Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma
Catalina en Abismos de pasión de Luis Buñuel

INCIPIT 458. LA SONATA A KREUZER / LEV TOLSTOI

Eso era a principios de primavera. Llevábamos el segundo día de viaje. Los pasajeros que realizaban trayectos cortos entraban y salían del vagón, pero tres venían, como yo, desde el mismo punto de partida del tren: una dama fea y mayor, fumadora, de rostro atormentado, con un abrigo algo masculino y un sombrerito; un conocido de la dama, parlanchín, de unos cuarenta años, con un equipaje cuidado y nuevo; y otro señor, que se mantenía al margen, de estatura baja y movimientos bruscos; no era aún viejo, pero su pelo rizado dejaba ver unas canas evidentemente prematuras, y sus ojos inusitadamente brillantes saltaban veloces de un objeto a otro. Llevaba un abrigo viejo, de sastre caro, con un cuello y un gorro de astracán. Bajo el abrigo, cuando se lo desabrochaba, se veían un chaleco plisado y una camisa rusa con bordados. El señor tenía además otro rasgo peculiar: de vez en cuando emitía unos sonidos extraños, algo parecidos a una tos o a una risa que, tras explotar, de pronto se apagaban. Durante todo el viaje este señor había evitado a toda costa cualquier contacto y trato con el resto. 

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