición definitiva de su obra abarca treinta y cinco volúmenes revisados minuciosamente por él. La parte principal de esa escrupulosa acumulación consta de cuentos y novelas. También incluye una biografía de Hawthorne, a quien siempre admiró, y estudios críticos sobre Turgeniev y Flaubert, de quienes fue amigo íntimo. Tenía en poco a Zola y, por intrincadas razones, a Ibsen. Protegió a Wells, que le correspondió con ingratitud. Fue padrino de casamiento de Kipling. La obra completa encierra estudios de muy diversa índole: el arte de narrar, el hallazgo de termas aún no explorados, la vida literaria como tema, el procedimiento indirecto, los males y los muertos, las virtudes y los riesgos de la improvisación, lo sobre natural, el curso del tiempo, la obligación de interesar, los límites que debe ponerse el ilustrador para no rivalizar con el texto, lo inadmisible del dialecto, el punto de vista, el relato en primera persona, la lectura en voz alta, la representación del mal, nunca especificado, el destierro del americano en Europa, el destierro del hombre en el universo… Estos análisis, debidamente organizados en un volumen, integrarían una luminosa retórica.
Presentó en los teatros de Londres varias comedias, que fueron saludadas con silbidos y con la respetuosa censura de Bernard Shaw. Nunca fue popular, la crítica británica le ofrendó una distraída y frígida gloria que solía excluir la lectura.
“Sus biografías”, ha escrito Ludwig Lewisohn, “son más significativas por lo que omiten que por lo que contienen.”
He visitado algunas enciclopedias del Oriente y del Occidente; he compilado una enciclopedia antológica de la literatura fantástica; he traducido a Kakfa, a Melville y a Bloy; no sé de una labor más extraña que la de HJ. Los escriotres que he enumerado son desde la primera línea, asombrosos; el universo que proponen en sus páginas es casi profesionalmente irreal; J, antes de manifestar lo que es, un habitante resignado e irónico del infierno, corre el albur de parecer un mero novelista mundano, más incoloro que otros. Iniciada la lectura, nos molestan algunas ambigüedades, algún raso superficial; al cabo de unas páginas descubrimos que esas deliberadas negligencias enriquecen el libro. No se trata, entiéndase bien, de la pura vaguedad de los simbolistas, cuyas imprecisiones, a fuerza de eludir un significado, pueden significar cualquier cosa. Se trata de la voluntaria omisión de una parte de la novela, que nos permite interpretarla de una manera o de otra; ambas premeditadas por el autor, ambas definidas. Así, ignoramos en The lesson of the Master, si el consejo dado al discípulo es o no pérfido; en The turn of the Screw, si los niños son victimas o agentes de los espectros que a su vez pueden ser demonios; en The Scared Fount, cuál d elas damas que simulan indagar el misterio de Gilbert Long es la protagonista de ese misterio; en The Abasemenet of the Northmores, el destimo final del proyecto de Mrs. Hope. Quiero anotar otro problema de este delicado relato de una venganza; los intrínsecos méritos o deméritos de Warren Hope, a quien sólo hemos conocido a través de los ojos de su mujer.
James ha sido acusado de incurrir en rasgos melodramáticos; ello se debe a que los hechos, para ese autor, son mera hipérboles o énfasis de la trama. Así, en The American, el crimen de madame de Bellegarde es increíble en sí, pero aceptable como cifra de la corrupción de una antigua familia. Así, en aquel relato que se titula The Death oh the Lion, el fallecimiento del héroe y la pérdida insensata del manuscrito no son más que metáforas que declaran la indiferencia de quienes pretenden admirarlo. Paradójicamente, J no e sun novelista psicológico. Las situaciones, con sus libros, no surgen de los caracteres, los caracteres han sido imaginados para justificar las situaciones. Lo contrario ocurre con Meredith.
[…] y el apasionado artículo de Graham Green en la obra colectiva The Englist Novelists (1936). Ese artículo termina con las siguientes palabras: “… HJ, tan solitario en la historia de la novela como Shakespeare en la historia de la poesía”.

