Historias de fantasmas, Siri Hustvedt, p. 356
¿Quieres saber cómo ocurrieron los horrores de era nazi? Un gran número de personas que estaban a salvo no se preocuparon por los que no lo estaban, y la campaña de «nosotros contra ellos» reforzó su indiferencia ante el genocidio y los crímenes contra la humanidad.
Temo por los demás, pero también
por mí misma. Siguiendo la famosa frase de Simone de Beauvoir de “No se nace
mujer, se llega a serlo», la vulnerabilidad ha sido parte de mi proceso de
convertirme en mujer. De niña aprendí que la autoridad habla en tonos graves y
masculinos, y que los registros más agudos tienen menos peso. Aprendí que un
hombre, especialmente si es «importan te», puede decir tonterías y la gente,
aun así, Io escuchará con paciencia y atención. Aprendí que el más mínimo
indicio de pasión o ira en mi propia voz puede interpretarse como un signo de
histeria, de que he perdido el control, mientras que la ira desmedida de los
hombres no solo se tolera, sino que se admira. De joven aprendí que un hombre
que me presionaba para tener sexo se sentía libre de recurrir a la intimidación
y la coerció npara conseguirlo, y que su comportamiento no era culp suya, sino
mía. Yo era la culpable de que él se sintiera atraído por mí.
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