Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

BENET Y HORTELANO

Copiado y pegado del Babelia del 16 de febrero de 2008, un pequeño homenaje de JB a JGH

"Eso le hacía feliz, la ausencia de envidia. Antonio Martínez Sarrión, a quien El Horte bautizó como El Moderno, lo recuerda en una de aquellas cenas o tertulias, con Juan Benet, que durante más de veinte años fue su compañero fiel, de juergas y de tenidas, imaginando cómo sería la recepción en la boda de Jesús Aguirre con la duquesa de Alba. Aguirre era un gran amigo de todos ellos, quisieron envolverle primero con la princesa Irene, a la que le gustaba mucho la música, como a su hermana Sofía, pero luego llegaron a la conclusión de que debían apoyar un acercamiento a Cayetana. Los dos Juanes, con la complicidad de otros tertulianos, habían organizado la rumorología sobre ese famoso matrimonio a través de una supuesta sociedad, Rumor Corporation, que dejó de existir cuando ya tuvo efecto el matrimonio (y pusieron un anuncio en EL PAÍS, cumplido su objeto social, Rumor Corporation deja de existir). Y aquella noche especulaban sobre quién habría de ir a la boda; allí estaban Pradera, Marías, Chamorro... Benet estimaba que seguramente él sería convidado, por su prestancia aristocrática, e idearon un modo de hacerle hueco a Hortelano para que acudiera a la ceremonia. A Benet se le ocurrió que el otro Juan podía ir como chófer de alto copete, vestido como era debido, con su gorra de plato, y abriéndole con toda pompa la puerta de atrás al aristocrático pasajero. Lo ensayaron en la calle, durante horas, como si estuvieran preparando una película.Era tiempo de alcohol y de risas. Y de amistad. Cuando murió Hortelano, el 3 de abril de 1992, a los 64 años, aquel gigantón que lo quería de chófer en la boda de Aguirre lloró en silencio en medio de la ruina sentimental de todos los que se sintieron como él, huérfanos de un tipo que para unos fue hermano mayor y que para otros fue un padre. De aquel tiempo viene esa expresión de Ángel González ("se me adelgaza el futuro"), que el poeta dijo mientras pensaba cómo se iba diezmando el grupo de sus compañeros. Y Hortelano no fue sólo amigo en la alta madrugada de los gin tonics y los whiskys, sino que fue funcionario como él en el Ministerio de Obras Públicas. Coincidieron en los tiempos del general Jorge Vigón, que de manera magistral trasladó a novela (Bella en las tinieblas) Manuel de Lope; a Vigón fueron Ángel y Juan con una petición insólita: que ayudara a los huelguistas de Asturias. A nadie le extrañaba que los dos mostraran esa gallardía; Ángel fue quien guardó a Jorge Semprún en su casa, cuando Semprún organizaba en la clandestinidad la acción comunista, y Juan salió de la guerra al rojo vivo, fue comunista, y hasta el final de sus días (se ve en los artículos que Lluís Izquierdo ha preparado para la edición que ahora publica Lumen) fue un hombre radical de izquierdas. [...]Se fue con las ganas de volar en globo; pudo haberlo hecho en Alburquerque (Nuevo México) cuando fue a visitar a Ángel González, pero Benet prefirió la tierra firme. Manuel Vicent fue testigo de algunos de esos viajes: "La sensación era que Hortelano era el escudero de Benet. Era irónico, y aunque nunca le llevaba la contraria, al final de las parrafadas verticales de Benet sobre cualquier loma del jurásico, siempre hacía un comentario apaisado, lleno de sentido común, con un punto de burla"."

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