JAMESIANA 3


PROLOGO A “LA LECCION DEL MAESTRO. LA VIDA PRIVADA. LA FIGURA DE LA ALFOMBRA”
Hijo mayor del teólogo del mismo nombre, que había dejado el rígido calvinismo por la doctrina visionaria de Swedenborg, HJ nació en la ciudad de New York en el año de 1843. Su padre quería que sus hijos fueran cosmopolitas, no meros provincianos de América. Henry y su hermano William recibieron una esmerada educación europea. Desde el principio, HJ no ignoró que era un espectador, no un actor, de la vida. A lo largo de su obra comprobamos que fue un espectador sutil e inventivo. Siempre creyó que los americanos eran intelectualmente inferiores a los europeos y éticamente superiores. Ensayó con desdicha el teatro; con suma felicidad la novela y el cuento. A diferencia de Conrad o de Dickens, no fue un creador de caracteres, creó situaciones deliberadamente ambiguas y complejas, capaces de indefinidas y casi infinitas lecturas. Sus libros, sus muchos libros, han sido escritos para la morosa delectación del análisis. Profesó el amor de Inglaterra, de Italia y de Francia, no de Alemania. Escribió que París es un lámpara encendida para todos los amantes del mundo. Murió en Londres antes del fin de la primera guerra, en 1916.
James descubrió que la vida literaria puede ser un tema precioso. El lector de estas tres ficciones comprobará que el ejercicio de las letras no es menos arrebatador y curioso que el ejercicio de las armas. El estilo de la primera es irónico. La segunda es increíble y fantástica; se ha dicho que la sugirieron los últimos años de Robert Browing. La tercera es una suerte de símbolo de toda la vasta obra de James.

LA MUSICA LO SABE TODO

FRESA DE LA SEMANA

La celebridad es una plebeyez. [...] Hay que ser muy tosco para poder sentirse a gusto con la celebridad.
Pessoa

FRASE DE LA SEMANA

EL NACIMIENTO DEL DIALOGO
Unos quinientos años antes de la era cristiana se dio en la Magna Grecia la mejor cosa que registra la historia universal: el descubrimiento del diálogo. La fe, la certidumbre, los dogmas, los anatemas, las plegarias, las prohibiciones, las órdenes, los tabúes, las tiranías, las guerras y las glorias abrumaban el orbe; algunos griegos contrajeron, nunca sabremos cómo, la singular costumbre de conversar. Dudaron, persuadieron, disintieron, cambiaron de opinión, aplazaron. Acaso los ayudó su mitología, que era, como el Shinto, un conjunto de fábulas imprecisas y de cosmogonía variables. Esas fábulas dispersas fueron la primera raíz de lo que llamamos, no sin pompa, la metafísica. Sin esos pocos griegos conversadores la cultura occidental es inconcebible
Jorge Luis Borges 12 de octubre de 1985

