Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

SUEGROS

La correcciones, Jonathan Franzen, p. 242-243
-De verdad. Caroline. Van a vender la casa muy pronto y además quieren que les hagamos una última visita, antes de morirse, Caroline, antes que mueran mis padres.
-Siempre hemos estado de acuerdo en esa cuestión. Siempre hemos dicho que cmco personas que llevan una vida llena de ocupaciones no tienen por qué meterse en un avión, en plena temporada alta de vacaciones, para que dos personas sin nada que hacer en este mundo no tengan que desplazarse hasta aquí. Y con muchfsimo gusto los he ...
-Una leche, con muchísimo gusto.
-Hasta que, de pronto, ¡las reglas cambian!
-No los has tenido aquí con muchísimo gusto, para nada, Caroline. Hemos llegado a un punto en que ni siquiera les apetece estar aqui más de cuarenta y ocho horas.
-¡Será por culpa mía!
Dirigía sus gestos y sus expresiones faciales, de un modo un poco siniestro, al cielorraso.
-Lo que no te entra en la cabeza, Gary, es que ésta es una familia emocionalmente sana. Yo soy una madre llena de amor y llena de comprensión. Tengo tres hijos inteligentes, creativos y emocionalmente sanos. Si tú crees que hay un problema en esta casa, más vale que te eches un vistazo a ti mismo.
-Estoy haciendo una propuesta razonable -dijo Gary-, y tú me sales con que estoy  deprimido».
-0 sea que ni siquiera se te ha pasado por la cabeza.
-En cuanto saco a colación las Navidades, estoy deprimido.
-En serio, ¿me estás diciendo que ni siquiera se te ha pasado por la cabeza, en los seis últimos meses, la posibilidad de que tengas un problema clínico?
-Caroline, es una grave muestra de hostilidad decirle a otra persona que está loca.
-No, si esa persona tiene un problema clínico en potencia.
-Mi propuesta es que vayamos a St. Jude --dijo él-. Si te niegas a que hablemos del asunto como personas hechas y derechas, tomaré yo solo la decisión.
-¿Ah sí?Caroline emitió un sonido de desprecio. Puede que Jonah se vaya contigo. Pero a ver cómo convences a Aaron y a Caleb de que se metan en el avión. No tienes más que  preguntarles dónde quieren pasar las Navidades. Sólo tienes que preguntarles con qué equipo juegan.
-Pues estaba yo en la idea de que somos una familia -dijo Gary- y hacemos las cosas juntos,
-Eres tú quien está tomando decisiones unilaterales.
-Dime que éste no es un problema de los que liquidan un matrimonio.
-Eres tú quien ha cambiado.
-Porque no, Caroline, esto es, no, esto es ridículo. Hay muy buenas razones para que hagamos una excepción, por una vez, este año.

-Estás deprimido -dijo ella-, y quiero que vuelvas a mí. Estoy harta de vivir con un anciano deprimido.

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