Te quiero más que a la salvación de mi alma

Te quiero más que a la salvación de mi alma

FAULKNERIANA

"Recordaba que mi padre tenía la costumbre de decir que la finalidad de la vida era prepararse para estar mucho tiempo muerta, y cuando pensaba que tenía que verle día tras día a cada uno y a cada una, con sus secretos y sus egoísmos, la sangre de unos extraños a la sangre de otros y a la mía, cuando pensaba que aparentemente era mi único medio de prepararme para la muerte, odiaba a mi padre por haberme engendrado"

BUÑUEL: EL HOMBRE MAS LIBRE DEL MUNDO

Es el título de un artículo de Tomás Eloy lleno de inexactitudes, tonterías y errores:

Dos imágenes son inolvidables: la del castigo a la inocente esposa mientras duerme, con unas sogas y unas agujas de colchonero que insinúan la crucifixión, y el paseo final de Francisco por el patio del convento donde lo han recluido, con pasos en zigzag que se burlan del modo de caminar del propio director.

Pues no, la cuerda es hilo y con la aguja El quiere coser a su esposa sus partes íntimas, en una escena tomada del Marqués. Pues tampoco era el paso de LB el del orate, va en diagonal para evitar al demonio, que anda en línea recta.

La memoria de Francisco Galván, en cambio, es su infierno, porque lo recuerda todo, hasta lo que todavía no ha vivido.

Pues no: ese era Funes...

El es hermana gemela de El último suspiro, la bellísima autobiografía en la que Buñuel se refleja tal como es, con sus tempranas dudas sobre la resurrección de la carne, el Juicio Final, el infierno y el demonio.

Pues de dónde saca esa gemelosidad, ¿por Dios¡

Ambas cualidades son raras en un español, y sobre todo en uno que vivió muchos años bajo el yugo implacable de Franco.

Don Luis, y es un honor para El, no vivió jamás bajo el yugo de FF; regresó a España muerto el bicho a vigilar y castigar desde su apartamento de la Plaza de Expaña.

Había nacido en el pueblo aragonés de Calanda, a comienzos de 1900, y no le fue fácil llegar adonde llegó. Hollywood y Francia desdeñaron todos los proyectos que propuso y sólo por azar se salvó de la miseria cuando el productor ruso Oscar Dancingers lo retuvo en el cine mexicano. Allí creó, contra toda adversidad, una obra que no se parece a ninguna otra y que no ha tenido sucesores, porque su osadía y su coraje son inimitables.

Otra inexactitud; no fue azar, fue tesón y un amor por el arte más grande que nada.

Volví a verla a más de medio siglo de su estreno y lo que vi sigue siendo fuego puro, ardiendo aún en un tiempo que no se mueve.

Visto bueno por el final.

Vaya con el Eloy éste.

JAMESIANA 25

James Joyce nació el mismo año que Virginia Wolf, 1882, y murió el mismo año que ella, 1941. En aquel año de su nacimiento concluía, al decir de los historiadores, el primer período creador, 1876.1881, de quien durante años sería considerado, en el seno de la literatura inglesa, como el Shakespeare de la novela. Y ese primer período se viene a cerrar, precisamente, con su máxima realización, The Portait of a Lady, la novela que quiso dar forma final –entiéndase, dentro de un género que no tuvo necesidad hasta entonces de abandonar cierto clasicismo- a todos los intrincados esfuerzos que desde la Ilustración la literatura europea llevó a cabo para dar con una forma literaria total –suma de todos los problemas y vicisitudes del hombre del siglo, compendio de toda su civilización y la mejor medicina contra el temor al Irracional que algunos imprudentes se afanaban todavía en sacar a relucir- que el ciudadano culto europeo sentía que estaba a punto de tener en las manos gracias al titánico trabajo de Tolstoi y Flaubert. […] La separación entre vida y arte volvió a cobrar –con Bouvard et Péuchet, con The Bostonians (por no hablar de The Wings of the Dover), con Conrad, con Stevenson- una envergadura como no había tenido desde principios de siglo, apremiado el novelista de volver a marcar las distancias –haciendo caso omiso del esfuerzo de sus predecesores por reducirlas- y a fin de encontrar aquel espacio of my own, requisito indispensable para todo tratamiento lúcido y crítico de la cultura (Me pregunto si lo que está ocurriendo en la literatura castellana en esta última época no obedece a una tendencia del mismo signo: no tanto el repudio de una cultura de gran participación social , como la búsqueda del espacio específico del quehacer artístico). Pero aquella tensión interna que zumbaba en todas las páginas de una novela en proceso de distanciamiento –y tal era el caso de lo simbolistas franceses y americanos, del último James, de personajes tan dispares y distantes como Wilde y Conrad- no tuvo necesidad de romper los moldes explícitos de la narración clásica para lograr una cabal representación de su porfía”
JAMES JOYCE, UNA SEPARACION, DE JB

