La chica más lista que conozco, Sara Barquinero, p. 309
OBSERVACIÓN I: Es increíble
facilidad de ciertos hombres heterosexuales para empatizar con las posibles fallas
morales de otros desde el «¿y si me acusaran injustamente de esto a mí?». Los
lugares más comunes son el abuso sexual soft (mal sexo, sexo violento, poca
responsabilidad emocional que escala velozmente a la terrible palabra:
«maltratador»), pero dicha empatía también puede darse en otros contextos, como
un mal comentario en clase (el «negro humo» de Philip Roth), los límites de la
libertad de expresión, las fantasías de poder. Sin embargo, nunca se sienten en
la necesidad de apelar a una posible y macabra situación en la que podrían
«verse acusados injustamente» cuando se habla de problemas como la mentira, el
robo, la deslealtad, el asesinato. Ninguno de esos hombres se ve si mismo capaz
de ser acusado de mal amigo o de ladrón, pero si de abusador por una exnovia
delirante.

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