Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 1.640. TRAS MI ROSTRO / GREGOR VON REZZORI


Con nostalgia saluda el que soy al que pudo haber sido.  Kierkegaard

Érase una vez un día en el que quise echar un vistazo al futuro. Sólo una ojeada muy breve. Hoy, tras varias incursiones en lo que luego habría de ser el pasado, no tengo ya demasiada curiosidad por el mañana. He aprendido que lo que va a venir, viene. Lo que ha de acaecer, acaece. Acaece conmigo y por encima de mí, dejando apenas opciones para el instante siguiente. Lo sé: ese instante siguiente —todo instante siguiente— está henchido de fatalidad. Cualquier camino escogido al arbitrio tendrá consecuencias cuyos giros no soy capaz de prevenir. Los determina la época, confluyen y se desvanecen en ella, como se desvanece todo. El único testimonio de lo que ha sido es lo que pueda contarse después al respecto. El mundo es un inmenso depósito de hechos narrados que pueden narrarse otra vez. Todo lo que ha sido, ha sido, como los dinosaurios. Érase una vez.

Aquel lejano día me atormentaba un deseo y quería saber si se cumpliría. Era el deseo de dar un paso fuera de Alemania, un lugar en el que había caído como en una trampa. Los acontecimientos de la época me habían arrastrado hasta allí en su crecida y un buen día me vi varado en Hamburgo, a orillas del río Elba, un sitio del todo ajeno a mí.

 


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