Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

BEETHOVEN Y LAS VACAS

De Lo que mueve el mundo de Kirmen Uribe, p. 64
Lo mismo que a Ludwig van Beethoven. Cuando estaba componiendo, al maestro le gustaba pasear, si era bajo la lluvia mejor aún, porque así se le aclaraban las ideas. En su vejez, estando ya sordo, Beethoven iba cantando por los prados. Una vez, un campesino que intentaba poner el yugo a sus vacas se quejó. Al ver a aquel hombre que cantaba y agitaba los brazos, las vacas se asustaron. Se liberaron del yugo y huyeron monte arriba. El campesino se puso a gritarle sus quejas, pero Beethoven no se enteraba de nada. Al cabo de unos días los labradores de la zona se tranquilizaron al enterarse de quién era aquel loco que paseaba por los prados cantando y agitando los brazos, y a partir de entonces no le hicieron ningún caso. Las vacas tampoco: levantaban un poco la cabeza, veían al loco y seguían pastando.

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