1. LA TORÁ EN EL CIELO
Novecientas setenta y cuatro
generaciones antes de que el mundo fuera creado, fue escrita la Torá. ¿Cómo?
Con fuego negro sobre fuego blanco. Era la hija única de Yahvé. El padre quiso
que viviera en tierra extranjera. Los ángeles oficiantes le dijeron: «¿Por qué
no se queda en el cielo?». Yahvé respondió: «¿Qué os importa a vosotros?». Se
acercó a un rey que tomó a su hija como esposa. Yahvé le dijo: «Te he dado a mi
única hija. No puedo separarme de ella. Pero ni siquiera puedo decirte que no
la tomes, porque es tu esposa. Concédeme tan solo esto, que dondequiera que
vayáis haya una habitación para mí».
En la soledad que precede a la
Creación, Yahvé fue asistido solo por su hija. Era la Torá, la Ley, y era la
Jojmá, la Sabiduría. Ella era la consejera, pero también trabajaba como
artífice: calculaba las medidas, se encargaba de sellar las aguas, trazaba
límites de arena, soldaba las junturas de los cielos. Y a veces era el plan
desplegado de la Creación. Entonces Yahvé la contemplaba en silencio.
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