Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

1789

Este no ha sido un gran año; esperemos que el próximo 1789 sea pródigo en sucesos.
PI

JAMESIANA 29

"Emilio Prados, tratando de frenar aquella orgía de chismes y calumnias, se aproximó a quien creía que era el jefe de aquel grupo de insolentes, García Lorca y le recriminó la escasa altura literaria del chisme. Lorca le fulminó con la mirada y, apoyándose en el hombro de la hermosa negra que le acompañaba, se dedicó a explicarle que Marcel Proust, por ejemplo, escribía novelas que no eran más que chismes y que lo mismo sucedía con Henry James."
Literatura abreviada de la historia portátil, de Vila-Matas.

INCIPIT 8. HISTORIA ABREVIADA DE LA LITERATURA PORTATIL

A finales del invierno de 1924, sobre el peñasco en que Nietzsche había tenido la intuición del eterno retorno, el escritor ruso Andrei Biely sufrió una crisis nerviosa al experimentar el ascenso irremediable de las lavas del superconsciente. Aquel mismo día y a la misma hora, a no mucha distancia de allí, el músico Edwar Varese caía repentinamente del caballo cuando, parodiando a Apollinere, simulaba que se preparaba para ir a la guerra.
Esas dos escenas fueron los pilares sobre los que se edificó la historia de la literatura portátil: una historia europea en sus orígenes y tan ligera como la maleta escritorio con la que Paul Morand recorría en trenes de lujo la iluminada Europa nocturna: escritorio móvil que inspiró a Mercel Duchamp su boîte-en-valise, sin duda el intento más genial de exaltar lo portátil en arte. La caja-maleta de Duchamp, que contenía reproducciones en miniatura de todas sus obras, no tardó en convertirse en el anagrama de la literatura portátil y en el símbolo en el que se reconocieron los primeros shandys.*

*Shandy, en el dialecto de algunas zonas del condado de Yorkshyre (donde Lawrence Sterne, el autor de Tristam Shandy, vivió gran parte de su vida, significa indistintamente alegre, voluble y chiflado.

INCIPIT 7. LAS COSTUMBRES DEL PAIS

-Undine Spragg: ¿cómo te atreves? -gimió su madres, alzando una mano prematuramente arrugada, y cargada de anillos, para defender la esquela que un botones de l´naguida apariencia acababa de entregarle.
Pero su defensa fue tan débil como su protesta y no dejó de sonreir a su visitante mientras la señorita Spragg, con un rápido movimiento de sus ágiles dedos, se apoderaba de la misiva y se retiraba hacia la ventana a leerla.
-Adivino que es para mí -fue todo lo que dijo a su madre por encima del hombro.
-¿Ha visto alguna vez algo semejante, señora Heeny?
La señora Heeny, un apersona robusta y con aspecto de profesional, enfundada en un impermeable, con el velo rojizo echado hacia atrás y un raído bolso de lagrato a sus pies, siguió la mirada de la madre con una aire de divertida apropbación.
-Nunca he vistouna figura más encantadora -convino, respondiendo más al espíritu que a la letra del interrogante de su anfitriona.

FRASE DE LA SEMANA

Pensé, entonces, en la mujer de treinta años, símbolo de la antigua y eterna serpiente, y en los hombres que la describieron, y comprendí en ese instante el abismo infranqueable que separa lo vivido de lo impreso: que quienes son capaces, actúan, y aquellos que no lo son y sufren suficientemente por no serlo, escriben sobre ello. Entonces me aparté.
W.Faulkner, Los invictos

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