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Te quiero más que a la salvación de mi alma

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Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

LABATUT

 


La Antártica empieza aquí, Benjamín Labatut, p. 154

Lo primero que hice al llegar a París fue perderme. La gente le tiene miedo a eso, pero tan malo no es. Cuando uno está perdido todo lo demás está en su lugar. Y no se necesita mucho para ser músico, incluso en Francia: una medida de fracaso y otra de éxito. Con eso basta. El problema es que la gente no busca el fracaso. Creen que es cosa de esperarlo, como si fuera una consecuencia del éxito. iNada que ver! El fracaso es difícil. Para fracasar hay que esforzarse. Hay que ser un mono porfiado. Miren, por ejemplo, a los griegos. Tremendos en sus derrotas, sublimes en el fracaso. Su historia es una sucesión de caídas, cada vez más abajo, cada vez más hondo Y  más encima inventaron la tragedia. Ahí la cagaron. Se fueron al chancho. Porque ya no les bastaba con perder. Había que matar al padre y culearse a la madre Al lado de los griegos nosotros somos insectos, muy bien organizados, mucho orden y progreso, pero poco más que bichos que construyen un nido sobre el barro de sus logros. A mí nunca me interesó el éxito. Yo llegué a París buscando otra cosa.

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