JAMESIANA 2


El primero y más ilustre de los expatriados fue Henry James, hermano menor del filósofo y psicólogo William James, que fundó el pragmatismo. El padre quería que sus hijos fueran, a la manera de los estoicos, ciudadanos del mundo y no formaran hábitos prematuros de conducta o de pensamiento. No creía en las escuelas y universidades; por lo tanto, William y Henry fueron educados en Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra y Francia por preceptores particulares, siguiendo los cursos que les interesaban. Hacia 1875, al cabo de breves estudios jurídicos en Harvard, Henry partió definitivamente de Nueva Inglaterra y fijó su residencia en Inglaterra. En 1871 había publicado su primera obra, Watch and Ward; en 1877 The american, cuyo protagonista, hondamente agraviado, renuncia en el capítulo final a una fácil venganza. James reescribió esa obra; en una versión el acto se debe a la nobleza del carácter del héroe, en la otra, al sentimiento de que la venganza sería un eslabón que lo ataría aún más a sus enemigos, que ha resuelto olvidar.
HJ fue amigo personal de Flaubert, Daudet, Maupassante, Turgeniev, Wells, Kipling. A principios de nuestro siglo su situación era curiosa; todos lo alababan, todos los llamaban maestro y nadie lo leía. Harto de la fama, anhelaba la popularidad y la buscó en la redacción de piezas de teatro, con adversa fortuna. En 1915 adoptó la ciudadanía británica para significar así su adhesión a la causa de los aliados, ya que los Estados Unidos no habían entrado aún en la guerra. Había nacido en Nueva York; sus cenizas descansan en un cementerio de Massachussets.
A diferencia de Emerson y de Whitman, James opinaba, bajo el influjo de Flaubert, que un civilización antigua y compleja es indispensable para el ejercicio del arte. Creía que el americano era moralmente superior al europeo, pero intelectualmente más simple. El tema de sus primeras obras es el contraste de ambos tipos humanos. Lambert Strether, protagonista puritano de la novela The Ambassadors (1903), emprende un viaje a París para salvar de su corrupción al joven Chad, a pedido de su madre viuda, Mrs. Newsome, a quien discretamente festeja. Acaba por rendirse al encanto de aquella ciudad y por comprender que ha vivido en vano. Vuelve a América, sin embargo, incapaz de olvidar plenamente y olvidar su pasado. Harto distinta es la novela What Maisie Know, de 1897, que nos deja entrever un conjunto de hechos abominables a través de la mente de una niñita que los refiere y no los sospecha.
Los relatos de HJ son no menos densos que sus novelas y de harto más interesante lectura. El más famoso, “The turn of the Screw”, es deliberadamente ambiguo y está lleno de horror sutil; ha suscitado tres interpretaciones, todas justificadas por el texto. “The Jolly Corner” es la historia de un americano que vuelve al cabo de los años a su casa de Nueva York. La recorre y persigue en la penumbra a una forma humana que huye. Esa forma doliente y mutilada y parecida a él es el hombre que él mismo hubiera sido, de haber permanecido en América. “The Figure in the Carpet” refiere el caso de un novelista en cuya vasta obra hay un propósito central, invisible al principio, como el dibujo de una intrincada alfombra persa; el escritor muere y un grupo de críticos dedican su vida a descubrir esa forma secreta que nunca encontrarán. En “The Lesson of the Master” aparece también un gran novelista; éste disuade a su secretario de casarse con una joven heredera australiana porque esta unión puede alejarlo de la obra que debe realizar. El secretario asiente, el maestro se casa con la australiana y no se sabe si el consejo ha sido o no sincero. “The Tree of Knowledge” es la historia de un hombre que se dedica a impedir que el hijo de un amigo, escultor, se dé cuenta de la extraordinaria mediocridad de su padre, que ha muerto; en el último párrafo se revela que el hijo siempre ha desdeñado su obra. Es sintomático de James que en “The Great Good Place” nos muestre el paraíso bajo la forma de un sanatorio costoso; evidentemente, era incapaz de concebir otra felicidad. En “The Private Life” hay dos protagonistas: uno es un personaje que cuando no está presidiendo un congreso o recibiendo delegaciones o pronunciando un elocuente discurso, desaparece totalmente porque no es nadie; el otro es un poeta que lleva una activa vida social y, sin embargo, produce una obra considerable. El narrador descubre que el poeta ha dominado el arte de estar, como Pitágoras, en dos sitios a un tiempo. Asiste a una fiesta y mientras tanto está en su habitación escribiendo. De las perplejidades del americano en Europa, James pasó al tema de la perplejidad humana en el universo. Descreyó de una solución ética, filosófica o religiosa de los problemas esenciales; su mundo ya es el inexplicable mundo de Kakfa. Pese a los escrúpulos y delicadas complejidades de HJ su obra adolece de un defecto capital: la falta de vida.
JJLB. INTRODUCCION A LA LITERATURA AMERICANA

JAMESIANA 1


JAMESIANA 1
Henry James nació en Nueva Cork, de una familia adinerada intelectual; uno de sus hermanos fue William James, el famoso psicólogo. Fue amigo de Turgeniev, de Flaubert, de los Goncourt, de Wells y de Kipling. Viajó por Europa y acabó por establecerse en Inglaterra. Un año antes de su muerte se hizo ciudadano inglés.
Uno de sus primeros temas fue el del americano en Europa: lo creía moralmente superior a los europeos y menos complejo. En 1877 publicó su novela El americano; en el capítulo final, el protagonista renuncia a una venganza, no por razones de perdón o de piedad, sino porque siente que este acto sería un vínculo más que lo ataría a quienes lo injuriaron. Otra novela, Lo que Maisie sabía, insinúa una historia atroz, a través de la inocente ignorancia de una niña, que la narra sin entenderla. Sus cuentos son voluntariamente ambiguos; el más divulgado de todos, Otra vuelta de tuerca, admite, por lo menos dos interpretaciones. Mucho se ha discutido sobre él; nadie ha querido comprender que James, al escribirlo, buscó esas distintas interpretaciones sin comprometerse con ninguna. Su último relato, El sentido del pasado, quedó inconcluso; James, bajo la sugestión de La máquina del tiempo de Wells, describe la aventura de un joven americano que a fuerza de meditación y soledad vuelve al siglo XVIII y acaba de descubrir que, de igual modo que era un forastero en el presente, lo es en el pasado. Así debió de haber sido la vida de HJ; aislamiento y lejanía. Todos los hombres de letras veían en él a un maestro; nadie leía sus libros. Es significativo que en un cuento suyo, El gran lugar bueno, el paraíso esté representado por un balneario de lujo. Vivió sin esperanza, pero creyó con toda razón en la importancia y sutileza de su obra, que abarca más de treinta volúmenes.