SARTORIS

SARTORIS
“La música continuaba sonando blandamente al atardecer: el crepúsculo estaba poblado de con espíritus de cosas hechiceras y desastrosas. Si eran lo bastante hechiceras en ellas habría siempre un Sartoris, y entonces seguro que serían siempre desastrosas. El Jugador mantenía su juego, pero ha de dar nombre a sus peones; tal vez Sartoris es ese mismo juego, un juego pasado de moda, con peones hechos a la manera tardía y de acuerdo con un modelo muerto, de los cuales tal vez hasta el mismo Jugador se encuentra cansado; pues hay muerte en sus sones y una hechicera fatalidad, como pendones plateados que se precipitan a la caída del sol, con un lánguido descenso de cuernos, por el camino de Roncesvalles”
Satoris, de WF, último párrafo.

JAMESIANA 24

JAMESIANA 23

JAMESIANA 22





Imágenes de Henry James desde "La habitación verde" de Truffaut

BORGES Y LOS ESPEJOS

BORGES, LOS ESPEJOS Y LOS OTROS
Dos pesadillas acecharon a Borges a lo largo de su vida: los espejos y los laberintos. El laberinto, que de niño descubrió en una lámina de cobre con el grabado de “Las siete maravillas del mundo”, le inspiraba el temor a una “casa sin puertas” en cuyo centro lo esperaba un monstruo; los espejos le despertaban la aterradora sospecha de que un día reflejarían un rostro que no fuese el suyo o, peor aún, absolutamente ninguno. Héctor Bianciotti recuerda que Borges enfermo en Ginebra poco antes de su muerte, le pidió a Marguerite Yourcenar, que había ido a visitarlo, que fuera a ver el piso que su familia había ocupado durante su estancia en Suiza y que volviera para describírselo en su estado actual. Ella cumplió con el encargo, pero piadosamente omitió un detalle: ahora, cuando uno franqueaba el umbral, un inmenso espejo con marco de oro duplicaba al sorprendido visitante, de la cabeza a los pies. Yourcenar le ahorró a Borges esa angustiosa intrusión.
[…]
Lo mismo ocurría en el terreno de la literatura, donde era más sencillo achacar sus opiniones a una cuestión de simpatía o de capricho. Uno podía construir una historia perfectamente aceptable de la literatura basándose sólo en los autores que él despreciaba: Austen, Goethe, Rabelais, Flaubert, Calderón, Stebdhal, Zweig, Maupassant, Bocaccio, Proust, Zola, Balzac, Galdós, Lovecraft, Warthon, Nerura, Carpentier, T Mann, G Márquez, J Amado, Tolstoi, Lope de Vega, Lorca, Pirandello… Superados los experimentos de su juventud, a Borges no le interesaba la novedad por la novedad. Afirmaba que un escritor no debía tener la descortesía de sorprender al lector. Para él, la literatura debía permitir conclusiones al mismo tiempo asombrosas y obvias. Luego de recordar que Ulises, harto ya de prodigios, lloró ante la visión de su verde Itaca, concluía que “el arte es esa Itaca: de verde eternidad, no de prodigios”.
Con Borges, de Alberto Manguel

BARCELONA 2

“Al salir de Barcelona, volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído y dijo: ‘¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias, aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas, aquí se escurecieron mis hazañas, aquí finalmente cayó mi ventura para jamás levantarse!”.
Don Quijote en El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha

Rossini La Gazza Ladra Overture Abbado Vienna 1991

IM PRESIONANTE

BARCELONA

Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única.
Don Quijote en El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha

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