Minimosca, Gustavo Faverón, p. 142
Memento mori: manual de memoria
moral
El libro de Impropria Surplusa es
una historia del memento mori en las artes europeas. Explica cómo brota, en la
Edad Media, y se exacerba en el Renacimiento y el barroco, la idea obsesiva de
que es imperativo recordar, mientras vivimos, que en cada momento de nuestra
vida se agazapa la muerte. Los escultores y los pintores europeos representan
esa idea furiosamente, dibujan o esculpen esqueletos y calaveras y cadáveres
soterrados detrás de sus modelos, o encima de sus modelos, colocan síntomas de
enfermedades en sus caras o figuras espectrales detrás de una cortina, sobre
una mesa, un corredor a sus espaldas. Todo eso yo lo sé, pero hay una cosa
difícil de detectar en el libro, y solo después de la tercera relectura, en el
claro del bosque, me doy cuenta. Es que el libro mismo parece escrito por un
fantasma, como si la autora lo hubiera redactado después de suicidarse, un
libro triste y raro, en fin, pienso, y muy melancólico, sobre todo en contraste
con el de Minimus Improprius, que parece
escrito por un autor optimista y lleno de expectativas.

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