JLB. INTRODUCCION A LA LITERATURA INGLESA

JAMESIANA







Pero que mala -o buena- suerte tiene HJ con algunas portadas...
Bueno, pues anteayer domingo 15 de abril se cumplieron 164 años del nacimiento de Henry James; el mayor escritor del siglo XX, de la edad contemporánea, sin desbancar por ahora aunque no sabemos lo que nos depararán los años.
Se inician entonces hoy estas Jamesianas en honor al gran escritor americano; empezamos con estas imágenes de portadas fotografiadas de sus libros.
Seguiremos después contextualizando un poco al autor, gracias a algunos magníficos rextos de JL Borges, a los que seguirán algunos prólogos a sus obras -las de HJ-, primero algunos escritor por el maestro argentino y luego otros prólogos de ediciones españolas y también los propios prólogos que HJ escribió para la edición de Nueva York de sus obras completas escogidas.
El gran trabajo por hacer es comparar las diferencias entre las dos versiones de muchas obras de HJ. Existe la primera versión de sus obras, que a veces, es una versión diferente a la primera publicadad en revistas; existe esa segunda edición, la publicada en Nueva York.
Son muchas las diferencias entre una obra y la otra. Algo se ha estudiado "Retrato de una dama" y parece que al final HJ le dió más esperanzas, más alas, a Isabel.
A suivre....

FRESA DE LA SEMANA

Ni caso.
Lema de Fernando Savater

FRASE DE LA SEMANA

El espejo ve al hombre hermoso, el espejo ama al hombre; otro espejo ve al hombre horrible y lo odia; y es siempre el mismo ser el que produce las impresiones.
DAF de Sade: Justine

UN DIA PERFECTO PARA EL PEZ PLATANO

Cuando despertó, Seymour todavía continuaba allí; transustanciado en un montón de pequeños vidrios rotos de colores que conformaban su perfil.
Sigue Uncle Wiggily in Connecticut. Elija su
camino:

-1234567891011121314-

FRESA DE LA SEMANA

Oiga operadora... ¿cuál es el número del 091?
(Homer Simpson)

FRASE DE LA SEMANA


Vive todo lo que puedas; es un error no hacerlo. No importa lo que hagas en particular, con tal que tengas tu vida. Si no la has tenido, ¿qué has tenido?

Los embajadores (Henry James)

El tio Wiggily en Connecticut

El tio Wiggily en Connecticut
Cigarrillos y cigarrillos, como en todos los cuentos de JDS, pero esta vez peor: mujeres que fuman ¡y beben¡ Copa tras copa hasta caerse borrachas mientras los licores manchan las alfombras como semen de tríbadas y ellas recogen los vasos con el coito interrumpido. Cartones de pitillos y cajas de copas…
Del resto todo muy bueno, de lo mejor, con esas notas perfectas de un realismo sencillo, singular, sofisticado y realista: “No, mira, ¡me queda más de la mitad¡”; “Erguida, por favor…”; el olor a jugo de naranja.
También esas payasadas de JDS, con su Bela Lugosi y sus chicas contorsionistas, por no hablar de la cocinita [sic.] japonesita. Y el tobillo. Aquí, cuando aparece uno de la familia Espejo es cuando todo se comienza a poner triste, con una tristeza sutil, como salida de los cuentos de Truman Capote. Porque, ¿quién influyó a quién? Se supone que el maestro de Capote es JDS, como el maestro de Andy Warhol es Capote, Truman Capote. Pero lo que si es cierto es que el cuento, como casi todo el libro es muy 50’s.
Se dice que Warhol, al llegar a Nueva York se apostó en el quicio de la puerta de Capote hasta que lo sacó de quicio y se presentaron y después… Nada: lo mejor es no hacerlo¡¡¡ Todo muy 50’s.
Tremenda la psicología femenina, esa parrafada donde Eloise le explica a su amiga cómo es el varón. ¡ Qué gran sabiduría femenina¡ Dice: “Estás perdida si alguna vez piensas que tienen la menor comprensión. Palabra” Hombres que lees a Jane Austen en NY en los 50’s. ¡Por Dios¡ Mentira cochina: lee cosas sobre los esquimales y la guerra y los iglús y los tipis. Pero eso sí: libros bien escritos.
Y sí, las dos son buenas chicas perdidas en ese siglo cuando aún había un norte y un camino al norte por el noroeste.
Sigue Just before the war with the eskimos. Elija su
camino:

-12345678910111213141516-

"CARTOGRAFIA PERSONAL" DE JUAN BENET

"Inspiración y estilo vienen a ser dos cosas prácticamente compenetrables e identificables. La inspiración dicta, Este dictado se siente como algo ineluctable, algo revelado. Tal como viene hay que ponerlo en el papel. Para que esa inspiración sea verdaderamente válida, hay que reconocer que dicta en un estilo determinado que además, predetermina el estilo venidero; eso es muy evidente en las composiciones líricas, que por lo general siempre tienen un verso inspirado. Pero la inspiración dicta poco, y hay que completar ese dictado escaso con un relleno que ya no es tan inspirado, hay que darle redondez y componer." (p.69)
"En cambio el poeta es como el ser natural (un animal, una planta) que usa la naturaleza envolviéndola sin tratar de inteligirla. El poeta utiliza la lengua totalmente y la entiende más que el lingüista. Cuando viene una revolución del lenguaje la hace el poeta. Por eso la única actividad culta es la suya. Lo demás son probablemente aprovechamientos epifenoménicos de la cultura." (p.101)
"La creación literaria en primer lugar es un qué, derivado de una compulsión, un acto casi fisiológico; pero ese qué, para desarrollarse y tomar forma, necesita un cómo, que probablemente la tradición cultural da como negativo o como positivo, tanto inscribiéndole en las normas propias, como ordenándole: "esas normas no son válidas, invéntate otras". Pero eso es el segundo tiempo de la creación literaria; el primero nace de la experiencia propia y de la insatisfacción que produce una vida que está necesitada de creación, y a la que sólo esa creación puede dar sentido." (p.148)
"... desde el momento que carezco de inspiración para escribir, nada puede decidirme a hacerlo, Pero no podemos intentar explicarlo. Siempre me pareció que preocuparse por las causas de estos fenómenos y tratar de psicoanalizarlas es superfluo. A pesar de todo el fenómeno se produce. Cualquier día, cuando Ud, va paseando por la calle, por ejemplo, o cuando está leyendo algo, o en cualquier otra situación..." (p.196)
"Así son las cosas. Uno las programa y las dice, y cree seguirlas, pero los libros también tienen su autonomía y dictan sus leyes" (p.255) "
Sí, en un momento dado, esa obra dicta su equilibrio. Aquí necesito un diálogo, aquí acorto, aquí alargo" (p.256)

FRESA DE LA SEMANA

Zapatero se ajusta al mito del rey Arturo, según Suso de Toro en El País
del domingo 1 de abril de 2007


Su figura política se ajusta al relato del rey Arturo, porque, a la sucesión de un líder, Zapatero es el joven desconocido que viene de un lugar apartado, arranca la espada u hereda el cetro. Frente a Bono, que representaba el poder, Zapatero representa la política como utopía, como esperanza. Se trata, además, de un regeneracionista y un optimista. Pero su optimismo no se basa en el chovinismo de Carlos V o de los Reyes Católicos, sino en la confianza en sus conciudadanos.
Zapatero no es nacionalista. Pretende una España por agregación voluntaria de sus ciudadanos. Para él, toda sociedad tiene tensiones internas (glup). Zapatero, y ésta no resulta una excepción, piensa que las contradicciones nacionales de España pueden conciliarse a través de la convicción de los ciudadanos (glup).
Y para terminar, el broche:
Quienes leen una novela mía saben que van a encontrar un campo común, el tronco central de la condición humana.
Coño, como con William Faulkner¡¡¡

FRASE DE LA SEMANA

Pasará el tiempo que pasará. Cómo pasará, eso nadie lo sabe; pero lo evidente, lo que nadie podrá ocultar, olvidar ni borrar es que se mató porque sí. Es decir, porque fulano le tenía ganas a mengano, con razón o sin ella (…) Hoy ya se ha olvidado mucho, dentro de poco se habrá olvidado todo. Claro está que, a pesar de todo, queda siempre algo en el aire. Como con los carlistas, pero eso aún fue ayer. Antes debió de pasar lo mismo, y pisamos la misma tierra. Yo creo que la tierra está hecha del polvo de los muertos.
Max Aub. Campo de los almendros.

WIKIPEDIA

Todo el saber universal a tu alcance en mi enciclopedia mundial: Pinciopedia